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El cielo es un basurero

Ubicación de satélites activos y basura espacial de tamaño considerable y cuya procedencia es identificable. Además de ellos, hay miles de pequeñas piezas con riesgo de impactar. Foto: Analytical Graphics. Inc

Ubicación de satélites activos y basura espacial de tamaño considerable y cuya procedencia es identificable. Además de ellos, hay miles de pequeñas piezas con riesgo de impactar. Foto: Analytical Graphics. Inc

Un viejo satélite de la NASA, que se precipitará este viernes contra la superficie terrestre, es apenas un ínfimo ejemplo de los más de 22 000 desechos que desde hace algunos años orbitan alrededor de nuestro planeta

Patricia Cáceres

Quienes vivan entre los 57 grados latitud norte y los 57 grados latitud sur del Ecuador, deberán apuntar bien la mirada hacia el cielo a partir de este viernes 23. Y no precisamente porque se acerque una tormenta o haya sido anunciada una de esas extraordinarias e inusuales «lluvias» de meteoritos.

La razón —mucho más preocupante— es el UARS, un satélite de la NASA de unas 6,5 toneladas, que se precipitará sin control hacia esa porción del planeta a una velocidad de ocho kilómetros por segundo.

Según refirió el diario ABC, se trata de una vieja sonda de investigación de la alta atmósfera (UARS: Upper Atmosphere Research Satellite), lanzada en 1991 desde el transbordador Discovery para medir los cambios atmosféricos y los efectos de la polución sobre la capa de ozono.

La misión, con diez instrumentos a bordo, se prolongó durante más de una década hasta el 2005, y luego el satélite comenzó a caer lentamente en dirección a la Tierra.

La NASA ha advertido que, aunque la mayor parte del equipo se romperá en mil pedazos al hacer contacto con la capa atmosférica, existe el riesgo de que algunas piezas resistan y se precipiten contra la superficie terrestre en un área de hasta 500 kilómetros.

La agencia espacial estadounidense había previsto desde hace algún tiempo que el UARS impactaría a finales de septiembre o principios de octubre pero, según explicó, su llegada se adelantó para el viernes 23 debido a un fuerte aumento en la actividad solar esta semana.

Hasta el momento, se prevé que el punto de colisión se encuentre entre el paralelo 57 norte (sur de Alaska, Dinamarca y norte de Rusia) y el paralelo 57 sur (punta sur de la Patagonia).

No obstante, la NASA aseguró que el riesgo para la seguridad de las personas y sus propiedades es extremadamente bajo —de uno entre 3 200— y recordó también que desde el comienzo de la Era espacial, a finales de los años 50, no existen informes de daños causados por objetos provenientes del espacio.

El UARS es mucho más pequeño que el Skylab, el primer laboratorio orbital, de cien toneladas de peso, que cayó en 1979 en el Océano Índico y en partes poco pobladas del occidente de Australia, sin ocasionar perjuicios.

De manera similar, en 1958 el satélite Sputnik 2 entró en nuestra atmósfera cubriendo en diez minutos la distancia entre Nueva York y el Amazonas, dejando una estela de luz que fue vista por miles de personas.

Chatarra cósmica

Aunque algunos no lo sepan, el UARS es apenas un pequeñísimo ejemplo, una ínfima parte de la basura espacial que desde hace algunos años circunda nuestro planeta en una interminable danza flotante.

Datos ofrecidos por la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales, publicados en el periódico BBC Mundo, sugieren que actualmente existen más de 22 000 objetos de gran tamaño en órbita —desde viejos cohetes y lanzadores hasta satélites en desuso— que pueden colisionar entre sí constantemente, creando aún más chatarra.

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Science destaca avances de Cuba en terreno de la salud pese al embargo

revista-science.jpgLa revista Science elogió hoy los avances de Cuba en el campo de la salud pese a los efectos de casi medio siglo del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
En un artículo de su sección “Policy Forum” la publicación científica, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, afirma que el progreso cubano en el campo de salud es superior al de los países latinoamericanos y sólo comparable al de las naciones industrializadas.
Agrega que, en un momento en que Estados Unidos debate la reforma de su sistema de salud, podría ser oportuno sacar lecciones de lo que ha hecho Cuba hasta ahora.
Las sanciones, calificadas en el artículo como “uno de los más complejos y prolongados bloqueos de la historia moderna”, fueron aplicadas por Estados Unidos con el objetivo de lograr el regreso de la democracia tras la irrupción del gobierno de Fidel Castro a la caída del régimen de Fulgencio Batista.
Sin embargo, un informe del Senado afirmó en 2009 que “el embargo unilateral no ha logrado su propósito declarado” y mientras se debilita el apoyo internacional muchos políticos y empresarios sugieren un cambio en la política hacia Cuba, según Policy Forum.
El artículo, preparado por los profesores Paul Drain y Michele Barry, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (California), indica que el bloqueo supuso un duro impacto para el sistema financiero y económico de Cuba y para el abastecimiento de suministros médicos.
Sin embargo, esos golpes parecen haber sido atenuados por los éxitos que Cuba ha conseguido en otros aspectos de la sanidad, señala.
Como resultado, Cuba ha tenido mejores resultados en la sanidad que la mayoría de los países latinoamericanos, únicamente comparables con los del mundo industrializado.
“Cuba ha hecho un trabajo fantástico en lo que se refiere a la atención primaria y preventiva, más aún si se toma en cuenta que lo ha hecho con un presupuesto modesto”, señaló Drain a EFE.
Para respaldar sus afirmaciones, Drain y Barry indican que entre 33 países latinoamericanos y caribeños, Cuba tiene la mayor expectativa de vida (78,6 años).
Además cuenta con la mayor densidad de médicos per cápita (59 facultativos por cada 10.000 personas) y la menor mortalidad infantil (5,0 por cada mil nacimientos vivos).

