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Las cartas de un hijo

Por Leslie Díaz Monserrat

Fotos: Carolina Vilches

«Querida Carmen:
Hace apenas unos minutos recibí su carta del mes de abril. Lo primero que saqué del sobre fue la hermosa postal de nuestra bandera y nuestro cielo con sus colores intensos y casi me saca una lágrima (le digo «casi» porque dicen que «los machos no lloramos»).»
Este es solo un fragmento de una de las tantas misivas que atesora Carmen González, quien inunda la mesa de su casa con portafolios llenos de cartas. Con la dulzura que los años confieren a ciertas personas, nos cuenta que desde el 2001 intercambia correspondencia con Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cubanos que cumple injusta cárcel en los Estados Unidos; y ha llegado a estrechar lazos tan íntimos, que ya se tratan como familia.

Carmen exhibe orgullosa una foto que le regalara Gerardo, en la que se ve acompañado por el actor norteamericano Danny Glover.

«Cuando comenzó la lucha de Cuba por la liberación de los Cinco, publicaron en la televisión una lista con las direcciones de los lugares donde estaban recluidos, y les escribí. Primero me llegó una carta de Antonio, y a los pocos días me respondió Gerardo. A partir de ahí, empezamos a intercambiar.»
Enseguida comienza a mostrarme las numerosas fotos de él que mantiene en una de sus mesas de la sala. «Ese Che me lo mandó Gerardo», y continúa contando las historias de cada objeto: «Por ejemplo, esta postal llegó para el cumpleaños de Aldo, mi esposo, porque es increíble cómo él se acuerda de todo, del cumpleaños mío, de la fecha de la fundación de Santa Clara, hasta de mi aniversario de bodas. Esta es la carta más reciente, que me mandó el 7 de septiembre pasado; léela»:
«Me llegó su carta del 19 de mayo con un DDT y un Melaíto ¡Gracias! […] Gracias también por las felicitaciones por mi cumpleaños… y  ¡Felicidades por el aniversario 49 de casados! El año que viene cumplirán medio siglo y este año (nov. 7) Adriana y yo cumpliremos un cuarto de siglo, pero no de casados, que fue en 1988, sino de habernos hecho novios ¡Cómo pasa el tiempo! Yo no tengo nada de italiano, pero Adriana también dice que no soy fácil… Saludos a Aldo »
«En esta carta también les manda saludo a Pedro Méndez y al colectivo de Melaíto, incluso adjunta una foto de Pedro dibujándole una caricatura a Gerardo, que él me envió», asegura Carmen, quien hace lo posible y lo imposible para conseguir las publicaciones humorísticas del país.
«Cuando él me dijo que era caricaturista, yo comencé a mandarle los Melaítos. A veces paso trabajo para conseguirlos, pero hay un hombre por aquí que me los busca todos los meses y se los envío. Yo le dije que si quería comunicarse con los humoristas, pues yo le serviría de puente. Creo que me he convertido en una corresponsal del humor, como siempre me dice Pedro.»
Gracias a Carmen se han estrechado los lazos entre el movimiento del humor villaclareño y el joven cubano preso, y en muchas misivas envía mensajes y saludos a los humoristas del patio. Tal vez esa inclinación artística por hacer reír a los demás lo ha mantenido fuerte en todos estos años de encierro.
«Gerardo es un hombre muy optimista, siempre me trasmite mucha alegría en sus páginas. No habla nunca de desgracias ni de tristezas, solo de sus gestiones con los jueces y la Corte de Apelaciones, pero nunca en una carta han venido sus lamentaciones.»
Carmen conoce de la firmeza de Gerardo en estos años de cárcel, pues él enfrenta la condena más severa de las impuestas a los Cinco, con dos cadenas perpetuas junto a 15 años de prisión.
«A veces me indigna la injusticia que se está cometiendo con él, tan joven y no ha podido tener familia con su mujer. Está viendo cómo se le escapa la juventud en una celda.»
Su relación con Gerardo ha traspasado los marcos de la formalidad para tornarse cálida, íntima, cotidiana. Con una dedicación maternal atesora cada objeto que le recuerda a él y se dedica a escribirle todos los meses.
—¿Y tú sabes por qué? —me comenta Carmen—, porque Gerardo es para mí el hijo que nunca tuve.
¿Tiene el ahelo de algún día verlo personalmente?, le pregunto y su respuesta no se hace esperar: «Sí, siempre guardo esa esperanza».
Mientras tanto, seguirá a la espera del cartero, como la Penélope que añora el regreso de Ulises, con la constancia de las madres que aguardan por noticias de sus hijos.

