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Una actriz que trabaja hasta la saciedad

 

Alina Rodríguez

Alina Rodríguez

                                                     

                                                   Laura Rodríguez Fuentes               Foto: Yariel

—Alina Rodríguez asiste como invitada a la trigésima primera edición del Festival de Invierno, que culmina hoy en la noche con la entrega de premios.  Vanguardia aprovecha la oportunidad para acercarse a esta gran mujer, y conocer algunos detalles de su vida y obra.

Alina Rodríguez se caracteriza por la perseverancia, pero también por la espontaneidad y ciertos aires maternales que transfiere a sus personajes. Se muestra sincera y accesible. Sencilla, sonriente, delicada y fuerte a la vez, como legítima mujer cubana que sabe lo que quiere y lucha por ello.
El pasado miércoles, Alina recibió el Indio Cubanacán de Honor. Cuando nos responde qué le ha parecido esta distinción que otorga cada año el Centro Provincial de Cine a las personalidades invitadas a la muestra, su voz nos remite de inmediato a Justa, la de la telenovela Tierra brava, y más cercano en el tiempo, a Carmela, la del film Conducta.
«No me lo esperaba, ha sido una sorpresa total. Por otra parte, sé que he trabajado mucho, que tengo un largo recorrido, pero también pienso que es mi deber, mi manera de hacer, la mejor que he encontrado. Soy una actriz que trabaja hasta la saciedad. Siempre trato de entregar lo mejor. Por eso no creo merecerme tantos homenajes. Lo agradezco, porque me lo entregaron de corazón».
—¿Cómo logra adentrarse en personajes tan diferentes y complicados?
—El trabajo de actuación es mágico. Por supuesto, se deben tener determinados conocimientos también. Resulta vital aprender la técnica en la academia, aunque existen personas que piensan lo contrario, aparte del talento que puedas tener. Es un don, igual que el que sabe cantar o bailar. Claro, hay que cultivarlo.
«Yo pasé la academia y no creas, ahora es cuando la gente ve el resultado después de tantos años. Cuando uno empieza, todo resulta muy difícil, hay quien no cree en ti, pasas mucho trabajo, te dan personajes, y por muy bien que lo hagas nunca te lo tienen en cuenta. Por todo eso pasé. Mi vida no ha sido toda llena de flores ni solo buenos resultados. Me ha costado mucho imponerme, pero se logra con esfuerzo.
«En esta carrera hay que vivir estudiando y preocupándose. Nunca se termina. Cada personaje es un ser humano nuevo al que tienes que comprender. No se trata solamente de meterse en su piel, el actor es uno y buscamos esa transformación que no siempre se da. Eso se encuentra trabajando con seriedad».
—¿Elige los personajes o ellos a usted? ¿Siempre acepta las propuestas que le llegan?
—Hubo momentos en mi vida en los que tuve que aceptar lo que me llegaba, porque percibes un salario. Dentro de eso, siempre trato de hacer lo mejor posible y me esfuerzo por tratar de transformar lo que no me gusta. Hay directores que lo permiten y otros no.
«Siento que algunos personajes me han elegido, porque cuando comienzas a leer sus historias te llegan de manera especial. Entonces te dices: «Ese sí». Me ha pasado, por ejemplo, con Justa. Desde que leí el primer capítulo supe que tenía características similares a las mías. En fin, el resultado en esos casos generalmente es bueno.
«El rol protagónico de la película María Antonia lo obtuve al principio de mi carrera. Fue el primer personaje grande que me tocó en el cine. Ya estaba trabajando en Teatro Estudio, con Adolfo Llauradó; o sea, que poseía una base sólida para enfrentarme al personaje. Lo demás, un poco de valentía».
—¿Presintió al leer el guión de Conducta que el personaje le pertenecía?
—Conducta no me sorprendió solamente a mí, también al resto de  los actores. Cuando leímos el guión nos dijimos: «Lo que tenemos en la mano es oro». Es un guión excelente, una historia que conmueve. Fue este tipo de proyecto del que todos nos enamoramos, incluso el equipo técnico. Había mucho corazón en ese filme. Está hecho con honestidad, y por eso llega a conmocionar a la gente.
—Usted estudió magisterio en algún momento. ¿Que le aportó este conocimiento para interpretar a Carmela?
—Comencé a estudiarlo, pero no lo terminé. Todo aporta en la vida del actor: lo que estudias, lo que lees, la cultura que tengas, hasta las caídas, las muertes o los accidentes que puedas sufrir. También el actor debe ser inteligente para retener todo esto y sacarlo en el momento apropiado.
—¿Fue difícil como profesional tener un hijo a tan temprana edad?
—Sí lo fue. Yo tuve mi hijo a los 19 años, en una época en que se estilaba. No había problema con eso, las madres te preguntaban cuándo ibas a tener hijos. Me costó mucho trabajo, tuve que terminar el pre en la Facultad Obrero Campesina. Llevaba al niño conmigo, a todas partes, constantemente.  Mi mamá también trabajaba y no me lo podía cuidar. Tenía que graduarme, de lo contrario, no entraba al ISA. Huguito, prácticamente desde que nació, andaba correteando allí.
—Hugo Reyes, su hijo, también ha seguido los pasos de la madre en el cine…
—Mi hijo ha tenido que hacerse su propio camino. Yo empecé sola, a mí nadie me empujó. Esta es una carrera muy difícil y cada quien debe demostrarse a sí mismo que le gusta, porque, si no es así o no estás muy convencido, resulta más dura aún.
—Entonces, su virtud principal en la actuación es esa entrega de la que habla…
—Soy muy perseverante, no solo en la actuación, también en la vida. Voy por un camino y hasta que no agoto todas las posibilidades no paro.
—Ahora estrenará Contigo pan y cebolla, ¿cuán difícil es llevar un personaje teatral al cine?
—No existe diferencia en el personaje, sino en el medio. Por ejemplo, Juan Carlos Cremata hizo la versión de El premio flaco y no quedó totalmente teatral. En Contigo… él respetó mucho el texto y los personajes de Héctor Quintero. Entonces, es posible que esté un poco teatralizada también. Pero no lo puedo asegurar porque no he visto aún la película. Lo diré después del estreno, que será el día 20, en la sala teatro Hubert de Blanck, un hecho simbólico porque allí se hizo por primera vez la obra.

