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Abrir la muralla

090129-cubaricardoalarcon.jpgCompañeras y compañeros:

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René cumplen doce años de injusto y cruel encierro en prisiones norteamericanas. Injusto, porque no cometieron delito alguno, no causaron daño a nadie y por el contrario sacrificaron los mejores años de su juventud para salvar a su pueblo evitando acciones criminales, luchando contra peligrosos bandidos y lo hicieron sin armas, sin emplear la fuerza ni la violencia. Cruel, porque el perverso castigo lo sufren lejos de su Patria y sus familias que enfrentan muchas limitaciones para visitarlos y en los casos de Gerardo y René son privados de reunirse con sus esposas.

Contra ellos fueron formuladas acusaciones completamente falsas, carentes de toda prueba o fundamento. Los sometieron a una sórdida farsa judicial en Miami, nido de terroristas que controlan esa ciudad, sus medios de prensa y gran parte de su actividad económica y política. Una ciudad que se hundió en desvergüenza, exactamente entonces, cuando una chusma arrogante secuestró a un niño de seis años, Elián González y pisoteó las leyes y provocó el caos para impedir la devolución a su padre del niño secuestrado.

Pretender que allí, en ese ambiente de odio y violencia contra Cuba podrían ser juzgados con imparcialidad cinco patriotas cubanos que hasta allá habían ido para luchar contra esa mafia, era un insulto al sentido común y a la decencia. Pero esa fue la terca demanda de Washington. Un gobierno inmoral, que sabía lo que hacía, exigió que los Cinco fueran juzgados en Miami, en ninguna otra parte sino en Miami. En realidad se trataba de un gesto cínico que buscaba congraciarse con la turba delirante que asombró al mundo y había salido tan maltrecha moralmente del caso de Elián.

En el año 2005, en el único fallo justo de todo este litigio, el Panel de la Corte de Apelaciones, unánimemente, decidió anular todo el proceso y ordenar un nuevo juicio, porque con muy buenas razones, sólidamente argumentadas en un fallo histórico, demostró que el juicio había violado la Constitución norteamericana, precisamente, por haberse realizado en Miami.

En una acción sin precedentes el Gobierno presionó a la Corte de Apelaciones para que echara atrás la determinación de sus jueces.

Desde entonces la lucha legal ha continuado pero en condiciones muy difíciles y que reducen cada vez más las posibilidades de una solución por esa vía.

Les pido disculpas. No debo agobiarlos con explicaciones legales y ásperos tecnicismos.

Sólo quiero que Ustedes se pregunten ¿por qué este caso tiene esa aparente dificultad?

La respuesta es muy simple: quienes se supone divulguen la información, en este caso se han dedicado a ocultarla.

Lo que hasta ahora he dicho son datos que debieron ocupar los primeros planos de la atención de los llamados medios de información. Pero no lo fueron. No lo son todavía, ahora, doce años después.

El juicio más prolongado de la historia de Estados Unidos no fue reflejado en los grandes medios; ni los testimonios que ante el tribunal ofrecieron Generales, Almirantes y Asesores de la Casa Blanca; ni la confesión de sus fechorías que allí hicieron una larga fila de malhechores, algunos luciendo sus atuendos de guerra; ni la defensa ardorosa del terrorismo que, con total descaro, hizo la Fiscalía durante siete meses; ni su solicitud de que se impusiera a los acusados los peores castigos de cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión; ni su insistencia en que, además de las desmesuradas condenas, se tomaran medidas para impedir cualquier intento futuro que pudiera molestar a los grupos terroristas; ni la actitud de la Jueza que accedió a todas esas insólitas peticiones del Gobierno. Nada de eso fue noticia.