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Escandalosa petición de emergencia contra Gerardo Hernández en EEUU

En ella, la fiscalía reconoció que carecía de pruebas para sostener su acusación contra Gerardo Hernández Nordelo por el cargo de conspiración para cometer asesinato en primer grado y pidió a última hora retirarla.

Sin embargo, Gerardo fue encontrado culpable y le fue impuesta la irracional sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años por un supuesto crimen que el propio acusador reconoció había fracasado en sostener

Otra escandalosa situación en torno al proceso judicial de los Cinco, argumentada de manera reiterada por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional, la constituye “la petición de emergencia” presentada ante la Corte de Apelaciones de Atlanta por el gobierno de los Estados Unidos a finales de mayo del 2001, en donde la Fiscalía reconoció que “Estados Unidos presenta esta petición totalmente consciente de los numerosos obstáculos que debe superar”.

Después de comenzada la causa, la Fiscalía presentó como principal cargo contra Gerardo Hernández Nordelo el de “conspiración para cometer asesinato en primer grado” que se transformó en el eje alrededor del cual giró el proceso seguido en Miami contra los Cinco anti-terroristas cubanos, el juicio más prolongado de la historia norteamericana y el más silenciado también.

El 25 de mayo del 2001 la jueza en Miami había terminado sus instrucciones estrictamente ajustadas al Acta acusatoria de la Fiscalía y cinco días después, actuando con asombrosa celeridad, preocupados con la falta de sustentación del caso, los fiscales presentaron ante la Corte de Apelaciones de Atlanta esa inusual y urgente apelación, donde reconocieron que carecían de pruebas para sostener su acusación contra Gerardo y pidieron retirarla.

El gobierno reconocía dramáticamente su fracaso en demostrar la falaz acusación con estas palabras: “A la luz de las pruebas presentadas en el juicio, esto constituye un obstáculo insuperable para Estados Unidos en este caso y probablemente resultará en el fracaso de la acusación en este cargo”.

Como ha señalado el compañero Alarcón, la Fiscalía en esa apelación fue más allá: “este caso puede establecer un precedente devastador… el perjuicio para el gobierno será irremediable y el daño duradero” y repitió “impone una barrera insuperable a esta acusación”.

La Corte de Apelaciones de Atlanta no aceptó la petición gubernamental.

Pese a que la Fiscalía reconoció que no poseía pruebas para sostener su acusación contra Gerardo y solicitó retirarla, la jueza en Miami cambió sus instrucciones al jurado y sostuvo la inculpación. El 6 de junio del 2001, Gerardo fue encontrado culpable y le fue impuesta la irracional sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años por un supuesto crimen que el propio acusador reconoció había fracasado en sostener.

¿Cómo explicar lo ocurrido?

Ante todo porque el juicio tuvo lugar en Miami, nido de los grupos terroristas que él combatió heroicamente y donde había sido condenado de antemano en una campaña de odio y calumnias de la prensa local pagada por el gobierno federal, como se supo después.

Las próximas semanas son decisivas para Gerardo

El verano es para muchos un período de vacaciones. Sin embargo, deberemos intensificar, también ahora, el trabajo sistemático y consecuente para llevar a la práctica los acuerdos del VI Congreso del Partido y las decisiones de esta Asamblea y del Gobierno para actualizar y perfeccionar el socialismo cubano.

