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Impresionante regreso

images (1) Por Osvaldo Rojas Garay

Tomado de http://www.vanguardia.cu

Quienes aguardaban con ansiedad el retorno de Freddy Asiel Álvarez al campeonato nacional de béis-bol deben haber quedado complacidos. El as del pitcheo naranjado regaló una soberbia actuación en el primer choque del conjunto villaclareño en la serie, al colgarle siete ceros en la pizarra a los elefantes de Cienfuegos, con cinco ponches propinados y un solo boleto. Nadie pudo sacarle la pelota del cuadro y el único hit que toleró salió del bate de Adir Ferrán por tercera en el cierre del cuarto episodio.
Lástima que, al igual que le ocurrió muchas veces a José Ramón Riscart y Eliecer Montes de Oca, el derecho de Sierra Morena fue pobremente respaldado por la ofensiva de sus compañeros. Freddy dejó el partido empatado a cero, cuando entró a lanzar el relevista Yasmany Hernández Rojas, quien no pudo preservar la ventaja de 2-0 que le dio el equipo en el principio del décimo y toleró un vuelacercas de Juan Miguel Soriano por el bosque derecho con dos a bordo, para sepultar a los pentacampeones nacionales y así romper la cadena de cuatro victorias en juegos iniciales que había eslabonado nuestra representación ante los sureños.
Sin embargo, en los dos siguientes compromisos Irving del Río y Alain Sánchez sí recibieron apoyo ofensivo, para que Villa Clara se llevara finalmente el triunfo en la subserie. El primero trabajó durante seis entradas sin permitir carreras, labor que se combinó con un relevo de tres ceros de Yosvany Pérez Torres para abrir la cuenta ganadora de los anaranjados en el certamen, con lechada de 7-0.
Entretanto, el cifuen-tense Alain Sánchez estuvo prácticamente explotado en el capítulo de apertura cuando los cien-fuegueros hicieron 2 carreras, pero luego se recuperó y lanzó hasta el octavo inning, pues en el noveno, con ventaja de 6-2, Moré le entregó la pelota al novato Yanny Delgado, quien se encargó de rematar a los elefantes.
Anoche, Villa Clara debutaba en el «Sandino» frente a los alazanes de Granma, un conjunto al que superan históricamente 128 triunfos a 77, pero que en la campaña de 2011-2012 dejó fuera de los play off a la tropa de Mongo Moré. Desde entonces no han podido vencer a la selección anaranjada, ante la cual llevan seis fracasos sucesivos a partir de la serie 2012-2013.

El hombre cero

Por Mayli Estévez                 Foto: Carolina Vilches                   Freddy Asiel

Freddy Asiel sube al box como quien bebe un vaso de agua, de una temporada para acá sabe que no tiene nada más que demostrar, o eso pensaba. Lo hecho, hecho está. Maniató la batería ajena cuanto quiso en los play off de la 52 Serie y lo hizo sin golpes en el pecho o demostraciones de alta ralea. El de Sierra Morena no se cree el primer pitcher de Cuba, es más no piensa en eso. El drama de ser el más aplaudido, el más elogiado y así sucesivamente lo trae sin cuidado. Freddy es un tipo apegado a su terruño y sabe que en la vida todo es un ratico, los mismos que hoy lo ven como extraterrestre en la lomita, fueron los que ayer casi lo llevaron al cepo. Nada personal Freddy, así es el camino a la cúspide. De todas, ya llevas un record  de 56 entradas y un tercio sin permitir carreras limpias, y te has vuelto el hombre de los ceros. Y en cuestiones de deudas, si todavía los acreedores de las gradas creen que te falta algo, ya la estás saldando con el Villa Clara, dos salidas, misma cantidad de victorias. La última a ritmo de no hit no run, y por demás a una ofensiva nada pacífica, la talla de un Eriel Sánchez o Frederich Cepeda, hicieron temer en muchas ocasiones se cumpliera la hazaña. Y hay que decirlo así, de seguro tú no pondrás resistencia. Tampoco eres de verbo alegre, si algo te molesta sales «al pan pan y al vino vino», si es asunto de entrevista te escabulles entre las frases típicas y sales del mal rato. Tengo que admitir que te he sufrido, que te he sacado las palabras, como la última ocasión donde recordaste que a un pitcher había que darle tiempo para crecer. Y mírate hoy, empinándote más allá de esa mole de cemento que han pintado de naranja, incluyéndote en libros que quizás nunca vayas a leer y en cifras que tal vez no reconozcas cuando los años te roben la fuerza de tu diestra. No sé lo que han dicho otros, me apena no saber lo que diré yo, por eso antes de que caiga la primera anotación limpia y los reconocibles de siempre vuelvan a ti, con la fusta en la mano y hablen de tu vulnerabilidad, había que regalarte estas letras. Más que ceros, desde finales de mayo pasado lo que andas haciendo es poniendo «punto en boca» como reclamaste aquella vez. Un guiño a tu manera de dejar las cuentas claras. Secado el sudor de la frente, y la prisa de alguna lagrimita inoportuna, baste decir: ¡Salve, Freddy!, los que te vamos a aplaudir te saludan. 

