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Alberto Granado reposa junto a su amigo el Che

Por Narciso Fernández Ramírez

Desde el 11 de marzo, una parte de los restos mortales de Alberto Granado reposan en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, un símbolo de amistad entre dos personas extraordinarias que se extiende más allá de la muerte.

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Alberto Granado delante del monumento al Che.
Foto: Carolina Vilches Monzón

 

Por voluntad expresa del mejor amigo del Comandante Guevara de la Serna ―quien en vida solicitó que una parte suya estuviera en el mismo lugar donde reposa su compañero de viaje por Sudamérica―, en la tarde del pasado viernes su viuda, Delia Duque, sus hijos Alberto, Delia Adelina y Roxana y sus nietos asistieron a una ceremonia familiar privada en la que depositaron en el Museo de la Plaza de la Revolución una botija con parte de las cenizas del destacado científico y revolucionario argentino-venezolano-cubano.

Cenizas del combatiente Alberto Granado.
Foto: Carolina Vilches Monzón

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Así, el doctor Alberto Granado Romero, nacido en la ciudad de Córdova, Argentina, el 8 de agosto de 1922 y fallecido en La Habana el pasado 5 de marzo a los 88 años, continúa al lado de su entrañable amigo, camino a la inmortalidad.
Tuvo Granado el mérito de ver, primero y más hondo que nadie, el carácter y la integridad que había en el adolescente asmático de 14 años y unir su vida con la de Ernesto, que todavía no era el Che, y a su lado recorrer toda la porción sur del continente en viaje que marcaría la existencia de ambos.
Con su amigo, hijo de don Ernesto y de doña Celia, menor que él seis años y entonces estudiante de Medicina, hizo Alberto su viaje por Sudamérica, y por el ya Comandante Ernesto Che Guevara prefirió dejar las comodidades de Venezuela, otra de sus patrias, para venir a Cuba en 1961 junto a su familia y dedicarse acá por entero a la construcción del socialismo.
Hombre de agradable conversación y una vasta cultura, durante años Granado resultó la persona que mejor supo trasmitirnos a un Che de carne y hueso, de carácter duro, pero de enorme sensibilidad; a un Che posible de imitar, aunque fuera difícil conseguirlo.
Fue un revolucionario íntegro, que lo apostó todo por Cuba y cuyo deseo postrero fue dejar una parte suya aquí en Santa Clara, mientras que las otras serían llevadas a Venezuela y a su Argentina natal.
La presencia de las cenizas de Granado en nuestra provincia viene a fortalecer el Destacamento de Refuerzo, y más allá del simbolismo que entraña su cercanía a su amigo el Che, representa para los villaclareños un mayor compromiso. Un reto para nuevas metas y victorias.
Mial, como cariñosamente le llamaba el Che, o simplemente el Petiso Granado, está entre nosotros para siempre. Otra vez los dos amigos vuelven a hacer realidad las palabras dichas entre ellos el 26 de julio de 1952 cuando se separaron en Caracas, Venezuela: «Te espero, Fúser», dijo Alberto; «Nos juntaremos, Mial», respondió Ernesto.
Y otra vez, y para la eternidad, gana visos de actualidad lo escrito por el Che a su amigo Alberto cuando partía hacia el Congo en 1965: «Mi casa rodante tendrá dos patas otra vez y mis sueños no tendrán fronteras, hasta que las balas digan al menos. Te espero, gitano sedentario, cuando el olor a pólvora amaine.»
Alberto Granado reposa en Santa Clara. Sepamos ser consecuentes con su ejemplo.

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Por difíciles que sean las circunstancias, en Villa Clara ¡Siempre es 26!

26-en-villa-clara.jpgRaúl Castro presidió el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, celebrado en la Plaza Ernesto Che Guevara, de Santa Clara

DISCURSO PRONUNCIADO POR JULIO RAMIRO LIMA CORZO, PRIMER SECRETARIO DEL PARTIDO EN VILLA CLARA, DURANTE EL ACTO CENTRAL POR EL ANIVERSARIO 57 DE LOS ASALTOS A LOS CUARTELES MONCADA Y CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES, CELEBRADO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN ERNESTO CHE GUEVARA, DE SANTA CLARA.