Se repetía la historia. Hace casi un siglo en un caso que aún se recuerda como flagrante injusticia dos inmigrantes italianos, Sacco y Vanzetti, fueron condenados y ejecutados arbitrariamente. Su inocencia, por cierto, fue reconocida no hace mucho cuando ya era demasiado tarde. Pero entonces, en aquellos tiempos lejanos, cuando aún era posible rescatar la justicia, un eminente jurista norteamericano trató de salvarlos. Su generoso afán se concentró en una frase: “Please, read the transcripts” (”Por favor, lean las actas”).

Porque quien hubiese leído los papeles de aquel proceso se habría dado cuenta de que Sacco y Vanzetti eran inocentes.

Ahora es igual. Todo consta por escrito. Quien quiera saber la verdad sólo tiene que visitar el sitio oficial de la Corte del Distrito Sur de la Florida y buscar el caso “Estados Unidos contra Gerardo Hernández et al.” Quien lo haga se dará cuenta que Gerardo y sus compañeros son inocentes, que nunca debieron ser detenidos, ni acusados, que jamás debieron ser encarcelados, que han sido y son víctimas de un descomunal atropello. Comprenderán además que la infamia ocurrió porque el Gobierno de Estados Unidos quiso proteger a los grupos terroristas anticubanos que engendró y cobija. Se escandalizarán al descubrir que ese Gobierno, en una palabra, es culpable de practicar el terrorismo.

Quien lo haga podrá leer que Washington admitió formalmente, por escrito, que no tenía pruebas para acusar a Gerardo del cargo más grave por el que sufre una doble condena a perpetuidad; podrá conocer que el pleno del Tribunal de Apelaciones reconoció que ninguno de los Cinco hizo nada que amenazara la seguridad de Estados Unidos, que ninguno hizo nada que se pareciera, ni de lejos, al espionaje.

Pero sucede que la gente, mucha gente, depende de los grandes medios de comunicación, la prensa escrita y la televisión, para supuestamente conocer lo que pasa en el mundo. Y esos medios están bajo el control del Imperio.

Debemos ser capaces de crear nuevas formas de comunicación para que la verdad llegue a todas y todos. Algunos subiendo a las crestas de los montes, otros con el poema, la pintura, la canción, todos valiéndonos de cuanto artilugio ofrecen las nuevas tecnologías.

Día y noche, sin tregua ni cansancio. No olvidar jamás que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René sacrificaron sus vidas por nosotros. Y que son ellos los que verdaderamente encabezan esta lucha por liberarlos.

Recientemente, cuando tuvo que acceder a algunas reducciones parciales de las sentencias que pesaban sobre Ramón, Antonio y Fernando, la Fiscalía reconoció que su propósito era tratar de contener el creciente movimiento que en todo el mundo exige la libertad de nuestros compañeros.

¿Qué mejor prueba de la necesidad de multiplicar, ampliar y profundizar las acciones solidarias?

Comprometámonos a hacerlo. Que se alce, incontenible, la solidaridad, que sean millones los que reclamen al Presidente Obama que haga lo que puede y tiene que hacer: ponerlos en libertad inmediatamente y sin condiciones. A todos y cada uno de ellos, a los Cinco, sin excluir a ninguno.

Muy pronto el gobierno de Obama deberá pronunciarse respecto a la petición de habeas corpus a favor de Gerardo a quien no le queda ya otro recurso en el sistema norteamericano. Nuestro compañero está en esa situación como consecuencia de que la Corte Suprema se negó a revisar su caso como le habían solicitado que lo hiciera diez Premios Nobel, varios Parlamentos y centenares de parlamentarios, juristas y personalidades e instituciones religiosas y defensoras de los derechos humanos de todo el planeta en una acción cuya amplitud no tuvo precedente. Lamentablemente la Corte prefirió ignorar la opinión universal porque así se lo pidió la representante de la Administración. Exijámosle que no repitan semejante muestra de desprecio al mundo.

Compañeras y compañeros:

En el sitio digital del Tribunal miamense se describe con dos palabras el estado de Gerardo: “Caso Cerrado”.