«Este equipo tiene que cambiar su filosofía»

 Declaraciones de Ramón Moré, manager del Villa Clara de béisbol, al término del último partido de su novena en la 51 Serie Nacional.

 Por Mayli Estévez                                     Ilustración: Martirena

«Yo me comprometí a clasificar, de ahí en adelante no di ningún pronóstico», respondió el manager naranja visiblemente afectado, luego de la derrota que los sacaba de la postemporada. Recobró la serenidad de inmediato, mientras a su lado el preparador físico Humberto Guevara, quien mucho aportó en la dirección de su novena, miraba unas veces al suelo, otras a cualquier parte, tal vez en busca de explicaciones.

«Granma jugó mejor y batearon a la hora buena, algo que no hicimos nosotros. No supimos hacer las carreras, sabíamos que para vencer había que fabricar por juego un promedio de cuatro anotaciones y no lo logramos. Nuestros principales hombres tampoco produjeron a la hora buena. Perdimos frente a un gran rival que clasificó a última hora, como sucedió el año pasado con Pinar del Río.

«Era una novena a la cual no queríamos enfrentar, porque en la fase regular nos bateó demasiado; dividimos los tres juegos, pero nos conectaban muy fácil. Tampoco nuestros principales lanzadores consiguieron ganar, solamente Freddy Asiel sacó una victoria, y así todo se hizo más difícil. Como muchos pensé que luego de ganar el quinto en Bayamo pasaríamos a la semifinal. En este séptimo partido se cometieron muchas imprecisiones que costaron tanto a la defensa como a la ofensiva».

—¿Qué les queda?

—Ahora hay que sentarse, todo lleva un análisis porque hay peloteros que están demás, hay que cambiar la filosofía en el juego de béisbol de Villa Clara. Los partidos no lo gana una sola persona, es algo colectivo. Tenemos que valorar cuestiones tanto físicas como técnico-tácticas que influyen de manera determinante en la carrera final de este equipo. Aquí hay atletas que durante toda la temporada no rindieron lo suficiente producto a su estado físico, y se ha pensado en eso para la siguiente serie porque de esta ya no queda nada.

«Fuimos el equipo que más juegos ganó, pero el play off es otra cosa. Repito este equipo tiene que cambiar la filosofía si quiere avanzar. Con la filosofía que tiene Villa Clara no se avanza en la postemporada».

—¿Y cual es esa filosofía que critica Moré?

—Te puedo decir que los peloteros nuestros todos quieren ser protagonistas. Si hace falta una base por bola no intentan cogerla, si es un roletazo para determinada zona tampoco se hace. Contra Granma perdimos muchas oportunidades por no saber empujar la bola hacia el lugar correcto. Se piensa solamente en dar un batazo grande y Villa Clara no tiene slugger, aunque este año dimos más jonrones que en el anterior. En esta fase cada uno tiene que poner el máximo en todas las acciones para crear carreras y a la defensiva para evitar que te las hagan. Estábamos conscientes de que pudimos ganar los tres juegos en Granma, no pudo ser por esas cosas que dije anteriormente.

—Malos entendidos, indisciplinas…

Sabemos todo lo que se ha comentado y exhortamos a que vengan y pregunten a cualquiera de los 43 miembros del equipo. Nosotros hemos estado tranquilos, fuimos la única selección que durante la etapa regular no cambió a nadie, no hubo altas ni bajas. Hemos tenido nuestros problemas, como lo tienen todos los equipos y familias, pero puedo asegurarles que existió mucha armonía y comprensión. Hemos sido hombres, compañeros y amigos. Los muchachos guerrearon y para aquellos que decían que había problemas, se equivocan. Como en todo colectivo hay discusiones, pero por encima de todo se respetaron nuestras decisiones. Esos muchachos nos adoran porque fuimos exigentes con todos, pero siempre primó la verdad.