Del mismo modo tenemos que elevar a un plano superior la lucha por la liberación de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

Es la hora de multiplicar sin descanso las acciones para demoler el muro de silencio que permite a Washington perpetuar la injusticia. Hay que exigirle que entregue la información que esconde sobre su conjura con los llamados “periodistas” de Miami, que calumniaron a nuestros compañeros, y además provocaron y amenazaron a los miembros del tribunal pese a las protestas de la propia jueza; exigirle igualmente que muestre las imágenes satelitales que oculta hace quince años, seguramente porque socavan la mentira norteamericana sobre la ubicación del incidente del 24 de febrero de 1996;debemos reclamar, otra vez, a los llamados medios de información que eliminen la censura que han impuesto al documento por el que Washington admitió, hace ya diez años, que le era imposible sostener su principal acusación contra Gerardo.

Las próximas semanas son decisivas para la conclusión del proceso de Habeas Corpus de Gerardo y como ha ocurrido en ocasiones anteriores, él enfrenta nuevos y graves obstáculos que se agregan a su muy difícil situación carcelaria y constituyen una clara violación a sus derechos y a las propias normas norteamericanas.

En esta etapa crucial se le han creado dificultades adicionales para la comunicación con sus abogados y con los funcionarios consulares cubanos, se le restringe o impide el acceso a la correspondencia, incluida la de carácter legal relacionada con su caso. Ante esa situación les propongo que adoptemos el siguiente acuerdo:

La Asamblea Nacional del Poder Popular exige a las autoridades norteamericanas que pongan fin inmediatamente al trato injusto e ilegal contra Gerardo Hernández Nordelo y llama a la más amplia solidaridad de los parlamentarios y las personas honestas hasta conseguir la libertad de nuestros Cinco compañeros y su regreso inmediato y sin condiciones a la Patria.

La Habana, Agosto 1, 2011
Asamblea Nacional del Poder Popular

Comprometámonos a esta lucha sin perder un día.  Hasta la victoria siempre.

Fuente: Ricardo Alarcón de Quesada

Presentan en los Estados Unidos apelación colateral para Gerardo Hernández

14522.jpgEste 14 de junio fue presentada en la Corte Federal de Miami la apelación colateral (también conocida allá como habeas corpus) a nombre del Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo. Este es el último recurso legal para él dentro del sistema de los Estados Unidos.
Gerardo Hernández fue detenido en septiembre de 1998 y condenado en diciembre del 2001 a dos cadenas perpetuas más 15 años.  Durante estos casi 12 años Gerardo ha permanecido en prisiones de máxima seguridad, sometido a un régimen especialmente severo y  se le ha prohibido recibir la visita de su esposa, Adriana Pérez. Al gobierno de Estados Unidos le consta que él es absolutamente inocente.

Un aspecto importante en esta apelación es la presentación de nuevas evidencias. Recientemente el Comité Nacional Libertad para los Cinco de Estados Unidos, el Gremio Nacional de Abogados de ese país y la organización por los derechos civiles Partnership for Civil Justice realizaron una documentada denuncia sobre los pagos hechos por el Gobierno de Estados Unidos a periodistas que durante el juicio estuvieron sistemáticamente calumniando a nuestros compañeros, promoviendo el odio contra ellos y provocando y amenazando a jueces y jurados. Que lo hacían a sueldo del Gobierno fue descubierto en 2006, cinco años después de concluido el juicio.
También se incluirán las violaciones cometidas por el gobierno con la manipulación de las evidencias, su falsificación y en no pocos casos su ocultamiento para obstruir la justicia.
Aspectos de carácter técnico en el ejercicio de la defensa serán también analizados.La apelación colateral es solo a nombre de Gerardo, pues su caso fue cerrado al negarse el Tribunal Supremo a revisarlo el 14 de junio de 2009 y en consecuencia sólo le queda este procedimiento extraordinario. Sus cuatro compañeros disponen aún de otras posibilidades y recursos que serán utilizados por sus abogados defensores.
Seguiremos luchando porque se les haga justicia a todos ellos. Seguiremos reclamando la libertad para Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
Cada día que pasan en prisión es una afrenta a la justicia. El propio Gerardo lo ha dicho. La justicia sólo vendrá cuando la dicte un jurado de millones. Se necesitan muchas acciones para vencer el silencio, para que el pueblo norteamericano conozca la verdad y exija a sus gobernantes que liberen a los Cinco sin condiciones y de inmediato.
Es la hora de multiplicar la denuncia y la solidaridad. Demostremos a Washington que nosotros Sí podemos. Que para la gente honesta esa no es una consigna hueca sino una exigencia que los perseguirá siempre.
Al margen de los resultados finales que puedan alcanzarse en el orden legal, este proceso nos permitirá demostrar con mayor solidez en el orden legal la inocencia de nuestro compañero, explicar una vez más las violaciones procesales, la prevaricación del Gobierno a lo largo de todo el proceso y cómo su realización en Miami fue una negación de la justicia.