 

Hispanos camino al Oscar: dibujos animados, al ritmo del jazz latino

Nos dio mucha alegría que fuera nominada nuestra película porque es un proyecto muy arriesgado, en el que hemos invertido mucho tiempo. Hemos dejado años de nuestra vida y es una película que es un acto de amor, de amistad, de muchas cosas…"

 

Valeria Perasso    Tomado de www.bbc.co.uk

Si Fernando Trueba hubiera elegido filmar una película convencional, su proyecto “Chico y Rita” habría requerido de cientos de miles de dólares en viajes por múltiples locaciones, de La Habana a Nueva York, de allí a Hollywood y de vuelta a la capital cubana.

En cambio, el director español optó por quedarse detrás de un tablero de dibujo, abrazar un género inusual -el de la animación para adultos- y dar forma a una historia de amor y música a punta del trabajo a lápiz, que Trueba supervisó con su amigo y colaborador Javier Mariscal.

Más allá de la ficción, Chico y Rita ahora sí “viajaron” a Hollywood: la cinta está nominada como mejor largometraje animado en la edición de los Oscar que se entregan este domingo y el director transitará por la alfombra roja para descubrir si puede ganarle a “Rango”, “Un gato en París”, “Gato con Botas” y “Kung Fu Panda 2”, las otras contendientes en la categoría.

De trazo simple, estudiada reconstrucción de época y cuidada banda de sonido, el filme no sólo es un viaje en el tiempo sino un homenaje a la música latina de los años ’40 y a la internacionalización del jazz nacido en las calles de La Habana.

La nueva película de Trueba está nominada al Oscar en la categoría de mejor película animada.

“Pasamos mucho tiempo documentándonos. Fue un trabajo arduo y de mucho amor, explorando todos los caminos posibles”, señala a BBC Mundo el español Trueba, quien a sus 57 años atesora una decena de películas como director, varios Goya y un Oscar ganado en 1994, además de créditos por su trabajo de productor discográfico de leyendas hispanas como Bebo Valdés y Diego El Cigala, Chucho Valdés y el Niño Josele.

