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Resoluciones del Partido impulsan un Socialismo renovado y totalmente cubano, afirma Alarcón

Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba. Foto de archivo

 Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba. Foto de archivo

El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, aseguró este miércoles que los cambios aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) buscan dar impulso a un “Socialismo renovado” y totalmente autóctono, que ayude al crecimiento económico y social y minimice las consecuencias del bloqueo estadounidense.

En entrevista exclusiva con teleSUR, Alarcón indicó que las modificaciones y los lineamientos aprobados por el PCC, “no son cosméticos, ni significan un abandono del Socialismo”, sino que todo lo contrario, “fueron resueltos para salvar nuestro propio progreso Socialista”.

En este sentido, el también miembro del Buró Político del Comité Central del PCC, manifestó que los cambios son “hacia un Socialismo renovado, profundamente cubano, con un gran sentido de la nacionalidad, de la patria y en el que participen y sean protagonistas todos los cubanos y cubanas, sin excepción”.

Del mismo modo, recalcó que los lineamientos son producto de debates llevados a cabo durante meses con el pueblo y por ende, garantizan que los cambios son en búsqueda de un progreso económico y social.

“Nadie en Cuba será lanzado a la miseria, pero tenemos que inyectar a nuestra economía mayor eficiencia (…) que nadie se confunda, no hemos podido ser más sinceros, no intentamos regresar al pasado sino ajustaros a un mundo que no determinamos, a las circunstancias que nos rodean, para poder salvar nuestro Socialismo y hacerlo cada vez más eficiente y mejor”, destacó.

Luchar contra el bloqueo

Al ser cuestionado sobre la manera en que estos nuevos lineamientos influirán en los mecanismos contra el bloqueo de Estados Unidos (EE.UU.), Alarcón aseveró que “como hemos hecho hasta ahora, Cuba seguirá resistiendo” y explicó que en aras de enfrentar la “brutal guerra económica impartida por el imperio estadounidense, se tratará de “aumentar la producción, la eficacia y la eficiencia”.

En este punto, recordó que la economía cubana es “la única economía del planeta objeto de una guerra económica brutal y repotenciada” y precisó que para enfrentarla, “hay que actuar, con nuestros propios recursos: racionalizar, ahorrar y producir cambios que sirven para salvar el Socialismo”.

También insistió en que aunque parezca, las modificaciones a implantar no se aplicarán de manera radical sino gradualmente, con el fin de que incluso puedan seguir modificándose” en la medida que el pueblo lo necesite.

Con estos argumentos, ratificó que las medidas más polémicas, como la eliminación de la libreta de subsidios, y el racionamiento en sectores como educación y la salud, serán en pro de preservar el Socialismo.

Subrayó además que los cambios también ayudarán a fomentar la participación y las experiencia de las generaciones de relevo y que a largo plazo se buscará que la participación de los trabajadores se refleje en las reglas, es decir, en las normativas nacionales.

“De lo que se trata es de facilitar que esas personas puedan desarrollar, experimentar, ganar en dominio de los problemas, de la sociedad, las técnicas, etc, para que vayan subiendo en la jerarquía, tanto estatal como política”, aseveró.

Este lunes y luego de tres días de debates el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba finalizó con la aprobación del Informe Central, presentado por el presidente Raúl Castro en la jornada inaugural y también los Lineamientos de la Política Económica y Social, discutido en cinco comisiones y luego aprobado en plenaria.

Todo esto se hizo con el objetivo de “garantizar la continuidad e irreversibilidad del Socialismo, que permitirá la elevación del nivel de vida de la población, conjugado con la necesaria formación de valores éticos y políticos de nuestros ciudadanos”, explicó la resolución final.

Los lineamientos definen que el sistema económico que prevalecerá en la isla continuará basándose en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, además de un sistema de distribución “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”.

Rechazan política de Estados Unidos contra Revolución cubana

Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional. Foto: Roberto Ruiz

 Tomado de www.juventudrebelde.cu

El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, manifestó que el gobierno de Washington ha hecho de todo para destruir la Revolución de enero de 1959 y que la política del presidente estadounidense Barack Obama es igual a la postura de sus predecesores

El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, resaltó el ideal socialista de sus compatriotas para crear una sociedad libre fundada en la justicia y rechazó la política de Estados Unidos contra la isla caribeña, informa PL.

Nuestra obra ha sido una hazaña heroica, hubo que resistir y luchar mientras se eliminaba el analfabetismo, la miseria, el latifundio y la incultura, y se impulsaba el desarrollo económico y social del país, afirmó.