A nosotros nos toca abrirlo. Con la denuncia constante, con la movilización permanente, con nuestras voces a las que habrá que sumar muchas otras, hasta que él y sus cuatro hermanos regresen libres a la Patria y se unan a nosotros en un Concierto perdurable.

Juremos no desmayar en esa lucha hasta la Victoria Siempre.

(PALABRAS EN EL ACTO POLÍTICO CULTURAL “SU NOMBRE ES PUEBLO”. LA HABANA, SEPTIEMBRE 11, 2010)

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Poner fin a la injusticia

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«Nuestros héroes tendrán que ser liberados. La enorme injusticia cometida contra ellos será conocida por el mundo entero. Millones de libros transmitirán la verdad y el mensaje de Cuba. Nuestros compañeros, más temprano que tarde, ¡volverán!»
              Fidel Castro, 8 de marzo de 2002.

Doce años lleva la justicia bajo rejas. Doce años en que la razón y la verdad son escamoteadas por el sistema judicial norteamericano, que se burla del mundo entero y mantiene en injusta prisión a los Cinco Héroes cubanos, luchadores contra el terrorismo.
Fue el 12 de septiembre de 1998 cuando quedó consumada la ignominia contra René, Ramón, Fernando, Antonio y Gerardo. La farsa judicial montada en la ciudad de Miami —la cloaca de la mafia cubano-americana— y el juicio allí celebrado resultaron manipulados de principio a fin por la ultraderecha cubano-americana, la que movió influencias y dinero para cebar su odio visceral contra nuestros compatriotas.
El amañado proceso sirvió, no obstante, para ver erguirse a cinco hombres valientes, quienes en sus respectivos alegatos pusieron bien en alto el nombre de Cuba y de sus ideas. Tanto las palabras de René, como las de Fernando, Ramón, Gerardo y Tony retumbaron acusadoras en las paredes de la corte, sin que ninguna llevara odio contra el pueblo norteamericano.
René usó palabras mesuradas. Ramón acudió a la razón. Fernando apeló a la justicia y Tony utilizó el verso para dejar fijada su inocencia: «No vengo hoy aquí a justificar nada, vengo a decir la verdad. Sólo con ella estoy comprometido.»
Mientras Gerardo, el de mayores condenas recibidas, se mostró firme al reclamar su derecho de defender a su pueblo ante el peligro de agresiones terroristas. El final de su alegato resultó enaltecedor: «Su señoría, la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que si no es en este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza y se comprenderá que no hemos hecho ningún daño a este país, que merezca semejante condena. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Hale, cuando dijo: “Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria”.»
De entonces a la fecha, la lucha del pueblo cubano por el regreso de los Cinco no ha cesado. Convertidos en símbolos de nuestros mejores valores, la convicción de su retorno ha guiado el combate y no ha existido trinchera que no haya reclamado su regreso a la Patria.
Hoy existen en el mundo más de 300 Comités de Solidaridad con los Cinco, cuyo número crece cada día. La bandera de los Cinco está en el Aconcagua, el pico más alto de Nuestra América, llevada allí por un grupo de jóvenes argentinos. Una valla con sus rostros y la exigencia de su libertad estuvo durante un mes en una céntrica plaza de Hollywood; allí, en la meca del cine, se proclamó la injusta condena que pesa sobre nuestros compatriotas.
Incluso, varios de los más influyentes periódicos norteamericanos se han hecho eco del proceso; al tiempo que una página completa fue publicada en el New York Times para dar a conocer al gran público norteamericano lo que la prensa oculta deliberadamente.
De igual forma, la firma de diez Premios Nobel en reclamo de la excarcelación de los Cinco avala la magnitud y el alcance de la lucha.
Tampoco han faltado la solidaridad y el apoyo de  bloques integracionistas como el ALBA. Ni encuentros de solidaridad con la presencia de presidentes de varias naciones latinoamericanas: Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa, entre otros dignatarios.
En estos momentos, la lucha adquiere matices nuevos. El Hábeas corpus a Gerardo Hernández Nordelo —a quien le fuera ratificada la cadena perpetua— reafirma la voluntad de no cejar en el camino legal. A sabiendas, incluso, de lo difícil y espinoso que resulta, dados los vericuetos de la justicia a lo Made in USA y lo sumamente politizado del proceso.
También la amplia campaña solidaria crece a 12 años del injusto e inhumano encierro, período en que han pasado muchos días en el hueco. Manera bárbara y fascista de intentar ablandar sus indomables espíritus.
Ahora mismo, tanto en Villa Clara como en toda Cuba y otras partes del mundo, los actos de apoyo a los Cinco resultan incontables. Hasta en la lejana Bélgica, mañana 12 de septiembre, un grupo de reconocidos artistas de aquel país actuarán, delante del Palacio de Justicia de Bruselas, en un concierto de solidaridad con los Cinco y por el reclamo de su inmediata excarcelación.
En esa ingente lucha de más de una década, no podemos olvidar el inmenso apoyo que diera el recién fallecido líder de Pastores por la Paz, Reverendo Lucius Waker, calificado por Mirta Rodríguez, madre de Tony Guerrero, como «un hombre ejemplo».
Tampoco en el incesante combate puede olvidarse que aquí en Villa Clara, en Caguaguas, existe un framboyán con las siglas de Gerardo y Adriana grabadas en su tronco, árbol que guarda su más bello florecer para el amoroso reencuentro de la pareja.
Ni releguemos la hermosa idea del colectivo de Melaíto, que desde hace más de un año le tiene reservado un espacio en blanco a Nordelo, nombre artístico del caricaturista que es Gerardo Hernández, para que —en un mural que existe a un costado de la Terminal de Ómnibus Intermunicipales de Santa Clara— dibuje contra la guerra y el terrorismo.