Villaclareños:

¡Con Raúl y la guía de Fidel, estamos en 26!

¡Con los que asaltaron el Moncada y vinieron en el Granma, estamos en 26!

Compañeros de la patria de Bolívar que nos acompañan,

Compañeros de la dirección de la Revolución cubana aquí presentes,

Familiares de los caídos en defensa de la Patria,

Pueblo de Villa Clara,

Invitados,

El 26 de Julio tiene una connotación especial para todos los cubanos. Celebrarlo en este lugar sagrado de la Patria, custodiado por los restos del Che y varios de sus compañeros de lucha, y hacerlo, además, en el medio de la alegría de nuestro pueblo por la recuperación del Comandante en Jefe Fidel Castro, constituye motivo de gran orgullo para esta conmemoración.
Hoy rememoramos el aniversario 57 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en homenaje a los héroes y mártires del 26 de julio de 1953, cuyas acciones contribuyeron al triunfo de la Revolución cubana. Un año antes, en 1958, cuando el che llegó por primera vez a este zona para desarrollar la Campaña de Las Villas, la situación precaria del territorio que ocupa la actual provincia de Villa Clara no difería de la del resto del país.

Según datos del Censo de Población y Viviendas realizado en 1953, el 67 % de los niños entre 6 y 9 años no sabían leer ni escribir, mientras el 23,3 % de los mayores de 10 años eran analfabetos, índice que en las zonas rurales alcanzaba el 36,9 %.

Venezuela no quiere la guerra pero no le teme

El desarrollo industrial resultaba casi nulo, las pequeñas fábricas constituían verdaderos chinchales. Abundaban los macheteros que cortaban caña en Camaguey por un breve período de tiempo, y después batallaban para vencer el fatídico tiempo muerto. Eran tiempo de los niños limpiabotas, de asesinatos y desaparecidos, de los abusos de la guardia rural.

Los pocos hospitales públicos existentes en la región se concentraban en los pueblos más prósperos, como Santa Clara, Sagua, Remedios y Placetas; pero carecían del personal y las condiciones necesarias para garantizar una atención eficaz.

26-en-villa-clara-1.jpgPeor era la situación en el campo, donde decenas de niños morían de enfermedades curables, como el parasitismo y los brotes diarreicos. Aún se recuerdan con tristeza las veces en que más de un campesino recorría leguas en busca de un médico para atender a su hijo enfermo, y regresaba angustiado por no tener  dinero para pagar la consulta.
La alta tasa de mortalidad infantil existente entonces, en nada puede compararse con el 2,6 por cada mil nacidos vivos que hoy muestra la provincia, la más baja del país al concluir el primer semestre del actual año.

Estas y muchas otras fueron las causas por cuales aquel grupo de jóvenes valientes, al mando Fidel, decidieron comenzar la lucha para convertir en luz la densa penumbra que cubría nuestra Patria, cuando parecía inevitable la muerte de nuestro Apóstol en el año de su centenario.

El Moncada nos mostró la fuerza de las ideas y nos enseñó a convertir los reveses en victoria. Inspirados en el ejemplo de aquellos valerosos hombres, prosiguió la lucha por lograr la libertad definitiva. Con la liberación de los pueblos de la antigua provincia de Las Villas por las tropas al mando de Camilo y el Che y del Directorio estudiantil llegó la alborada del Primero de Enero y una Revolución victoriosa, que exterminó los males que más aquejaban a los cubanos.
Consecuentes con nuestro legado histórico, las enseñanzas de Fidel y de Raúl, y el compromiso eterno con los caídos, este pueblo ha sido capaz de crecerse a la altura que demanda cada reto, de demostrar capacidad de respuesta y voluntad en las etapas más duras, sin ceder un ápice en los principios, a pesar del bloqueo y las presiones del imperialismo yanqui.

Los villaclareños, con gran sentimiento de honor y compromiso, proseguimos en combate, inspirados en el aliento heroico que emana del Che y su Destacamento de Refuerzo. En 1996 este territorio obtuvo por primera vez la condición de Destacado en la emulación moncadista. En Santa Clara, y en esta misma Plaza colmada de pueblo, el 30 de septiembre de ese año, Fidel recordó que no había tarea, ni proeza en que no hubieran estado presentes masivamente los villaclareños, y manifestó su convicción de que sabríamos realizar y llevar a cabo todo lo que hubiera que hacer en estos tiempos para alcanzar la victoria.