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La ciencia abrió las alamedas de la Feria

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El doctor Fidel Castro Díaz-Balart presentó su libro
Ciencia, innovación y futuro en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas ante un grupo de estudiantes, profesores y representantes del Polo Científico. (Foto: Carolina Vilches Monzón)

 Por Ricardo R. González

A lo mejor ese juego de palabras atribuido a Bernard Houssay, Premio Nobel de Fisiología y Medicina, que establece: «No hay ciencias aplicadas si no hay ciencia que aplicar», movió las intenciones del doctor Fidel Castro Díaz-Balart (La Habana, 1949) en su obra: Ciencia, innovación y futuro, como propuesta que entrelaza el conocimiento científico y la relación dialéctica entre este, las tecnologías y la innovación, sin apartarlas del contexto social.
Ningún auditorio mejor para abrir las puertas de la decimonovena Feria Internacional del Libro en el territorio que el de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, donde ante un grupo de estudiantes, profesores y representantes del Polo Científico se defendió lo expuesto, en cinco capítulos y más de 600 páginas, de que la ciencia constituye la vía fundamental para asumir el desarrollo, a la vez que su autor insiste en la necesidad del perfeccionamiento continuo de las empresas basada en las innovaciones.
Correspondió al doctor Juan Luis Martín Chávez, miembro de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), resaltar los valores del texto, con un aparte dedicado a la privatización del conocimiento dentro del mundo globalizado y los riesgos que conlleva.
La ciencia y sus resultados tienen carácter universal. Corresponderá a los científicos y al sistema de Ciencia impedir que la sabiduría local resulte propiedad de las grandes trasnacionales.
A través de sus párrafos queda claro el valor de la investigación científica, con la mirada hacia el contexto cubano, que profundiza en la llamada economía del conocimiento, gracias a una estrategia desplegada desde el inicio revolucionario a partir de la formación de sus propios recursos humanos.
Un detalle se reafirma al concluir la lectura del volumen, impreso por la Editorial Grijalbo, de Barcelona, España: lo impostergable de considerar a nuestra ciencia como motor decisor en el desarrollo económico del archipiélago.

OTRO TEXTO INDISPENSABLE

Aunque su primera presentación ocurrió en la Feria del Libro correspondiente a 2006, y ha sido plataforma de importantes cumbres y eventos foráneos, el texto Ciencia, tecnología e innovación: desafíos e incertidumbres para el sur parece haber salido de la imprenta durante el último minuto.
Se trata de la obra de un colectivo de autores, entre los que figuran Fidel Castro Díaz-Balart, Agustín Lage Dávila, José Luis García Cuevas, Osvaldo Martínez Martínez y Juan Luis Martín Chávez, con una mirada hacia aquellos mecanismos que dominan la actividad científico-técnica en medio de situaciones convulsas.
El texto —una especie de radiografía en amplia gama— refiere la «fuga de cerebros», pues 1,2 millones de profesionales de América Latina y el Caribe trabajan en los Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, lo que implica unos 36 mil millones de dólares que pasan vertiginosamente del sur al norte.
Además, un tercio de los expertos formados en naciones del tercer mundo no ejercen sus profesiones en dichos países, lo cual marca un reto dominado por la competencia del Primer Mundo que impone la protección de nuestros conocimientos.
Aunque resulte increíble, el 90 % de los problemas globales de Salud concentran menos del 10 % de los gastos de presupuesto en el Planeta, y es significativo que de la espalda a la producción de medicamentos vitales para combatir la tuberculosis, en tanto sobresaturan renglones de la cosmetología, productos dirigidos a la calvicie (alopecia), la obesidad o la impotencia sexual sobre bases de pura propaganda.
Cosas de este universo que alertan a quienes viven en el sur ante la opulencia y los derroches de aquellos que pueblan el norte continental.