Presentan en los Estados Unidos apelación colateral para Gerardo Hernández

14522.jpgEste 14 de junio fue presentada en la Corte Federal de Miami la apelación colateral (también conocida allá como habeas corpus) a nombre del Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo. Este es el último recurso legal para él dentro del sistema de los Estados Unidos.
Gerardo Hernández fue detenido en septiembre de 1998 y condenado en diciembre del 2001 a dos cadenas perpetuas más 15 años.  Durante estos casi 12 años Gerardo ha permanecido en prisiones de máxima seguridad, sometido a un régimen especialmente severo y  se le ha prohibido recibir la visita de su esposa, Adriana Pérez. Al gobierno de Estados Unidos le consta que él es absolutamente inocente.

Un aspecto importante en esta apelación es la presentación de nuevas evidencias. Recientemente el Comité Nacional Libertad para los Cinco de Estados Unidos, el Gremio Nacional de Abogados de ese país y la organización por los derechos civiles Partnership for Civil Justice realizaron una documentada denuncia sobre los pagos hechos por el Gobierno de Estados Unidos a periodistas que durante el juicio estuvieron sistemáticamente calumniando a nuestros compañeros, promoviendo el odio contra ellos y provocando y amenazando a jueces y jurados. Que lo hacían a sueldo del Gobierno fue descubierto en 2006, cinco años después de concluido el juicio.
También se incluirán las violaciones cometidas por el gobierno con la manipulación de las evidencias, su falsificación y en no pocos casos su ocultamiento para obstruir la justicia.
Aspectos de carácter técnico en el ejercicio de la defensa serán también analizados.La apelación colateral es solo a nombre de Gerardo, pues su caso fue cerrado al negarse el Tribunal Supremo a revisarlo el 14 de junio de 2009 y en consecuencia sólo le queda este procedimiento extraordinario. Sus cuatro compañeros disponen aún de otras posibilidades y recursos que serán utilizados por sus abogados defensores.
Seguiremos luchando porque se les haga justicia a todos ellos. Seguiremos reclamando la libertad para Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
Cada día que pasan en prisión es una afrenta a la justicia. El propio Gerardo lo ha dicho. La justicia sólo vendrá cuando la dicte un jurado de millones. Se necesitan muchas acciones para vencer el silencio, para que el pueblo norteamericano conozca la verdad y exija a sus gobernantes que liberen a los Cinco sin condiciones y de inmediato.
Es la hora de multiplicar la denuncia y la solidaridad. Demostremos a Washington que nosotros Sí podemos. Que para la gente honesta esa no es una consigna hueca sino una exigencia que los perseguirá siempre.
Al margen de los resultados finales que puedan alcanzarse en el orden legal, este proceso nos permitirá demostrar con mayor solidez en el orden legal la inocencia de nuestro compañero, explicar una vez más las violaciones procesales, la prevaricación del Gobierno a lo largo de todo el proceso y cómo su realización en Miami fue una negación de la justicia.