¿Cómo trabajaron para lograr reproducir con el dibujo los detalles arquitectónicos y los espacios de La Habana?

Hicimos todo lo posible y más: ver todos los libros de la época, las imágenes de fotógrafos, archivos olvidados en edificios públicos de La Habana para ver cómo estaban las calles en 1948. También vimos documentales y películas cubanas o películas extranjeras que se rodaban en los años ’40 y ‘50 en La Habana, además de ir varias veces a la ciudad y hacer muchas fotos.

(Javier) Mariscal tiene un conocimiento topográfico de La Habana que deja alucinados a los propios cubanos. Para darte una idea, el día en que la película se estrenó en Miami –la cinta se pasó en el festival de La Habana y enseguida el de Miami- un hombre estaba ahí emocionado abrazado a Mariscal diciéndole ‘es que se ve la tienda de mi padre’. Imagínate, ¡en una película de dibujos que se vea una tienda de hace tantos años! Y no me extraña que haya ocurrido así, porque Mariscal se ha documentado de una manera exhaustiva, en un trabajo muy concienzudo.

¿Por qué eligieron el dibujo de animación para contar esta historia, que es la de un músico y una cantante unidos y separados a lo largo de sus carreras, pero que es básicamente un cuento de amor?

La película reproduce con cuidado la arquitectura de La Habana en la década de 1940.

Fue al revés, el dibujo nos eligió a nosotros. Todo nació del deseo de trabajar juntos con Mariscal en una película y encontramos una historia después. Yo había visto unos dibujos que él había hecho para un videoclip, que eran de calles de La Habana vieja, y cuando vi esos fondos quedé fascinado y pensé que sería muy bonito hacer una película que ocurriera en esos escenarios. Y así empezamos.

¿Y su doble vida de director y productor musical jugó un papel a la hora de hacer un filme sobre el son cubano y el jazz latino?

Se impuso, si íbamos a hacer una historia en Cuba resultó bastante claro desde el principio que también tendría la música como eje. Y el músico (el personaje de Chico) pensamos que podía ser un pianista, para que cada vez que tocara en el dibujo, tocara en realidad Bebo (Valdés). Y así la cosa se fue montando.

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Humor de Martirena

La musicalidad de Habanastation

Por Yelanys Hernández fusté

Mientras la película *Habanastation *hace escala en las salas de cine de la Isla en este verano y conmueve a los espectadores por su defensa a valores tan universales como la amistad, la disquera EGREM propone que sigamos el filme desde su banda sonora.

Deviene verdadero tesoro esta propuesta fonográfica, presentada el pasado 29 de julio, en la capitalina Feria Arte en La Rampa del Pabellón Cuba. Para tal propósito Ian Padrón, director de la cinta, convidó a reconocidos artistas de la escena nacional como Buena Fe, Vocal Sampling, Nacional Electrónica, el pianista Miguel Núñez y los percusionistas Yaroldi Abreu y
Ruy Adrián López-Nussa.

René Baños, líder de Vocal Sampling y productor del álbum, erigió una secuencia melódica a la ópera prima de Padrón. Así nos regala una quincena de instrumentales y dos sencillos cantados: *Lo que vendrá *y *Pleiesteichon*.

Ambos temas, de los que se pueden disfrutar además sus videoclips, llevan la esencia de la película y de ello se encargó Ian Padrón, quien dirigió los dos materiales audiovisuales. *Lo que vendrá* tiene la firma de Baños y cuenta con la interpretación de Vocal Sampling. En tanto, *Pleiesteichon *despide el filme al ritmo de una conga pop, compuesta por Israel Rojas y que vocaliza Buena Fe.

René Baños confesó en la presentación del volumen que cuando comenzaron a unir la música que formaría parte de la cinta, se dieron cuenta de su riqueza sonora. “Como la película muestra la realidad de Cuba, parte de esa realidad es nuestra diversidad musical”, afirmó.

Se mezclan en el disco ritmos representativos de nuestra herencia africana, a la par de la música electrónica, la sinfónica, el jazz, el pop con la canción. Así se nos brinda un producto de notable valor artístico.