En la banca ya no queda nadie, solo el timonel y la mano derecha. Como lo han hecho a lo largo de la temporada, decidieron dar la cara, responder a la afición. Eso habla de la vergüenza deportiva de estos noveles dirigentes.      

«Cargo de conciencia no me queda ninguno. Trabajamos muchísimo durante toda la fase regular y nadie puede decir que vio a un equipo Villa Clara apático. Fuimos al juego de las Estrellas con 10 integrantes y poco se habló de eso. Estamos satisfechos de lo que hicimos, claro que queríamos hacer más. El anhelo era discutir el título y no se pudo, para qué decir otra cosa».

Año negro para la pelota cubana

El béisbol cubano cerró el 2011 sin haber conquistado ningún título mundial tomando en cuenta todas las categorías, en lo que puede considerarse el peor año para el deporte nacional.

La mejor ubicación fue el segundo puesto en la Copa del Mundo de Panamá, cuando Holanda nos derrotó en el duelo por la medalla de oro en aquella tristemente recordada final donde los bates permanecieron dormidos más de la cuenta y tampoco se encontró la alternativa necesaria desde el puente de mando.

Segundos lugares se archivaron también en el I Campeonato Mundial Infantil y el Mundial 15-16, y solamente se logró el primer puesto en la I Serie del Caribe de esta última categoría, pero como se ve, se trata de un torneo regional.

Si mencionamos las lides del área llega entonces el momento del peor de los desempeños posibles, el de los Juegos Panamericanos Guadalajara-2011, donde no pasamos del tercer puesto.

Con la presencia de pocos equipos y apenas cinco juegos celebrados, Cuba perdió el único título planetario que le quedaba en su poder sumando todas las edades, y hemos llegado el punto de que no somos campeones de nada.

Las razones son múltiples, pero básicamente nacen desde abajo. Por las lógicas dificultades económicas la práctica del béisbol no se hace con todo el rigor en las edades más tempranas, donde los torneos son de corta duración y eso lógicamente complica la labor de selección de talentos, pero en los mayores las cosas tampoco van mucho mejor.

La Serie Nacional pide a gritos una modificación radical, con reducción de equipos como cuestión fundamental, para dejar de lado de una vez y por todas el regionalismo que la lastra.

Nuestros peloteros deben enfrentar un torneo de elite para sentir el rigor que ya ven en certámenes internacionales hasta en conjuntos como Alemania y Curazao, a los cuales se les noquearía sin piedad en condiciones normales.

Como en el amor, de nada vale aferrarse a una relación que nada aporta para mantener una determinada comodidad, es preferible sufrir la angustia de la soledad por un tiempo, para luego volver a saborear el cosquilleo de una verdadera pasión.

Los narradores deportivos de Cuba: “La pelota entre imagen y palabra”

Ahí sigue, inconmovible, la narración televisiva de los deportes, casi igual a cómo surgió, al margen de la modernidad que todo lo transforma. Quizá sea la pelota el ejemplo clásico de descripción anquilosada que ha sobrevivido al almanaque.
Por ser aquella, históricamente, la pionera de nuestras narraciones y la más difundida, en tanto pasatiempo nacional, los demás deportes reprodujeron sus maneras y aplican la misma fórmula.

En la pelota, la narración se sigue haciendo del mismo modo que en la radio, con un increíble olvido de que la imagen va más rápida que las palabras: «Hit por el campo corto», exclaman, cuando ya la cámara mostró la pelota; o «Se ponchó», después de que ya vimos pasar el bate; o «Quieto en tercera», tras observar al árbitro decretarlo. Y así, una interminable repetición minuto a minuto.

Este apego a la raíz radial de la descripción del béisbol, extendida durante nueve entradas o más  –como si el telespectador careciera del sentido de la vista– resulta asombroso, pues hablar continuamente de lo mismo que uno ve llega a aburrir a todos.

La propia pelota evolucionó a través de los años, mejoró su técnica, la estrategia y la táctica; en fin, se perfeccionó para ganar en jerarquía y satisfacer como espectáculo.

