Archivos por Etiqueta: Educación

Educar es cultivar

Por Rolando López del Amo

 

 

Llegó septiembre cargado de nuevos empeños. Más de dos millones de cubanos están en las aulas de nuestro sistema nacional de enseñanza. Todos los niños y jóvenes de nuestro pueblo tienen asegurado un lugar en una escuela. Esto es un logro que pocos países en el mundo pueden mostrar. La educación en Cuba es un derecho humano básico. Su carácter universal y gratuito así lo confirma y garantiza.

Siempre insatisfechos y procurando hacer las cosas cada vez mejor, rectificando los yerros inevitables en el camino de la búsquela de la nueva escuela, el año 2011 trae  remedios a deficiencias comprobadas e inicia una etapa cualitativamente nueva en la que la formación de los maestros y profesores ocupa el primerísimo lugar que le corresponde para que se cumpla el aserto martiano de que hacerse maestro es hacerse creador.

La obra educacional es fundamental para la formación de las nuevas generaciones de cubanos.La escuela, junto con la familia y la sociedad son los tres lados del triángulo de la educación. Y, al hablar de la sociedad, hay que poner en primer término el papel de los medios de comunicación de masas que forman parte de la vida en el hogar. La armonización de esos tres factores es la que determina el tipo de ciudadano que va surgiendo en el tránsito de la niñez a la adultez.

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Cuba extiende su experiencia en educación a Canadá

20872.jpgTomado de www.cubahora.cu

MARIELA PÉREZ VALENZUELA

El método cubano de alfabetización Yo, sí puedo, de probada eficacia en el aprendizaje de millones de hombres y mujeres de todas las edades en casi una treintena de naciones, también se utiliza como proyecto educativo en países desarrollados, como Canadá.

Para la aplicación del Yo, sí puedo en esa nación del norte de América, en abril de 2007 se inició el desarrollo del programa “ArrowMight Learning for Live”, con la llegada del primer grupo de asesores cubanos.

El plan para Canadá, concebido en idioma inglés y diferente de los aplicados en otras naciones por la utilización de una tecnología mas avanzada, fue presentado en la XIV Convención y Feria Internacional Informática 2011, celebrada en La Habana en febrero último, con la participación de unos 20 países.

Matilde L. Patterson Peña, de la Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP) Félix Varela; Miriam López Serrano, de la UCP Enrique José Varona y Digna Grisel Ponce Suárez, del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC), integraron los equipos que desarrollaron el diagnóstico, la elaboración y el pilotaje del Programa “ArrowMight Learning for Life”, concebido para ser seguido desde el hogar de forma individualizada, o en pequeños grupos en el entorno familiar.

Las especialistas explicaron que las teleclases se presentan en Canadá en formato de DVD y son impartidas por cuatro tele-profesores quienes, a partir de la interacción con un alumno imaginario en representación de todos, llegan a cada matriculado, no solo para trasmitir el contenido académico, sino también con mensajes educativos e información cultural e histórica de los pueblos originarios de esas tierras.

Las lecciones en DVD se complementan, dijeron, con los cuadernos de trabajo y otros materiales docentes entregados al estudiante, entre estos, diccionario, enciclopedia y libro de escritura cursiva.

Las especialistas destacaron la responsabilidad del llamado “facilitador” (persona en contacto directo con el alumno) en el éxito del proceso y explicaron que recibe el entrenamiento necesario para cumplir con su función, sea maestro o no.

Ese facilitador, agregaron, apoya y orienta al estudiante en la fase de aprendizaje; debe ser miembro de la comunidad y conocer las características del área que atiende.

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Para ahuyentar la neblina

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Por:  Yoelvis L. Moreno Fernández

Mientras la impenitente neblina de aquella mañana le impedía ver a lo lejos y los carros parecían venírsele encima, un diestro anciano seguía ensimismado en su labor, extendiendo con tino la vista sobre cada extremo de la vía, y conduciendo su pequeño carro de trabajo por el estrecho contén de una calle santaclareña.

Llevaba camisa de mangas largas y sombrero ancho. Calzaba un viejo par de botas perfectamente lustrado. Portaba unos guantes ya gastados, pero necesarios en aquel ejercicio sostenido.

En el hombro cargaba, a ratos, un pesado escobillón que lo estremecía de pies a cabeza cuando, bruscamente, se lo echaba encima.

Por mi humilde intuición de observador paciente, calculo que su edad anda bien cerca de los ochenta. Digo, si es que ya no pasó esa marca y ahora corre hacia las nueve décadas trabajando todavía, aferrado a la moralidad de una labor que le ha permitido criar a su familia, y le ha hecho más noble y pulcra la vida.

De vez en cuando, aquel abuelo de no pocas arrugas y cabellera blanca, alzaba la mirada, acomodaba su antiguo sombrero, se pasaba rápido la mano enguantada por la frente y de un tirón se escurría el sudor que le chorreaba por la cara como evidencia de una ruda faena.

Pero no es exactamente esa práctica cotidiana de desconchar las suciedades de los contenes, asear lo que afea la acera o cada esquina del asfalto para devolverle a la ciudad un paisaje limpio, lo que más cansa y pesa sobre las espaldas de este veterano.

En tan solo treinta minutos bien cerca de él, vi pasar por su lado decenas de personas sumergidas por completo en lo suyo, absortas en sus alegrías y calamidades, indiferentes ante la obra bienhechora de aquel hombre que unía la basura en pequeñas pilas y al minuto se las desintegraba el paso flemático y descuidado de una ciudad que apenas amanecía.

Y como para burlarse de lo que para bien de todos realiza cada amanecer el anciano, dos muchachos, que saboreaban como desayuno el maní contenido en unos alargados cucuruchos, lanzaron impunemente al suelo aquellos envoltorios de papel, inmediatamente después de llevarse a la boca el último grano de tan delicioso alimento.

¡Qué triste que lo que nos alimenta y resulta sabroso indigeste y amargue el trabajo de otros! ¡Qué penosa indiferencia la que —al creernos superiores— nos encapota como neblina el día y nos impide ver la virtud del prójimo!

Enseguida el abuelo, al parecer acostumbrado a escenas como aquella, detuvo su carrito, cogió su escoba, dio media vuelta y se agachó nuevamente, a pesar de lo resentida que debía haber estado ya su cintura octogenaria, para de ese modo recoger aquellos pedazos de cartón, arrojados no en el paisaje invisible que causa la impenitente bruma de la mañana, sino delante de sus propios ojos.

Tomado de http://www.juventudrebelde.cu

 

Los aplazos ¿son fuente de tensiones familiares?

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 Tomado de www.desarrollopersonal.la

Autor: Lic. Norberto Monterrey – Psicólogo de Niños
           y Adolescentes y ex Docente

Cuando los resultados escolares de tus hijos no son lo que esperabas suele iniciarse un período de tensiones. Y en muchas ocasiones no sabes cómo actuar. Lo primero, piensa que debes tratar el tema con madurez. Es una situación que despierta temores, topa con tus expectativas y te devuelve a una realidad que no es de color rosa. Pero… ¿cómo puedes darle la vuelta a la situación?

DARLE LA IMPORTANCIA QUE MERECE
La clave es saber alejarse del problema e implicarse al mismo tiempo. Los estudios son sólo una parte de la vida pero son un detector de personalidades, capacidades, talentos… y tienen que utilizarse para ajustar lo que le ofreces a tus hijos con lo que ellos quieren de verdad. Lo primero es que sean felices, pero sin renunciar a formarse, y valorando que hay que esforzarse y equivocarse para conseguir las metas.


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