No solo lo autóctonamente cubano aparece en el CD. Allí podemos apreciar el folclor latinoamericano representado por una mezcla de música afrocubana con el bossa nova brasileño, y las pequeñas descargas de jazz latino en algunas secuencias.

Ricardo Monnar utilizó el ambiente creado en la historia fílmica y representó esos presupuestos estéticos en la portada y contraportada del CD. Monnar se apoyó en las imágenes fotográficas tomadas por Carlos Otero Blanco en el propio proceso de filmación del largometraje y de los videoclips.

Si bien es cierto que de otras propuestas cinematográficas también se han presentado las bandas sonoras en fonogramas, sobresale que en el caso del álbum de *Habanastation* llegue a pocas semanas del estreno del largometraje. Todo un regalo para quienes desde la luneta apreciaron su trama o para los que gustan de admirar la música compuesta para cine.

La fama es un suceso circunstancial

4de3a566f3127.jpgLa actriz cubana Eslinda Núñez, recibirá el Premio Nacional de Cine 2011 por su destacada interpretación en más de 20 películas hoy viernes en la noche en el cine Chaplin de Ciudad de La Habana.

A continuación les ofrezco una entrevista realizada por el periodista Osvaldo Rojas Garay a esta gran actriz santaclareña.

 

Cuando Eslinda Núñez Pérez llegó a La Habana y se enroló en Teatro Estudio, hubo quienes le pronosticaron una carrera de comediante.
Pero un buen día del año 1963, se le presentó la oportunidad de trabajar en el filme El otro Cristóbal, del director francés Armand Gatti. Así comenzó una extensa carrera cinematográfica que convirtió a esta santaclareña —junto a la cienfueguera Daisy Granados— en uno de los rostros femeninos emblemáticos del cine cubano en el período revolucionario.
Para una mujer que intervino en los clásicos de nuestra pantalla grande, Memorias del subdesarrollo y Lucía, el Premio Nacional de Cine 2011, que le fuera entregado en el cine Chaplin, es un reconocimiento que se veía venir. Particularmente, no me sorprendió.
—Para una actriz tan laureada a lo largo de su carrera, ¿qué de especial puede significar este premio?
—Realmente este premio hace a una pensar en qué ha hecho durante toda la vida. Es un momento de reflexión, meditación y felicidad.
«He visto cómo un trabajo de casi 50 años ha sido recompensado. Estuve entre las finalistas en muchas ocasiones, y al fin me tocó. Lo que más me ha halagado es la repercusión en la gente, una repercusión tan linda, ante la cual una se da cuenta de que tuvo un valor todo el sacrificio y la lucha por realizar mejor mi trabajo.»
—¿Cómo se enteró del galardón?
—Me llamaron a la dirección del ICAIC. Fue un momento muy emotivo, y entonces empecé a disfrutar, a pesar de la gripe que sufría por esos días.
—¿Quiénes le vinieron a la mente en ese momento de alegría?
—Tengo que agradecer a muchos, pero siempre pienso en Humberto Solás, una persona que me apoyó en toda mi carrera. Me estimulaba a presentarme en los castings, incluso, prácticamente me obligó a que fuera al del filme El jinete sin cabeza.
«También le estoy agradecida a Saúl Yelín, un hombre muy culto que cuando yo estaba recién llegada de Santa Clara me ayudó en los momentos difíciles.»
lucia.jpg—Hablando de Humberto Solás, y a casi 43 años del estreno, ¿qué le ha aportado Lucía a la cinematografía cubana?
—Le dio una luz larga. Lucía fue algo realmente descollante, muy especial, porque explica, a través de tres mujeres, una serie de verdades propias del mundo femenino. Es una película que mantiene su juventud.
—Después de este filme, le ofrecieron varios proyectos con personajes de niñas románticas, tiernas. ¿Cómo logró escapar de esa etiqueta?
—Sí, después de Lucía me ofrecieron personajes similares, pero me interesaba también dejar claro que yo podía asumir otros roles como los que interpretaba en el teatro. Ahora pienso que, quizás, de haber aceptado algunos de aquellos trabajos, los hubiera podido hacer diferentes.
—¿Cuánto puede haber cambiado su vida ser famosa, como ahora, por ejemplo, al otorgarle el Premio de Cine 2011.
—La fama es un suceso circunstancial, hoy está y puede que mañana no. En mi caso, sí ha cambiado mi vida en el sentido de que me exige mayor responsabilidad cuando me enfrento al público; ese público que te elogia por tu trabajo, pero a veces también te dice cosas que te llevan a reflexionar.
«Te voy a contar una anécdota, y no sé si viene al caso. En una ocasión, iba por una calle y sentí que alguien me seguía, cambié de acera y esa persona apresuró los pasos, se acercó y me dijo: “¿Puedo hablar con usted? Admiro su trabajo, pero no le perdono el papel que está haciendo en tal dramatizado.” (Eslinda, por razones éticas, no mencionó el programa.)
«“A decir verdad —le contesté—, a mí me gustó el personaje cuando me entregaron el guión, y creí en él.”
«“De todas formas —me dijo— yo veo el programa para verla a usted, porque es una de las pocas interpretaciones creíbles, pero alguien como usted debía poner más cuidado al escoger a los personajes”.»