Si bien la TV progresó con la cámara lenta, introdujo un despliegue visual más atractivo, y añadió una rica información en la pantalla, la narración –más allá de la mejoría con los años de su propia técnica–, ha quedado rezagada.

Para los propios narradores debe ser tensa y agotadora la descripción jugada tras jugada, pues requiere indudablemente de una gran concentración, a fin de evitar dislates que, aun así, las cámaras descubren de inmediato.

Tampoco estoy abogando –sería descabellado– por dejar el protagonismo solo a las imágenes, pues si bien resultan –por lo general– esclarecedoras y contundentes, necesitan ser complementadas a veces, pero con elementos nuevos, sin caer en la redundancia.

No poseo la receta de lo que exactamente debe hacerse, mas la simple lógica apunta hacia imprimirles mayor connotación a aquellos aspectos que a la cámara le resulta imposible mostrar al telespectador.

Para qué repetir, por ejemplo, la alineación de los equipos, la posición de los jugadores y el orden al bate que aparece en pantalla. Por qué anunciar en cada inicio de entrada que viene al bate tal equipo…

Han tomado también técnicas de narración muy eficaces en la radio que nada tienen que ver con la TV, como alargar las palabras para ver qué va a ocurrir, como si la cámara no estuviera mostrando la escena en vivo y directo.

Muletillas y descripciones innecesarias de la imagen, se suceden unas a otras. Tales prácticas desentonan, aun teniendo en cuenta que pueden existir personas, ¿quién sabe?, que utilicen la TV como radio, para escuchar solamente, mientras asumen otros trajines.

Entonces, en última instancia, el estancamiento sobreviene en esa costumbre que ha pasado de una generación a otra de narradores, lastrados por la rutina –pienso–, más por hábito que por falta de talento.

¿Por qué seguir ignorando esa enseñanza de las aulas que insiste en que lo mostrado no debe describirse con palabras, al pie de la letra; sino que debe ser comentado de un modo enriquecedor sobre la base del propio hecho?

El reto radica en imprimirle un matiz renovador, o en lograr al menos, al describir las competencias, un mejor balance para evitar que siga predominando hablar de lo mismo que muestra cristalinamente la pantalla, y ponderar otras cuestiones que enriquezcan esa imagen o la complementen.

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Comentario de Nelson García Santos, tomado de Vanguardia

Víctor Mesa regresa al Campeonato cubano de pelota

Víctor Mesa

Tomado de www.cubasi.cu

El exjardinero Víctor Mesa, campeón olímpico en Barcelona-1992, regresará al Campeonato cubano de béisbol para dirigir al equipo de Matanzas en la Serie Nacional número 51, confirmó hoy el diario Granma.
Mesa conducirá a uno de los planteles de más pobre actuación en los últimos certámenes cubanos, después de cuatro años alejado de los diamantes de la isla.
La llamada «explosión naranja» constituye uno de los baluartes de los cuatro títulos nacionales conquistados por Villa Clara de 1983 a 1995.
El expatrullero de los equipos cubanos tendrá en Lázaro Herrera, Ariel Sánchez, Yurisbel Gracial y Yoandy Garlobo, a las principales cartas ofensivas de Matanzas.
En la receptoría, además de Herrera, estarán Yaismel Alberro, Orlando Arencibia (novato) y Yasiel Varona. En el cuadro, junto a Yurisbel y Garlobo, aparecen Yariel Duque, José Miguel Fernández, Manuel Benavides, Yasiel Santoya, Dunier Serrano y Aníbal Medina.
Los jardines estarán defendidos por Ariel Sánchez, Guillermo Heredia, Yadiel Hernández, Edel Tamayo, Fernando Peñate y Delmis Valdés.
Como lanzadores actuarán Yosvany Fonseca, Yohan Hernández, Alexander Hernández, Yuseff Pagés, Jorge A. Martínez, Félix Fuentes, Joel Suárez, Joanni Yera, Yasmani Áreas, Darién Abreu (novato), Youser Aguilar, Pedro Luis García y Keniel Licea.
Por su parte, el exinicialista Agustín Lescaille llevará una vez más las riendas de Guantánamo, que contará con cinco novatos.
El plantel tiene como receptores a Roberto Borrero, Félix Carbonell, Yandri Gaínza y Yoennis Pérez.
El cuadro lo defenderán Yoenni Southerán, Yoilan Cerce, Vismay Santos, Dainer Moreira, Luis Sánchez, Enoide Fondín, Yoelkis Baró y Luis Manuel Periche (novato).
En los jardines jugarán Giorvis Duvergel, Onelio Fondín, Leonelkis Escalante, Robert Luis Delgado, Andrés de la Cruz y Javier Cumbá (debutante).
Los lanzadores serán Dalier Hinojosa, Frank Navarro, Lánder Moreira, Yoanni Turcás, José Luis Moulín, Alexander Rodríguez, Douglas Lafargue, Ángel Alcides Durand, Karel Puente, Yónder Gamboa, Onel Gracial y Dayron Alexis Riera, Luis Enrique Castillo y Yoelkis Vera, estos tres últimos novatos.