Al intervenir la víspera en un acto político cultural por el aniversario 35 de la proclamación de la Constitución socialista de 1976, Alarcón manifestó que el gobierno de Washington ha hecho de todo para destruir la Revolución de enero de 1959.

Destacó los esfuerzos del pueblo cubano para encarar la permanente agresión económica, aislamiento diplomático, campañas difamatorias, una invasión mercenaria, sabotajes y actos terroristas.

Ha sido ya medio siglo de resistencia y creación frente a un enemigo que se ha propuesto no solo destruir a la Revolución sino aniquilar al pueblo que la sostiene, subrayó Alarcón.

Comentó que la gran verdad de ese enfrentamiento histórico es el carácter genocida de la agresión contra la mayor de las Antillas, cuyo objetivo, agregó, es profundamente antidemocrático.

Causar hambre y sufrimiento a un pueblo coincide exactamente con la definición de crimen y genocidio de las convenciones de Ginebra, recordó el dirigente antes de reiterar que la política del presidente estadounidense Barack Obama hacia la isla es igual a la postura de sus predecesores.

Desmienten desde Cuba informe del Herald sobre Gerardo Hernández

gerardo-hernandez.jpegEl Presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón de Quesada, desmintió este martes la manipulación de los medios norteamericanos sobre el caso de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los Cinco Antiterroristas cubanos presos injustamente en cárceles de los Estados Unidos, según la nota difundida por Cubadebate.cu.

A continuación fragmentos de las palabras de Alarcón al referirse al caso de Gerardo Hernández Nordelo:

“Ahora, cuando se acerca el día en que Estados Unidos debe responder a la petición de habeas corpus a favor de Gerardo Hernández Nordelo, su último recurso legal, algunos medios norteamericanos lo calumnian miserable y cobardemente y tratan de engañar y desviar la atención para confundir al movimiento solidario.

“Independientemente del derecho irrenunciable de Cuba a defender su soberanía, en el juicio seguido contra Gerardo y sus compañeros en Miami no fue presentada evidencia alguna que lo vinculase con el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996. En esta hora decisiva quieren hacernos olvidar que en mayo de 2001 en una dramática y urgente demanda ante la Corte de Apelaciones la propia Fiscalía reconoció que carecía totalmente de pruebas y solicitó modificar la acusación originalmente presentada contra nuestro compañero. Pese a ello fue sentenciado con brutal desmesura por un supuesto crimen que no existió y con el cual, en cualquier caso, Gerardo no tenía absolutamente nada que ver. Es imposible encontrar ejemplo parecido de injusticia.

“Exhortemos al movimiento de solidaridad y a toda la gente honesta a levantar sus voces en defensa de Gerardo. El Gobierno de Estados Unidos sabe que él es inocente y que nunca hubo pruebas para acusarlo. Hay que exigirle que lo ponga en libertad ya. A él y a Ramón, Antonio, Fernando y René, Cinco Héroes de la República de Cuba. El Presidente Obama puede y debe liberarlos ahora mismo, sin condiciones, inmediatamente. A todos y cada uno de ellos, a los Cinco, sin excepción.

“Que exigirlo sin descanso sea nuestra promesa de Año Nuevo. Que el mundo entero se lo pida al Presidente Obama. El sabe que sí se puede y que él debe hacerlo.”

Apela Alicia a Obama para que haga justicia en el caso de los Cinco

aleqm5il5itc23ccfkbqfqmdxivt5tislw.jpgLa diva mundial de la danza Alicia Alonso abogó anoche por la libertad de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados en los Estados Unidos, al interpelar al Presidente de ese país para que haga justicia.

Al pie del monumento a las víctimas del acorazado Maine, inmolados para servir de pretexto a la intervención norteamericana que frustró en 1898 la verdadera independencia de la isla, Alicia exaltó el derecho a la vida, a la convivencia humana e invitó a Barack Obama y su familia a compartir esos ideales durante la celebración del XXII Festival Internacional de Ballet de La Habana el próximo 28 de octubre y a traer consigo, libres para siempre, a los Cinco compatriotas.

Los pronunciamientos de la fundadora del Ballet Nacional de Cuba fueron hechos durante un acto convocado por los escritores y artistas para agradecer la carta remitida a Obama por prominentes actores, intelectuales, músicos y figuras de la industria del espectáculo para que en virtud de sus facultades ponga en libertad a Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando.

Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, afirmó que el movimiento generado en Estados Unidos por tantos colegas ha contribuido a romper el ultrajante silencio que pretende ocultar la verdad sobre el caso de los luchadores antiterroristas y manifestó que los escritores y artistas cubanos esperan “que el presidente Obama tenga la cordura y el valor de ejercer su autoridad para que nuestros Cinco hermanos puedan regresar a su país, a sus hogares y a sus familias.