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Titón en Ghost Poster. Últimas escenas

 Andrés D. Abreu  Tomado de www.lajiribilla.cu

Últimas escenas fue la exposición que abrió la más reciente Muestra Joven ICAIC y con ella Eduardo Marín y Agapito Martínez daban continuidad al proyecto Ghost Poster, acción curatorial que ha propiciado una plataforma creativa de nuevos carteles para proyectos fílmicos que no han alcanzado concretarse sobre el celuloide desarrollando en su paradójica y simbólica operatoria un llamado de preocupación ante la menguada producción cinematográfica nacional, la continuidad de su preciada cartelística y esa angustia existencial que para todo creador impone la obra inconclusa.    

Ghost Poster nace de la interrogante a problemáticas, y ancla sus significados en los campos propios del arte al cuestionarse en su elipsis más obvia a la industria del cine cubano mientras por otra parte apoya la salvaguarda de un proceso altamente valorado en la cultura visual nacional: la producción artística de carteles para el cine, proceso, por consecuencia, igualmente deprimido.

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Fabián Muñoz, “Una mujer santa”
(Largometraje)

Apuntar bien desde el comienzo le ha garantizado a estos curadores una aceptación indiscutible de su propuesta que con Últimas escenas, la segunda acción desarrollada por el proyecto, subió el tono metafórico de las interrogantes para con los procesos creativos y la historia del arte nacional. Escoger a Titón (Tomás Gutiérrez Alea), el más mítico e internacionalmente reconocido realizador cubano, como punto de mira para investigar un proceso de obra no realizada fue situar el blanco de disparo mucho más alto y exigirse una finísima puntería pero de igual modo se aseguraba un mayor nivel de expectación ante todo cuestionamiento y una mayor amplitud de alegorías tras el planteamiento del discurso acerca de esa paradigmática obra truncada. 

Los curadores lograron crearse un buen camino investigativo al abrir las puestas de una fuente esencial: “La colaboración de Mirtha Ibarra para este proyecto fue fundamental. Sin su generosidad y complicidad crecientes, esto quizá habría sido posible, pero de otra manera, menos completa. Revisó zonas de la papelería de Titón que aún para ella resultaban inéditas y nos fue sorprendiendo con nuevas sinopsis, historias que incluso desbordaron nuestro recursos iniciales”. 

Ya en la primera edición de Ghost Poster aparecieron dos títulos irrealizados de Titón y tras la publicación de su epistolario, editado por Mirtha Ibarra y Juan Antonio García Borrero, los curadores se decidieron a abordar la problemática fundamental de su proyecto desde la singularidad de este creador, evidentemente conscientes del alcance universal que se extiende  desde su personalidad creadora. 

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Nelson Ponce, “Otra tumba para Leroy”

Impuestos de la magnitud comprometedora que significa el cine de Tomás Gutiérrez Alea y de las consideraciones al cartel cubano por su “revolución en cuanto a los patrones formales y conceptuales imperantes en la segunda mitad del pasado siglo,… objeto de análisis teóricos e historiográficos que lo ubican como uno de los paradigmas de la cartelística mundial”, Eduardo Marín y Agapito Martínez apostaron por la correcta selección de los diseñadores como el ardid fundamental para la concreción de su propuesta. En ello estaba la clave para cualquier puesta final del proceso. Los carteles debían ser suficientes en sí mismos para sustentar todo el peso de significantes que emanaba de la investigación.   