Integrado equipo de Béisbol de Villa Clara a la próxima Serie Nacional

 

Por Normando Herández

 

 

El equipo de Béisbol de Villa Clara que tomará parte en la 51 Serie Nacional señalada para comenzar el 27 de este mes, fue dado a conocer en la tarde de este lunes en una reunión presidida por Julio Lima Corzo, primer secretario del Partido en la provincia, y Alexander Rodríguez Rosada, presidente del Gobierno en el territorio.

También se encontraban presentes Antonio Castillo, jefe técnico de la dirección nacional de este deporte, así como otros funcionarios de esa entidad, la máxima dirección deportiva en Villa Clara y todos los integrantes del colectivo que llevará las riendas de la selección naranja en la próxima campaña beisbolera.

La nómina del equipo Villa Clara está compuesta por 32 peloteros, desglosados en 3 receptores, ocho jugadores de cuadro,seis jardineros y quince lanzadores.

Los tres receptores son Ariel Pestano,Yulexis la Rosa y el novato Javier Fusté; mientras que los jugadores de cuadro resultan Ariel Borrero, Ramón Lunar, Aledmis Díaz, Andy Sarduy, Yandri Canto,Yeniét Pérez, Luis Ramón Álvarez (novato) y Léster Jova.

En los jardines figuran Andy Zamora, Yuniét Flores, Dián Toscano,Yuniel Cabrera, Alejandro García y Lázaro Ramírez, también novato.

La nómina de lanzadores está encabezada por el derecho Freddy Asiel Álvarez, uno de los mejores tiradores del país, al cual escoltarán Robelio Carrillo, Misael Siverio, Yasmani Hernández Romero, Yosvani Pérez Torres, Luis Borroto,Yolexis Ulacia, Diosdani Castillo,Yasmani Hernández Rojas, Marlon Romero, Yoandy Fernández, Yoandry Ruíz, Alain Sánchez y los noveles Yaniel Blanco e Irving del Río.

En total aparecen cinco novatos en este equipo,que tendrá como manager a Ramón Moré, secundado por los auxiliares Lázaro López y Oscar Machado, los entrenadores de pitcheo Jesús Manso y Eliecer Montes de Oca, el preparador físico Humberto Guevara, el médico Bárbaro Willington, el psicólogo Ernesto Fuentes, el fisioterapeuta Luis Jiménez, el cargabates José M. Montes de Oca y el delegado viajero Pedro Hernández Nicado.

En la reunión se informó que durante los dias 22 y 23 de este mes se efectuará en La Habana el seminario nacional para los directores de equipos, y que el día 24 sesionará el congresillo técnico de la próxima Serie Nacional, ratificándose el juego inaugural entre el actual campeón Pinar del Río y el sub-campeón Ciego de Ávila, en el estadio “Capitán San Luis” de la capital vueltabajera.

Igualmente se informó por parte del manager Ramón Moré que el lanzador Freddy Asiel Álvarez no comenzará pitcheando con  la selección naranja, pues está disfrutando de un merecido descanso después de un año de mucha actividad competitiva, y que empezará a competir a partir de la cuarta sub-serie del equipo, con Industriales como rival en el estadio “Latinoamericano”, y con lanzamientos regulados por la propia dirección del conjunto villaclareño.

En ese sentido el compañero Antonio Castillo aclaró que la Dirección Nacional del Béisbol no ha limitado a ninguno de los integrantes del equipo Cuba para que puedan comenzar jugando con sus respectivas provincias, y que en todo caso, esa decisión responderá a intereses y estrategias de cada equipo.