Tomado de Cubadebate

Science destaca avances de Cuba en terreno de la salud pese al embargo

revista-science.jpgLa revista Science elogió hoy los avances de Cuba en el campo de la salud pese a los efectos de casi medio siglo del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
En un artículo de su sección “Policy Forum” la publicación científica, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, afirma que el progreso cubano en el campo de salud es superior al de los países latinoamericanos y sólo comparable al de las naciones industrializadas.
Agrega que, en un momento en que Estados Unidos debate la reforma de su sistema de salud, podría ser oportuno sacar lecciones de lo que ha hecho Cuba hasta ahora.
Las sanciones, calificadas en el artículo como “uno de los más complejos y prolongados bloqueos de la historia moderna”, fueron aplicadas por Estados Unidos con el objetivo de lograr el regreso de la democracia tras la irrupción del gobierno de Fidel Castro a la caída del régimen de Fulgencio Batista.
Sin embargo, un informe del Senado afirmó en 2009 que “el embargo unilateral no ha logrado su propósito declarado” y mientras se debilita el apoyo internacional muchos políticos y empresarios sugieren un cambio en la política hacia Cuba, según Policy Forum.
El artículo, preparado por los profesores Paul Drain y Michele Barry, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (California), indica que el bloqueo supuso un duro impacto para el sistema financiero y económico de Cuba y para el abastecimiento de suministros médicos.
Sin embargo, esos golpes parecen haber sido atenuados por los éxitos que Cuba ha conseguido en otros aspectos de la sanidad, señala.
Como resultado, Cuba ha tenido mejores resultados en la sanidad que la mayoría de los países latinoamericanos, únicamente comparables con los del mundo industrializado.
“Cuba ha hecho un trabajo fantástico en lo que se refiere a la atención primaria y preventiva, más aún si se toma en cuenta que lo ha hecho con un presupuesto modesto”, señaló Drain a EFE.
Para respaldar sus afirmaciones, Drain y Barry indican que entre 33 países latinoamericanos y caribeños, Cuba tiene la mayor expectativa de vida (78,6 años).
Además cuenta con la mayor densidad de médicos per cápita (59 facultativos por cada 10.000 personas) y la menor mortalidad infantil (5,0 por cada mil nacimientos vivos).

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Defenderemos la verdad con nuestra moral y nuestros principios