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El lenguaje misterioso de sus ojos


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 Por Marelys Concepción Días

 

 

 

El Che lo decía todo, o casi todo, con la mirada. Ni la guerra misma pudo arrebatarle a su pupila—luminosa y profética— la ternura que orientaba la expresión de su rostro.
Quienes estuvieron muy cerca de él durante la campaña libertadora y el triunfo revolucionario así lo atestiguan.
El entonces capitán Ramón Pardo Guerra confiesa que, muchas veces, descifraban por la intensidad de sus ojos el secreto de los mensajes: «Él se quedaba observándote con detenimiento, y según pusiera la cara, ya sabías si había aceptado o no lo que decías. En honor a la verdad, muy pocas veces se equivocó, y con solo mirarte ya sabía lo que tú dabas.»
No fue el azar, sino esa virtud guevariana de escudriñar en la gente y el peligro, la que atrapó con su lente —para la eternidad— el artista Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) aquella tarde noche del 5 de marzo de 1960: «Cuando tuve aquella imagen tan cerca, me estremeció la expresión de austeridad y coraje que reflejaba en ese momento, y en un gesto casi instintivo disparé el obturador.»
Una emblemática foto, considerada una de las más famosas del siglo xx, que encierra el silencio —masivo y solemne— de una ciudad estremecida por la vil explosión del vapor francés La Coubre, transcurridos apenas catorce meses de que Cuba estrenara su única libertad.Más de medio millón de cubanos, que hacían suyo el dolor de esposas, hijos y familiares de las víctimas del sabotaje, se agolparon en la esquina de 23 y12, desde donde, en improvisada tribuna, Fidel reafirmaba la decisión de luchar por la Cuba nueva, por la libertad: «Libertad quiere decir Patria, y la disyuntiva será Patria o Muerte.»
Mientras el Comandante en Jefe alentaba a continuar inquebrantablemente la marcha de la Revolución, desde la multitud una cámara Leica —tan lúcida como selectiva—se movía con su lente de 90 milímetros en busca de cada expresión, hasta que, por profesionalidad y sorpresa, logró captar ese inigualable rostro del Che.Un tiempo después, reveló a Granma el propio Korda: «Le pregunté a su amigo Alberto Granados qué sentimiento embargaba al Comandante Guevara en ese momento, y me dijo: ‘Seguro pensaba que si veía a un yanqui, se lo comía vivo’.»
«No fue fácil para Alberto Díaz retratar al guerrillero de América; al argentino le “dolían” las fotografías. Suerte tuvo en la concentración de 23 y 12 en que casualmente dibujó el más grande ícono de la era moderna.
Esa imagen no es su único legado, pero ella sola bastaría  para situarlo entre los profetas de su tiempo.
«El vio entonces lo que nadie: el rostro del futuro, la rebeldía de los pueblos, la irremediable lucha de los revolucionarios de todo el mundo por conquistar el porvenir —reveló en exclusiva para el sitio web Cubadebate el cineasta cubano Roberto Chile, quien el próximo día 12, en el Memorial José Martí, estrenará su documental “Sencillamente KORDA”.Alberto, fotorreportero audaz, aquel 5 de marzo de 1960, corrió a su estudio y reveló las tres fotografías que consideró serían las mejores; entre ellas, la de Ernesto.
No apareció publicada, pero la imprimió y la colocó en la pared de su local de trabajo. Tan pronto la descubrió Haydée Santamaría, le solicitó una copia.
Luego ella le envió una nota con su amigo Gian Giacomo Feltrinelli, dueño de una poderosa casa editora en Milán, para que le facilitara a este una muestra. Por su perspicacia profesional, el italiano supo predecir que el Che se convertiría en un ídolo universal. Justo al mes de anunciarse el asesinato de Ernesto Guevara, lanza en Italia un afiche de un metro por 70 centímetros, y en menos de tres meses logran vender un millón de ejemplares.