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Instituto de cine cubano festeja hoy su 52 aniversario

el-icaic.jpgEl Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) cumple hoy 52 años con nuevos proyectos para la preservación del patrimonio fílmico y la apertura de los Estudios de Edición de Audiovisuales.

En las primeras horas de la mañana serán inaugurados la unidad central de digitalización y un laboratorio para recuperar los archivos cinematográficos en las bóvedas de los estudios Cubanacán.

Ambas obras, como expresó el vicepresidente de esa institución, Pablo Pacheco, permitirán frenar el deterioro del legado que atesora el ICAIC, una parte del cual tiene más de cinco décadas.

Tras un ehaustivo proceso de restauración, se reabrirá también el antiguo cine Maravilla, hoy Patria, en el capitalino municipio del Cerro.

La primera jornada de celebraciones cerrará con el estreno oficial de Boletos al paraíso, el más reciente largometraje del realizador cubano Gerardo Chijona, que recibió una cálida acogida en el reciente Sundance festival, fundado por el actor norteamericano Robert Redford.

Según adelantó Pacheco, en los próximos meses se prevé la puesta en circulación de una nueva colección de DVD integrada por una compilación del dibujo animado Elpidio Valdés, de Juan Padrón, una antología de documentales sobre la vida y obra del escritor Alejo Carpentier y el filme El premio flaco, de Juan Carlos Cremata.

Además se proyectarán los primeros tres capítulos de la serie Cuentos para una abuela, de José Martín Díaz, en formato de tercera dimensión, producidos por los Estudios de Animación.

Fundado 83 días después del triunfo de la Revolución, en 1959, desde sus inicios el Icaic “marcó y dio imagen y voz a los cubanos e inspiró un movimiento más amplio en América Latina”, como expresó el ministro de Cultura, Abel Prieto.

tomado de /www.prensa-latina.cu

Benicio Del Toro, rodar en Cuba es un privilegio

Benicio del ToroBenicio del Toro, de 44 años, ha adelantado que los protagonistas de esta historia serán los cubanos Daisy Granados y Vladimir Cruz. “Por el momento es el único proyecto que me ocupará en los próximos días. Es lo que tengo en mente, me enfoco en una sola cosa cada vez”, ha indicado.

El actor puertorriqueño Benicio del Toro dijo hoy a Prensa Latina que se siente parte de la capital cubana, casi un habanero, rodar aquí mi primer proyecto como cineasta es un gran privilegio, afirmó.

El protagonista de El hombre lobo viajó el miércoles último a la isla y no descansa ni un minuto para comenzar el viernes la filmación de una de las historias de Siete días en La Habana, en la que participan otros seis realizadores.

La Habana es el mejor sitio para iniciar esta aventura, añadió, estar por primera vez detrás de cámaras.

La relación del artista con Cuba ha crecido con sus más de 12 viajes. Aquí tengo muy buenos amigos, siempre vengo a trabajar, pero me encanta hacerlo, apuntó.

Centrado en su nuevo reto, el ganador de la Palma de Oro en Cannes 2009 al mejor actor por su caracterización de Ernesto Che Guevara, precisó que ya esta listo para iniciar su documental de ficción, de 15 minutos, en el que abordará la vida de un actor norteamericano de viaje en Cuba para un seminario que conocerá en una noche la ciudad, pero no como un turista.

Resumir una trama en 15 minutos no es fácil, destacó Del Toro, a quien lo acompaña la productora española Cristina Zumárraga.

Según adelantó, ya eligió a dos de los protagonistas de su historia, los cubanos Daisy Granados (Retrato de Teresa) y Vladimir Cruz (el David de Fresa y Chocolate).

Por el momento es el único proyecto que me ocupará en los próximos días, explicó el boricua, de 44 años. Es lo que tengo en mente, me enfoco en una sola cosa cada vez.

Siete días en La Habana cuenta con el apoyo de las casas productoras Full House, de Francia, y Morena Films, de España, la misma que respaldó Che: El guerrillero y El argentino, del realizador estadounidense Steven Soderbergh.