Tomado de Cubadebate

Del amor, la espera y otras esperanzas

adriana1.jpgEntrevista con Adriana Pérez O’ connor, esposa de Gerardo Hernández, uno de los cinco patriotas cubanos prisioneros políticos del imperio

Para Adriana, la vida se paralizó el día en que le comunicaron la detención de Gerardo. Volvió a andar tres años más tarde cuando conversó 12 minutos, por teléfono, con su esposo uno de los cinco patriotas antiterroristas cubanos prisioneros en cárceles estadounidenses. El Gobierno de Estados Unidos no le otorga visa para visitarlo en prisión.

La mañana apenas se instalaba cuando Adriana y Gerardo cruzaron miradas, abrazos y besos por un tiempo muy largo. Tanto que ni siquiera pudieron presentirlo. Mas, aquel ritual de despedida era, desde hacía años, una manera de amarse también. Menos aceptada por ellos, claro está, pero “somos jóvenes y tenemos toda una vida para estar juntos” se habían repetido en cada adiós.

Gerardo regresaba al extranjero tras un par de meses de vacaciones con la familia. Así había ocurrido desde que se casaron en 1988. “Un día antes de cumplir nuestro primer aniversario de casados viajó a Angola ‑recuerda Adriana‑. Doce meses después retornó al país y, en 1994, salió nuevamente fuera de Cuba.”

Aquella mañana de noviembre de 1997, el auto partió una vez más. Lágrimas, manos como labios, miradas como brazos, un adiós trémulo, adolorido el corazón…

“La noche previa a su partida los dos lloramos mucho, nos lastimaba separarnos luego de haber pasado tan buenas vacaciones. Además, sentíamos una rara angustia que no supimos precisar entonces”, dice Adriana y sus grandes ojos negros se quedan al borde de una foto donde él la ciñe a su pecho.

adriana.jpgRecuerdos que ayudan a vivir

Ni siquiera los empellones de quienes se apretujaban en la ruta 32 molestaron la labor del arquero que cautivó la existencia de los dos. Ella, estudiante de Química y él, del Instituto de Relaciones Internacionales del MINREX.

Después de varias semanas de insistencia varonil: piropos, poemas, teatros, parques y confesiones, Adriana se convenció, finalmente, de que el amor estaba justo donde sus 16 años habían soñado. A partir de entonces, “hemos tenido una relación muy apasionada y creativa. Por supuesto, con sus altas y bajas, pero siempre fueron más las altas. Incluso, muchas veces intentamos recordar los malos momentos y nunca lo logramos.

“Me impresionó su fuerte masculinidad y a la vez su gran delicadeza hacia mí. Gusto mucho de sus manos bien cuidadas, de su voz… Analizo mi vida, junto a Gerardo, y siento pasión por el hombre bueno que me tocó. Por el amor inmenso y sin límites que siempre me ha entregado. Con esas razones bastan para estar siempre a su lado, sin titubeos.”

gerardo.jpgEl largo pasillo está repleto de las más diversas especies de plantas. Colocadas en tiestos sobre el piso o colgando del techo, orquídeas, helechos, platicerios, malangas… escoltan el camino hasta la vivienda de Adriana. `De cada lugar que visitamos, Gera y yo las trajimos y luego sembramos juntos. Era como el modo de llevar con nosotros un pedacito del sitio donde estuvimos.”

En el acogedor apartamento, fotos, libros y recuerdos de Gerardo aparecen a cada golpe de mirada. Cubriendo la mesa, varias cartas de él y otras que su esposa le escribía justo cuando llegamos.


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