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Breve crónica de una fotografía para la historia

El ‘Guerrillero Heroico’ de Alberto Korda ha llegado a ser la imagen más reproducida de todos los tiempos

Antonio Cuesta

El pasado 8 de octubre se inauguró en Santralistanbul (Estambul, Turquía) la exposición “El Che desde el objetivo de Korda: un retrato que empezó con la revolución y acabó en icono”, y en la cual se explora el camino abierto por una fotografía que ha llegado a ser la más reproducida de la historia.

Sin embargo la archiconocida imagen titulada Guerrillero Heroico, tomada por Alberto Díaz Gutiérrez (1928-2001) -más célebre como Alberto Korda- el 5 de marzo de 1960 a Ernesto Che Guevara, tuvo unos inicios tan inciertos que de ningún modo hacían presagiar lo que con el tiempo llegaría a representar.

La muestra reúne un centenar de fotografías, videos, obras de arte, carteles políticos, objetos de consumo e, incluso, publicitarios elaborados a lo largo de cuatro décadas en más de 30 países y todos ellos con el denominador común de utilizar el retrato del revolucionario de origen argentino. De modo que pese a la creencia generalizada de que esta imagen es de dominio público, lo cierto es que tiene copyright -asegura Darrel Couturier, galerista y representante de la obra de Korda.

El problema radica en que durante muchos años el fotógrafo cubano no pudo reclamar sus derechos de autor fuera de Cuba, al no haber suscrito ésta los convenios internacionales sobre propiedad intelectual. Cuando la posibilidad se hizo factible ya era tarde, y ahora sería impensable intentar reclamar compensaciones económicas, explica el galerista. De modo que la actual beneficiaria -Diana Díaz, desde la muerte de su padre- se centra más en impedir que grandes firmas aprovechen la imagen como reclamo publicitario o para atentar contra la Revolución cubana -como fue el caso de Reporteros sin Fronteras- que en tratar de asegurarse una fuente de ingresos por la reproducción de la obra.

PURA CASUALIDAD

El 4 de marzo de 1960 una fuerte explosión en el puerto de La Habana acabó con el buque belga La Coubre y con la vida de más de 100 personas. En Cuba nunca hubo dudas de que el sabotaje del barco fue obra de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Al día siguiente cientos de miles de silenciosos manifestantes se reunieron para el funeral de las víctimas, en la tribuna se hallaban todos los líderes de la Revolución y también los intelectuales franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Comenzaba a llover, Korda tenía que fotografiar el duelo para el diario Revolución, estaba a unos 8 ó 10 metros del palco.

En un determinado momento, durante el discurso de Fidel Castro, el Che se aproximó a la barandilla del estrado (se hallaba en un segundo plano y desde la posición del fotógrafo no se veía) y miró hacia la enorme multitud, es en ese instante cuando el reportero consiguió tomar dos instantáneas donde aparece con el abrigo cerrado, el pelo desordenado y la boina negra con la estrella dorada de comandante rebelde.

“Apenas estuvo ahí medio minuto”, recordaría años después Korda en una de sus últimas entrevistas, “pura casualidad”. Al revelar el carrete y ver la fotografía se dijo “caramba, qué clase de expresión tiene este hombre aquí” y decidió hacer una ampliación que puso en su estudio. 

La imagen no fue publicada al día siguiente y quedó relegada hasta varios meses después (el 18 de agosto de 1960 y el 16 de abril de 1961) cuando el periódico la repescó para ilustrar dos actos públicos en los que participaría el entonces ministro de Industrias, Ernesto Guevara de la Serna. No es improbable que el propio Che, cauto y celoso de las imágenes que le tomaban, hubiera pasado por alto la de Korda. El fotógrafo nunca tuvo constancia de que conociera su retrato, o al menos nunca le dijo nada al respecto. Desde ese momento, únicamente las personas que visitaron el taller de Korda pudieron disfrutar de esa obra. 

Couturier relata en un tono ligeramente conspirativo el resto de la historia. O al menos lo que se conoce. En el verano de 1967 el editor y militante izquierdista italiano Giangiacomo Feltrinelli llegó al estudio de Korda buscando una fotografía del revolucionario. Feltrinelli venía de Bolivia tras mediar con el gobierno de ese país en la liberación del periodista francés Régis Debray, que había acompañado como observador al Che en sus primeras acciones. Al parecer Guevara habría entregado al francés su diario de guerrilla, y este a su vez a Feltrinelli. La fotografía del Guerrillero Heroico serviría pues para ilustrar la portada del libro que tenía intención de publicar. Korda le regaló dos copias, no hubo más paga que la gratitud del italiano.