Por municipios, el conjunto de Villa Clara a la próxima Serie Nacional de Béisbol presenta cinco atletas de Santa Clara, cuatro per-cápita de Remedios y Camajuaní, tres cada uno de Placetas, Encrucijada, Corralillo y Santo Domingo, dos de Cifuentes y Quemado de Güines en ambos casos,y uno cada uno de Caibarién, Sagua la Grande y Ranchuelo. El único municipio que no tiene representación en este conjunto naranja es Manicaragua.

Foto de archivo

Saber definir

 Por Osvaldo Rojas Garay

Como nunca antes, durante el transcurso de la semana el equipo de Villa Clara, subcampeón nacional, continuó recibiendo el homenaje de los municipios de la provincia, que reconocen el esfuerzo de una selección que mostró el juego más estable del certamen recién finalizado.
Es una magnífica iniciativa, pues saben ustedes lo que significa conservar la segunda posición en una pelota tan fuerte. Ahora bien, me pregunto si después del reconocimiento vendrá en algún momento un análisis profundo de lo que le ha estado sucediendo al conjunto en las discusiones finales del título.
Porque si el pasado año fue prácticamente una hazaña haber llegado a la discusión de la corona, en esta oportunidad el equipo «olía a campeón», como me dijo el ex director de la selección nacional, Jorge Fuentes, previo al comienzo del segundo partido del play off final.
Este subtítulo no es para dejarnos satisfechos. Y me remito a las declaraciones que antes del comienzo de la postemporada hizo a nuestro periódico el mentor, Eduardo Martín: «Solo nos sentiremos satisfechos si ganamos el campeonato.»
Después de dominar la zona oriental y dejar en el camino al poderoso Santiago de Cuba y al balanceado Ciego de Ávila, Villa Clara volvió a fallar en el examen final.
Es una asignatura que han arrastrado en estos 15 años: seis discusiones del cetro perdidas, y balance adverso de seis victorias y 24 fracasos, muestran de alguna manera lo inefectivos que han sido nuestros peloteros a la hora de definir el campeón.
Quizá aquí esté la explicación de por qué el equipo que más ganó durante la década (2001-2010) en la fase clasificatoria, el que más medallas alcanzó (0-4-2) y el único que estuvo siempre entre los cinco primeros, despide el decenio sin un título en las vitrinas, a pesar de haber asistido a cuatro finales.
Observen en el cuadro anterior cómo Industriales es, de los cuatro históricos, el que menos triunfos obtuvo en la clasificatoria. Después presenta balance casi parejo (20-19) en cuartos de finales, pero a partir de semifinales (20-8) se transforma y llega a ser, junto a Santiago de Cuba, el de mejores resultados en las finalísimas realizadas en los diez años recientes.
Azules y Avispas se impusieron en cuatro de las cinco finales que disputaron en el período. Sencillamente, son muy efectivos en las controversias por el gallardete.
Eso nos ha faltado. La Serie que concluyó hace una semana es un buen ejemplo. Los villaclareños abrieron arriba con dos sonrisas, permitieron la igualada en el «Latinoamericano», pero se recuperaron en el quinto choque y retornaron a sus predios —donde no habían perdido en toda la postemporada— a buscar una victoria.
El campeonato debió teñirse de naranja en el sexto partido; pero increíblemente perdieron todas las ventajas que tenían: la psicológica, el jugar en su terreno y la diferencia de cuatro carreras con un Robelio Carrillo que apenas había tolerado un infield hit de Rudy Reyes.
Un mal corrido de bases y dos fallas a la defensa, que costaron tres carreras en el cuarto inning, despertaron a un león que parecía domesticado. A partir de ahí el campeonato comenzó a tomar un color azul irreversible.
Recordé entonces la marfilada del primer desafío del play off frente a los Vaqueros de La Habana, que empezó a sellar el destino de los anaranjados el pasado año.
Porque esta fue otra de las cosas determinantes en el descalabro del equipo. Una defensa que falló solo una vez en los seis encuentros con Santiago de Cuba, perdió su hermetismo frente a los capitalinos, al extremo de cometer diez errores, sin contar imprecisiones y pifias mentales.

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El «Sandino» se viste de naranja

Fotos: Cristyan González

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Todos vamos por el Villa Clara

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