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Editorial del diario Granma 

El imperio y sus aliados se han lanzado a una nueva cruzada para intentar demonizar a Cuba. Su poderosa maquinaria política y mediática ha puesto en marcha una colosal operación de engaño con el objetivo de desacreditar el proceso revolucionario, desestabilizar el país y provocar las condiciones para la destrucción de nuestro sistema social.
En la febril campaña usan a sus mercenarios al antojo. Para obtener bochornosos dividendos políticos, los lanzan a la muerte, sin importarles un ápice verdaderamente esos seres humanos; como no les ha importado nunca tampoco la muerte de más de 3 mil cubanos por actos terroristas organizados y financiados desde Estados Unidos, ni el destino de los más de 2 mil compatriotas mutilados por esos actos abominables, ni los ciudadanos que han perecido en el Estrecho de la Florida al lanzarse en infaustas aventuras tras los cantos de sirena de la asesina Ley de Ajuste Cubano.
Invocan cínicamente los derechos humanos que han pisoteado y pisotean hoy impunemente en diversas partes del mundo. Acusan hipócritamente a la Revolución de la muerte de una persona, preso común al que vistieron de político por obra y gracia de las campañas anticubanas y los cuantiosos recursos y medios que a ella se dedican, a quien sacrificaron para servir de punta de lanza en el propósito de denigrar a la nación que más esfuerzos ha hecho por salvar vidas en el mundo, al enviar a decenas de miles de sus abnegados trabajadores de la salud a colaborar con más de un centenar de países, en los lugares más difíciles; a la Revolución que no dudó un segundo en ofrecer sus médicos para socorrer a las ciudadanos norteamericanos en New Orleans y otras ciudades del sur tras el paso devastador del huracán Katrina; la que brinda estudios superiores a jóvenes que no hubieran podido graduarse en sus naciones, incluyendo a varios de los Estados Unidos; a la que ha puesto a disposición internacional un novedoso método de alfabetización que ha permitido a millones de personas en diversos países de América Latina y el Caribe, Europa, África y Oceanía acceder al sagrado derecho humano de la educación y el conocimiento.
La Revolución Cubana ha actuado consecuentemente bajo principios éticos, políticos y morales siguiendo las enseñanzas de Fidel. El respeto al ser humano es la esencia de nuestro sistema y ha sido una de las claves del apoyo popular al proceso desde los días heroicos de la Sierra Maestra, cuando siempre se respetó la vida de los prisioneros enemigos.
Pese a la invariable política de hostilidad y agresión constante del Imperio, desde la invasión armada, los sabotajes terroristas y los planes de atentados contra Fidel y nuestros dirigentes, hasta la promoción de la subversión y el genocida bloqueo económico, comercial y financiero que dura ya cinco décadas, la Revolución jamás ha asesinado, torturado o desaparecido a uno solo de sus enemigos.
¿Pueden decir lo mismo los gobiernos de Estados Unidos y de los países europeos que se desgañitan criticando a Cuba y condenándola cual si fueran vírgenes vestales? ¿Qué pueden decir del millón de muertos en Iraq y las decenas de miles de víctimas en Afganistán por las guerras ilegales allí ejecutadas? ¿Cómo pueden explicar las cárceles secretas y las torturas para los supuestos terroristas? ¿Qué basamento legal sustenta los asesinatos selectivos que Estados Unidos ha ejecutado contra sus enemigos en diversas partes del mundo con una fuerza especial dirigida en estos años por el mismo General que ahora comanda las tropas en Afganistán? ¿Cómo pueden justificar la muerte en los últimos 5 años de más de 100 inmigrantes que estaban bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos? ¿Qué derecho humano sustenta las palizas brutales contra los representantes de los movimientos sociales que protestaban cuando la Cumbre del Clima en Copenhague o contra los estudiantes californianos que reclamaban más presupuesto y menos cobros por la educación? ¿Quién supervisa el trato vejatorio que se le da a los inmigrantes en los cientos de centros de detención que están diseminados por Europa? ¿Se han alarmado, han denunciado o han condenado estas escandalosas violaciones de los derechos humanos el Congreso de Estados Unidos, el Parlamento Europeo y los partidos de la derecha del Viejo Continente que hoy se muestran tan preocupados con Cuba?