Con un presupuesto de tres millones de euros, en la serie largometraje participan el director español Julio Medem, el francés Laurent Cantet, el argentino Pablo Trapero, el palestino Elia Suleiman, el argentino-francés Gaspar Noé y el cubano Juan Carlos Tabío.

En diciembre último, el productor español Álvaro Longoria puntualizó que cada cineasta pondrá su mirada en una ciudad en la que todos llevan vidas diferentes y acaban encontrándose.

En el guión intervienen los escritores cubanos Leonardo Padura y Eliseo Antunaga, y el guionista y director Arturo Infante. Las historias transcurren en una semana y tendrán una unidad estilística. Su estreno se prevé para finales de 2011.

«En cine y en carteles, el Oscar en La Habana»

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Una muestra de más de 50 carteles de filmes quedó inaugurada hoy como parte del XXXII Festival Internacional del Nuevo Cine de La Habana.

El vestíbulo del capitalino cine La Rampa acoge la exposición de pósters referidos a ganadores del Premio Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, y que lleva como título «En cine y en carteles: el Oscar en La Habana».

La apertura estuvo a cargo de Iván Giroud, director del Festival, y contó, además, con la asistencia de Alfredo Guevara, presidente del evento, y Sydney Ganis, productor y expresidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de América (AMPAS por sus siglas en inglés).

Esta muestra es parte de la colección de AMPAS, que posee unos 48 mil carteles, incluidos algunos de películas cubanas, entre los que destaca Fresa y Chocolate, filme cubano nominado a la codiciada estatuilla.

Allí pueden apreciarse carteles de cintas bien conocidas por el público cubano, como la japonesa Rashomon, la soviética Moscú no cree en lágrimas, y la húngara Mephisto.

Igualmente están los pósters de más reciente producción, como el de la italiana La vida es bella, la china Tigre y dragón y la española Mar adentro.

Ganis expresó su admiración por los realizadores y diseñadores cubanos, y elogió la calidad de la cartelística exhibida, la que considera como parte de la cultura de la Isla.

Reconoció la calidad del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano que se extenderá por toda Cuba hasta el próximo día 12.

También hizo pública su intención de organizar una colección de carteles del cine cubano en los Estados Unidos.

Tomado de www.cubasi.cu

La bella del Alhambra reaparece en Rusia

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El filme cubano La bella del Alhambra reaparece hoy en Moscú de la mano de Manuel Pérez Paredes, participante en su realización y asesor del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

La película de Enrique Pineda Barnet es un drama musical, con rasgos del teatro vernáculo, convertido en un clásico de la cinematografía de la isla, premio Goya de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, en 1990.

Pineda Barnet recordó en su momento que el filme fue estrenado al gran público cubano el 31 de diciembre de 1989 en el habanero cine Yara y desde entonces cosechó 42 premios, muchos de ellos internacionales.

Así, el año pasado, salió a la luz el primer DVD profesional de La bella del Alhambra, en seis idiomas y acompañado de un documental de Carlos Barba, en una especie de making off del filme.

El largometraje se incluye en la semana de cine cubano, inaugurada este miércoles con la presentación de la cinta Fresa y chocolate, de Tomas Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío, nominada al Oscar en 1995 como mejor película extranjera.

La muestra cubana incluye, además, El Benny, ópera prima de Jorge Luis Sánchez, proyectada la víspera en la capitalina sala Illuzión, Un hombre de éxito, Hasta cierto punto, La vida es silbar y El cuerno de la abundancia.

Para mañana está prevista la exhibición de Hasta cierto punto, premio Gran Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 1983, cuya presentación la hará la actriz Mirtha Ibarra, protagonista del filme de Titón, su fallecido esposo.

Poco después de su arribo a esta capital, Ibarra confesó a Prensa Latina que Hasta cierto punto fue su primer largometraje, «con él gané el Gran Coral de actuación», afirmó.

«Además, la película fue premiada con el Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y ello me abrió las puertas a la cinematografía cubana y la internacional», señaló.

La delegación de la isla que participa en la semana de cine la completan María Padrón, especialista principal de Relaciones Internacionales del ICAIC, e Isabel Prendes, directora general de Audiovisuales de esa dependencia.

Tomado de www.cubasi.cu