Al reclamo solidario se sumaron durante la velada la poetisa Nancy Morejón, con sus versos, y el artista Alexis Leyva Machado (Kcho), quien puso a volar cinco palomas como símbolo de la libertad deseada para los hermanos que sufren prisión en la nación norteña.

Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, recordó que mientras no estén los Cinco en libertad nunca cejará la lucha, y habrá también que batallar contra el castigo adicional a que han sido sometidos Gerardo y René, privados de las visitas de sus cónyuges debido a la crueldad de las autoridades norteamericanas.

En el acto se hallaban presentes esposas y familiares de los Cinco, acompañados por el ministro de Cultura, Abel Prieto; destacados intelectuales y laureados artistas; y estudiantes de las escuelas de arte.

Tomado de www.cmhw.cu

Abrir la muralla

090129-cubaricardoalarcon.jpgCompañeras y compañeros:

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René cumplen doce años de injusto y cruel encierro en prisiones norteamericanas. Injusto, porque no cometieron delito alguno, no causaron daño a nadie y por el contrario sacrificaron los mejores años de su juventud para salvar a su pueblo evitando acciones criminales, luchando contra peligrosos bandidos y lo hicieron sin armas, sin emplear la fuerza ni la violencia. Cruel, porque el perverso castigo lo sufren lejos de su Patria y sus familias que enfrentan muchas limitaciones para visitarlos y en los casos de Gerardo y René son privados de reunirse con sus esposas.

Contra ellos fueron formuladas acusaciones completamente falsas, carentes de toda prueba o fundamento. Los sometieron a una sórdida farsa judicial en Miami, nido de terroristas que controlan esa ciudad, sus medios de prensa y gran parte de su actividad económica y política. Una ciudad que se hundió en desvergüenza, exactamente entonces, cuando una chusma arrogante secuestró a un niño de seis años, Elián González y pisoteó las leyes y provocó el caos para impedir la devolución a su padre del niño secuestrado.

Pretender que allí, en ese ambiente de odio y violencia contra Cuba podrían ser juzgados con imparcialidad cinco patriotas cubanos que hasta allá habían ido para luchar contra esa mafia, era un insulto al sentido común y a la decencia. Pero esa fue la terca demanda de Washington. Un gobierno inmoral, que sabía lo que hacía, exigió que los Cinco fueran juzgados en Miami, en ninguna otra parte sino en Miami. En realidad se trataba de un gesto cínico que buscaba congraciarse con la turba delirante que asombró al mundo y había salido tan maltrecha moralmente del caso de Elián.

En el año 2005, en el único fallo justo de todo este litigio, el Panel de la Corte de Apelaciones, unánimemente, decidió anular todo el proceso y ordenar un nuevo juicio, porque con muy buenas razones, sólidamente argumentadas en un fallo histórico, demostró que el juicio había violado la Constitución norteamericana, precisamente, por haberse realizado en Miami.

En una acción sin precedentes el Gobierno presionó a la Corte de Apelaciones para que echara atrás la determinación de sus jueces.

Desde entonces la lucha legal ha continuado pero en condiciones muy difíciles y que reducen cada vez más las posibilidades de una solución por esa vía.

Les pido disculpas. No debo agobiarlos con explicaciones legales y ásperos tecnicismos.

Sólo quiero que Ustedes se pregunten ¿por qué este caso tiene esa aparente dificultad?

La respuesta es muy simple: quienes se supone divulguen la información, en este caso se han dedicado a ocultarla.

Lo que hasta ahora he dicho son datos que debieron ocupar los primeros planos de la atención de los llamados medios de información. Pero no lo fueron. No lo son todavía, ahora, doce años después.

El juicio más prolongado de la historia de Estados Unidos no fue reflejado en los grandes medios; ni los testimonios que ante el tribunal ofrecieron Generales, Almirantes y Asesores de la Casa Blanca; ni la confesión de sus fechorías que allí hicieron una larga fila de malhechores, algunos luciendo sus atuendos de guerra; ni la defensa ardorosa del terrorismo que, con total descaro, hizo la Fiscalía durante siete meses; ni su solicitud de que se impusiera a los acusados los peores castigos de cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión; ni su insistencia en que, además de las desmesuradas condenas, se tomaran medidas para impedir cualquier intento futuro que pudiera molestar a los grupos terroristas; ni la actitud de la Jueza que accedió a todas esas insólitas peticiones del Gobierno. Nada de eso fue noticia.