Lo que les inquieta verdaderamente es la fortaleza moral de la Revolución, su fidelidad a los principios, su creciente prestigio en nuestra región, donde se ha convertido en importante actor de impulso al proceso de integración, su actuar inteligente y sereno para enfrentar las duras consecuencias de la crisis económica internacional y del bloqueo, su claridad en que hay que cambiar lo que deba ser cambiado en pos de conquistar para nuestro pueblo toda la justicia como nos han pedido Fidel y Raúl.
Por ello el imperio y sus aliados europeos concertan planes, coordinan el trabajo de sus servicios especiales, envían a sus diplomáticos a las calles a monitorear el trabajo de sus asalariados en la isla, incrementan los fondos para la subversión en Cuba. Solo la USAID tiene asignado 20 millones de dólares este año para suministrarle a los grupúsculos contrarrevolucionarios y para financiar el acoso mediático contra Cuba.
Ahora centran su cínica campaña en un nuevo huelguista —cuyos delitos comunes y actos contrarrevolucionarios fueron denunciados en Granma el pasado 8 de marzo— a quien se le brinda toda la atención médica calificada.
Se mundializa su show mientras se silencian cínicamente su crueldad y antecedentes criminales, sus agresiones y amenazas de muerte a una doctora, directora del hospital donde trabajó, y la golpiza a un anciano indefenso al que hubo que operar de urgencia por las lesiones recibidas.
Arman alharaca también alrededor de las autodenominadas Damas de Blanco, quienes se prestan al juego enemigo y se sustentan con dólares salpicados de sangre cubana, suministrados entre otros por el terrorista Santiago Álvarez Fernández Magriñá, quien pretendió volar el Cabaret “Tropicana” y es el “benefactor” en Miami de Luis Posada Carriles. No es de extrañar por eso que el autor de la voladura de un avión de pasajeros de Cubana de Aviación y de otros execrables actos saliera hace unos días en Miami a expresar su apoyo a estas “damas”, cuya única sanción hasta hoy ha sido el repudio contundente y enérgico de nuestro pueblo en las calles.
Recibir dinero de una organización terrorista es una felonía severamente castigada en Estados Unidos. Actuar al servicio de una potencia extranjera lo es también. Los delitos de los llamados “disidentes” no tienen nada que ver con la libertad de opinar, sino con la colaboración a sueldo de la superpotencia enemiga en sus planes contra nuestra nación. A todos se les ha probado la recepción, directa o indirecta, de fondos del gobierno de Estados Unidos y de no pocas fundaciones europeas que colaboran con la política de guerra contra Cuba.
¿Qué les pasaría a estos “disidentes” si hicieran en el país de su amo las acciones que realizan en Cuba? El Código Penal de Estados Unidos prevé una pena de 20 años para quien preconice el derrocamiento del gobierno o del orden establecido; 10 años para quien emita falsas declaraciones con el objetivo de atentar contra los intereses nacionales en sus relaciones con otra nación, y 3 años a quien mantenga “correspondencia o relación con un gobierno extranjero (¼ ) con la intención de influir en su conducta (¼ ) respecto a un conflicto o una controversia con Estados Unidos”.
El enemigo usa todas las armas de presión. Utiliza el chantaje político y ordena el aniquilamiento mediático de quienes pretendan ser solidarios con Cuba. Intenta acallar cualquier voz que discrepe de su dictado. Olvida hasta su cacareada “Libertad de expresión” para obligar a Google a cerrar
el blog digital de un intelectual cubano que ha denunciado con irrebatibles argumentos los verdaderos propósitos políticos de la campaña contra nuestra Patria.
Nada nos sorprende. Son los mismos métodos perversos puestos en práctica desde hace 50 años cuando el presidente Eisenhower aprobó el Plan de acciones encubiertas contra Cuba.Como dijo el compañero Raúl en la clausura del IX Congreso de la UJC:

“Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.

“No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos. Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios”¼ “¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!”

Daremos la pelea con nuestras ideas, en nuestras calles y en todos los escenarios internacionales.

¡El próximo 1º de Mayo recibirán de nuestro pueblo y sus trabajadores una contundente e inequívoca respuesta del apoyo a la Revolución!

¡Defenderemos la verdad con nuestra moral y nuestros principios!

Piden al Tribunal Supremo de EE.UU. juicio justo para los Cinco cubanos antiterroristas

El abogado Roberto González, hermano de René, uno de los Cinco, explica al diario Juventud Rebelde que el amicus curiae da la posibilidad a instituciones jurídicas o políticas de participar en ese arbitrario proceso

roberto.jpgLa injusticia y los intencionales deslices jurídicos en un proceso diseñado desde el primer momento para condenar a cinco hombres por delitos que no cometieron, ya no es la mancha escondida de la enferma justicia norteamericana, con la complicidad de las grandes transnacionales mediáticas.

Muchas conciencias honestas del mundo, entre ellas, diez Premios Nobel, centenares de parlamentarios, colegios de juristas —norteamericanos y de otros países— y organizaciones de defensa de los derechos humanos, presentaron el pasado 6 de marzo a la Corte Suprema de Estados Unidos, 12 amicus curiae, pidiéndoles la revisión del caso de René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, injustamente presos en cárceles federales de ese país.

En diálogo con JR, el prestigioso abogado Roberto González, hermano de René, uno de nuestros Cinco Héroes, explica que el amicus curiae (amigo de la Corte) da la posibilidad a instituciones jurídicas o políticas —aunque vinculadas en el derecho— de participar en un proceso.

«Los amicus están de parte de la ley. Ellos no se meten fundamentalmente en por qué alguien tiene o no la razón, sino en el derecho y la importancia que tiene este caso para ser visto en la Corte Suprema, y por tanto están diciéndole a la alta instancia judicial que este es un caso que merece su atención».

E20080605202254-cinco-heroes-bandera.jpgstos documentos se suman a la solicitud de revisión del caso hecha a la Corte Suprema por el equipo de la defensa, el pasado 30 de enero.

«No hemos entrado todavía a la Corte Suprema. Estamos tocándole la puerta para que nos deje entrar. Le estamos diciendo, y los amicus se están sumando, que tenemos un caso que debe ver. La Corte solo revisa el 1,5 o el 1,8 por ciento de los miles de casos que recibe cada año. Por eso es necesario llamar su atención.

«La Corte Suprema no es un nivel apelativo de Derecho. Ella se encarga fundamentalmente de uniformar criterios jurídicos y resolver contradicciones entre circuitos, aunque también entre circuitos y la Corte».

«Estos amicus brindan elementos de derecho, desde la perspectiva del derecho norteamericano, pero fundamentalmente desde la perspectiva del derecho internacional; es decir, desde lo que todo el mundo acepta y que también aparece en la ley estadounidense. También dan elementos históricos, de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, del ambiente de Miami hacia la Isla y de cómo este ambiente históricamente impide que cinco cubanos sean juzgados de manera justa en ese lugar.

«Le están diciendo a la Corte que el proceso debe ser analizado porque se violó el principio de un juicio justo con jurado imparcial».

Asimismo, este es el único caso en los últimos 25 años, destaca González, en el que Naciones Unidas se ha dirigido a EE.UU. por una violación específica de juicio justo en un proceso legal. «La ONU le dice a Estados Unidos “ese juicio está mal hecho”. Esta es una de las razones por las cuales los amicus vienen».

—Recientemente visitó a su hermano, ¿cómo lo encontró?

—Está bien de salud y bien de ánimo. Hace ejercicios, tiene mucha correspondencia. Ahora está estudiando un curso de Economía que le está llevando mucho tiempo porque tiene que refrescar sus conocimientos de Matemática. Está enredado en eso…

—¿Le comentó sobre los amicus?

—Sí, le parecieron muy buenos documentos. René siente que si la Corte Suprema ignora los amicus está ignorando un clamor internacional muy fuerte.

(Fuente: Juventud Rebelde)