Pero unas semanas después, a principios de octubre de ese mismo año, cuando la especulación de la captura y ejecución del revolucionario en Bolivia llegó a oídos de Feltrinelli, este mandó a imprimir un póster especial y el rostro del Che comenzó a propagarse por todos los rincones del planeta. Fue en ese momento, al terminar la historia del hombre, cuando su imagen entró en la historia. También en La Habana se usó entonces a gran escala durante el acto funeral por la muerte del Che. La dibujaron a tamaño gigante y la colocaron en lo alto del edificio del Ministerio del Interior. Según el testimonio de Korda “se levantó la tribuna y al otro día todos los diarios sacaron en portadas a Fidel, con la bandera a media asta y de fondo mi foto del Che” pero, añadió, “no he sabido nunca quién rescató esa foto ni cómo se hizo ese trabajo”.

¿Fueron esas las primeras exhibiciones públicas a gran escala de la imagen del Guerrillero Heroico? Couturier niega con la mirada y se dirige hacia un número de la revista Paris Match expuesto a pocos metros. El magazín muestra un artículo sobre el movimiento revolucionario en América Latina (“Les Guérrilleros” de Jean Larteguy) ilustrado a página completa con la foto de Korda. “Solo que la fecha de publicación [19 de agosto de 1967] es dos meses anterior al asesinato del Che en Bolivia [9 de octubre de 1967]”, sonríe el galerista, y añade “hasta hace pocos años nadie pareció recordar la existencia de este artículo y daban por bueno el dato de que Feltrinelli fue el ‘descubridor’ de la imagen para el gran público pero, en su día, el ejemplar de Paris Match debió de contar con una amplia difusión no solo en Francia sino también en muchos países de Europa occidental”.

Pero si esta copia no era la de Feltrinelli ¿de dónde la tomó el semanario francés? Nadie lo sabe, responde Couturier. Es posible que llegara a través de Sartre a quien Korda regalara una siete años atrás (durante su visita a Cuba, cuando la instantánea fue tomada). Pero aún es más sorprendente una fotografía menor que también aparece en el reportaje y que, obviamente, es anterior a este. En la misma se puede apreciar una gigantesca concentración en la Plaza de la Revolución de La Habana, y entre los cientos de miles de personas un manifestante anónimo sujeta su artesanal pancarta con la famosa imagen del Che.

“Eso quiere decir -explica Couturier- que pese a la ínfima difusión que hasta ese momento había tenido el retrato (recordemos, solo en un par de ocasiones 6 años atrás) ya había gente incluso en Cuba que supo apreciar la fuerza y el potencial simbólico que había en el trabajo de Alberto Korda”.

EL BOOM

De un modo u otro, lo cierto es que tras la muerte del Che el editor italiano mandó hacer cientos de miles de posters -hay quien dice que un millón-, en el formato de 1 metro por 70 centímetros, y que fueron vendidos por toda Europa en apenas unos meses. Símbolo del pensamiento reivindicativo de los movimientos sociales del 68, el cartel estuvo presente en la primavera de Praga, en los disturbios de París y en tantas otras manifestaciones que sacudieron el mundo y las conciencias en aquellos momentos. “A Korda no le importó, le pareció una causa justa” recuerda Couturier, “sin embargo en el copyright de los afiches no aparecía el nombre del fotógrafo y no fue hasta 1983, de un modo un tanto casual, cuando se reconoció la autoría”.

El Guerrillero Heroico inundó publicaciones, panfletos, carteles, banderas y pancartas, pero también camisetas, gorras, pañuelos, mochilas y casi cualquier objeto que pueda ser imaginado. Muchos en el mundo del arte también encontraron su filón en el icono. Desde Gerard Marlange, asistente de Andy Warhol pasando por la Iglesia, cuyo cartel con el revolucionario coronado de espinas sirvió para atraer a los jóvenes británicos hacia el reino de Dios.