Se repetía la historia. Hace casi un siglo en un caso que aún se recuerda como flagrante injusticia dos inmigrantes italianos, Sacco y Vanzetti, fueron condenados y ejecutados arbitrariamente. Su inocencia, por cierto, fue reconocida no hace mucho cuando ya era demasiado tarde. Pero entonces, en aquellos tiempos lejanos, cuando aún era posible rescatar la justicia, un eminente jurista norteamericano trató de salvarlos. Su generoso afán se concentró en una frase: “Please, read the transcripts” (”Por favor, lean las actas”).

Porque quien hubiese leído los papeles de aquel proceso se habría dado cuenta de que Sacco y Vanzetti eran inocentes.

Ahora es igual. Todo consta por escrito. Quien quiera saber la verdad sólo tiene que visitar el sitio oficial de la Corte del Distrito Sur de la Florida y buscar el caso “Estados Unidos contra Gerardo Hernández et al.” Quien lo haga se dará cuenta que Gerardo y sus compañeros son inocentes, que nunca debieron ser detenidos, ni acusados, que jamás debieron ser encarcelados, que han sido y son víctimas de un descomunal atropello. Comprenderán además que la infamia ocurrió porque el Gobierno de Estados Unidos quiso proteger a los grupos terroristas anticubanos que engendró y cobija. Se escandalizarán al descubrir que ese Gobierno, en una palabra, es culpable de practicar el terrorismo.

Quien lo haga podrá leer que Washington admitió formalmente, por escrito, que no tenía pruebas para acusar a Gerardo del cargo más grave por el que sufre una doble condena a perpetuidad; podrá conocer que el pleno del Tribunal de Apelaciones reconoció que ninguno de los Cinco hizo nada que amenazara la seguridad de Estados Unidos, que ninguno hizo nada que se pareciera, ni de lejos, al espionaje.

Pero sucede que la gente, mucha gente, depende de los grandes medios de comunicación, la prensa escrita y la televisión, para supuestamente conocer lo que pasa en el mundo. Y esos medios están bajo el control del Imperio.

Debemos ser capaces de crear nuevas formas de comunicación para que la verdad llegue a todas y todos. Algunos subiendo a las crestas de los montes, otros con el poema, la pintura, la canción, todos valiéndonos de cuanto artilugio ofrecen las nuevas tecnologías.

Día y noche, sin tregua ni cansancio. No olvidar jamás que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René sacrificaron sus vidas por nosotros. Y que son ellos los que verdaderamente encabezan esta lucha por liberarlos.

Recientemente, cuando tuvo que acceder a algunas reducciones parciales de las sentencias que pesaban sobre Ramón, Antonio y Fernando, la Fiscalía reconoció que su propósito era tratar de contener el creciente movimiento que en todo el mundo exige la libertad de nuestros compañeros.

¿Qué mejor prueba de la necesidad de multiplicar, ampliar y profundizar las acciones solidarias?

Comprometámonos a hacerlo. Que se alce, incontenible, la solidaridad, que sean millones los que reclamen al Presidente Obama que haga lo que puede y tiene que hacer: ponerlos en libertad inmediatamente y sin condiciones. A todos y cada uno de ellos, a los Cinco, sin excluir a ninguno.

Muy pronto el gobierno de Obama deberá pronunciarse respecto a la petición de habeas corpus a favor de Gerardo a quien no le queda ya otro recurso en el sistema norteamericano. Nuestro compañero está en esa situación como consecuencia de que la Corte Suprema se negó a revisar su caso como le habían solicitado que lo hiciera diez Premios Nobel, varios Parlamentos y centenares de parlamentarios, juristas y personalidades e instituciones religiosas y defensoras de los derechos humanos de todo el planeta en una acción cuya amplitud no tuvo precedente. Lamentablemente la Corte prefirió ignorar la opinión universal porque así se lo pidió la representante de la Administración. Exijámosle que no repitan semejante muestra de desprecio al mundo.

Compañeras y compañeros:

En el sitio digital del Tribunal miamense se describe con dos palabras el estado de Gerardo: “Caso Cerrado”.

A nosotros nos toca abrirlo. Con la denuncia constante, con la movilización permanente, con nuestras voces a las que habrá que sumar muchas otras, hasta que él y sus cuatro hermanos regresen libres a la Patria y se unan a nosotros en un Concierto perdurable.

Juremos no desmayar en esa lucha hasta la Victoria Siempre.

(PALABRAS EN EL ACTO POLÍTICO CULTURAL “SU NOMBRE ES PUEBLO”. LA HABANA, SEPTIEMBRE 11, 2010)