Aunque Korda no ganó nada por las inmensas ventas y repercusión de su imagen, sí que hizo valer sus derechos de autor en 2000, cuando la marca de vodka Smirnoff pretendió usar su obra en una campaña publicitaria. El fotógrafo nunca se opuso a la reproducción por parte de quienes quisieran difundir la memoria del revolucionario y la causa de la justicia social, pero sí a la explotación comercial para la promoción de productos como el alcohol, o cualquier otro uso que denigrase su reputación. Korda denunció a la compañía y llegó a un acuerdo extrajudicial por el que recibió 50 mil dólares (el día de su 72 cumpleaños), que donó íntegramente a un hospital oncológico infantil de Cuba. “Si el Che estuviese vivo, habría hecho lo mismo”, aseguró el artista en aquel entonces.

Para Trisha Ziff, comisaria de la exhibición, “la imagen no simboliza el comunismo, ni Cuba, sino el derecho a pensar, a una opinión alternativa sobre muchas cosas diferentes…”.

El Guerrillero heroico rompió barreras y tabúes, convirtiéndose en historia del siglo XX. La fotografía más reproducida de todos los tiempos puede verse ahora en Estambul, y hasta el próximo 4 de enero.

Blog de Turquía
Santralistanbul

(Fuente: Rebelión)
 

Recuerdan en Bolivia aniversario 41 de asesinato del Che Guevara

La pequeña localidad boliviana de La Higuera será escenario hoy de las conmemoraciones centrales por el aniversario 41 del asesinato del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, mientras luchaba en esta nación. 

El poblado donde cayó el legendario combatiente recibirá a organizaciones bolivianas y representantes de la colaboración cubana y venezolana en este país andino.

La jornada servirá para que varios médicos de la Isla expongan tesis de maestrías, mientras representantes destacados en los planes de cooperación en la salud, la alfabetización y la revolución energética serán estimulados.

statue_of_che_guevara_santa_clara_cuba_photo_gov.jpgSin embargo, la mayor atención se centrará en el acontecimiento que vivirán los habitantes de La Higuera con la llegada de energía eléctrica por primera vez en su historia.

La víspera el mausoleo del Che en el municipio de Vallegrande sirvió de sede para la ceremonia de declaratoria de Santa Cruz como segundo departamento boliviano libre de analfabetismo.

Los oradores, entre ellos el presidente Evo Morales, resaltaron que la entrega de esa distinción al territorio cruceño constituía un homenaje al mítico luchador.

Como colofón del día, Morales y el embajador de Cuba en La Paz, Rafael Dausá, depositaron una ofrenda floral en honor de Guevara, un símbolo mundial en el batallar por las causas justas.

Imagen del Che Guevara en la Plaza que lleva su nombre en Santa Clara.

Por otro lado, en la ciudad de El Alto –aledaña a La Paz- también se recordará la fecha con un acto frente a una estatua monumental del conocido internacionalmente como el Guerrillero Heroico.

Organizadores de la velada anunciaron a Prensa Latina que en la misma participarán senadores y diputados, además de agrupaciones populares y cooperantes cubanos.

 Tomado de www.prensalatina.com.mx

Che

dsc_0411.JPGMario Benedetti

Lo han cubierto de afiches / de pancartas
de voces en los muros
de agravios retroactivos
de honores a destiempo

lo han transformado en pieza de consumo
en memoria trivial
en ayer sin retorno
en rabia embalsamada

han decidido usarlo como epílogo
como última thule de la inocencia vana
como añejo arquetipo de santo o satanás

y quizás han resuelto que la única forma
de desprenderse de Él
o dejarlo al garete
es vaciarlo de lumbre
convertirlo en un héroe
de mármol o de yeso
y por lo tanto inmóvil
o mejor como mito
o silueta o fantasma
del pasado pisado

sin embargo los ojos incerrables del Che
miran como si no pudieran no mirar
asombrados tal vez de que el mundo no entienda
que treinta años después siga bregando
dulce y tenaz por la dicha del hombre.

Poemas al Che

dsc_0404.jpgYo tuve un hermano

Julio Cortázar

Yo tuve un hermano
no nos vimos nunca
pero no importaba.

Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.

Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua.

Caminé de a ratos
cerca de su sombra
no nos vimos nunca
pero no importaba.

Mi hermano despierto
mientras yo dormía.
Mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.