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Carlos Acosta bailará esta noche en «La Caridad» de Santa Clara

Carlos Acosta

Carlos Acosta, Bailarín Invitado Principal del Royal Ballet, bailará este martes 6 de diciembre en Santa Clara. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Tomado de www.vanguardia.co.cu

 

«El principal objetivo de la gira es conocer mejor a mi país, que la gente me vea bailar antes de que me retire. No solo que lo hagan por la televisión, y así establecer con ellos un contacto más directo», manifestó el primer bailarín Carlos Acosta (Yunior), en conferencia de prensa sostenida este lunes en el teatroLa Caridad, de Santa Clara, lugar donde se presentará este martes 6 de diciembre a propósito de una gira nacional.

El también Premio Nacional de Danza 2011 recordó que el periplo inició el pasado año por las provincias de Santiago de Cuba, Cienfuegos, Camagüey, Pinar del Río yLa Habana. Enesta ocasión continuará por Villa Clara, Las Tunas (día 8), Granma (10) y Holguín (11).

«He confeccionado un programa para que vean cosas distintas, fuera de lo usual. Hay obras que nunca se han visto en Cuba como, por ejemplo, Memoria, de Miguel Altunaga, que será estrenada aquí en Santa Clara, o Two, de Russell Maliphant».

Explicó Acosta que en el 2010, junto la primera ballerina Viengsay Valdés, llevó por primera vez a escena la obra End of time, de Ben Stevenson, de carácter neoclásico. Pero Memoria es más contemporáneo, y ante la ausencia de Viengsay, que no pudo incorporarse a la gira, tuvo la idea de presentar la nueva coreografía de Artunaga, pieza que califica como «espectacular».

«He tratado de ofrecerle al pueblo cosas diferentes de lo que he aprendido durante los años. Se ha visto mucho ballet clásico —El lago de los cisnes, Don Quijote, Cenicienta, etcétera–, pero no es el único repertorio. Hay muchas obras más que se desconocen en  nuestro país. Sufro mucho cada vez que tengo la oportunidad de bailarlas fuera, pues pienso mucho en Cuba. Cuba es para los cubanos, es lo de uno».

«He pasado casi toda mi carrera bailándole a todo el mundo: a los ingleses, cinco años vinculado al Houston Ballet, también en Italia…, pero siempre he querido compartir toda mi experiencia con mi gente. Independientemente de que bailo para ganarme la vida –como en el Royal Ballet, en el cual cobro por lo que hago–, aquí en Cuba me da mucha satisfacción espiritual, es un sentimiento más puro», manifestó.

Acosta explicó que antes le era difícil disponer de sus presentaciones, pues tenía un contrato con las compañías que no podía incumplir. Pero ahora, gracias a su categoría de Bailarín Invitado Principal, sí tiene mayor autonomía para programar sus trabajos y por ello buscó en su agenda un espacio para bailar ante sus compatriotas por todala Isla.

Sobre su decisión de incluir a las artistas invitadas, expresó que «ambas son eminencias», pues a Amparo del Riego la considera una músico espectacular por su maestría y sensibilidad al ejecutar el cello; mientras, a Laura Ríos, bailarina de Danza Contemporánea de Cuba la cataloga de poseer un gran talento.

Durante la conferencia Carlos Acosta confesó no desconocer del todo a la ciudad de Santa Clara, pues a la edad de 13 años su padre lo trajo a estudiar aquí, al no poder continuar sus estudios de ballet en la capital.

«A mí me expulsaron de “L y19”(identificación de las calles donde se ubica la escuela de ballet Alejo Carpentier, en el Vedado,La Habana) y vine aquí a continuar. Estaba en tercer año de nivel elemental. Tuve que venir a Santa Clara traído por la mano de mi papá, y fuimos a una escuela de instructores de arte, por la presaLa Minerva. Elviejo y yo nos quedamos en unos albergues, pues nunca renunció a la idea de que yo fuera bailarín», apuntó.

Un príncipe en Santa Clara

Carlos Acosta

 

El Primer Bailarín Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza 2011, se presentará  el próximo martes 6 de diciembre en el teatro La Caridad, como parte de una gira nacional.
El Yunior, como cariñosamente se le conoce, bailará en solitario Suite of Dances, de Jerome Robbins; Memoria, de Miguel Altunaga; Cara o cruz, de Jorge Abril; Les bourgeois, de Ben Van Cauwenbergh, así como Two, del británico del Royal Ballet, Russell Maliphant.
Junto a él estarán la bailarina Laura Ríos, integrante de Danza Contemporánea de Cuba, y la cellista Amparo del Riego Vidal, quienes intervendrán en varios momentos del espectáculo.
Carlos Acosta nació en La Habana en 1973. Concluyó sus estudios en la Escuela Nacional de Ballet de La Habana, en 1991, y ese mismo año ingresó en el Ballet Nacional de Cuba, en el cual alcanzó la categoría de Primer Bailarín, en 1994.
Ha integrado el elenco del Ballet del Teatro Nuevo, de Turín, Italia; del English National Ballet, de Inglaterra, y del Houston Ballet, de los Estados Unidos. Ha sido, además, artista invitado del teatro Teresa Carreño, de Caracas; del Ballet de Santiago de Chile, así como de la Gala de Estrellas del Ballet Mundial, presentado en las más importantes plazas teatrales del mundo.
Ha recibido importantes premios nacionales en los Concursos Juveniles de Ballet y Danza de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), así como internacionales, entre los que se encuentran: Medalla de Oro en el Grand Prix de Lausana, Suiza; el Grand Prix de la 4a. Bienal del Concurso Internacional de la Danza de París; el Premio Vignale Danza, Italia, y el Premio Fréderic Chopin, otorgado por la Corporación Artística Polaca, todos ganados en 1990.
Además, obtuvo el Premio al Mérito en el Concurso para Jóvenes Talentos de Positano, Italia (1991); y el Premio a los Jóvenes Artistas «Fundación Princesa Grace», de Estados Unidos (1995). Por su obra Tocororo mereció el Premio Laurence Olivier 2007 al mejor espectáculo presentado en los escenarios londinenses durante 2006.
Actualmente es artista invitado de prestigiosas compañías como el Royal Ballet, de Londres; el American Ballet Theater, de New York, y el Ballet Kirov, de San Petersburgo, entre otras.

Ayuntamiento madrileño dedica una calle a Alicia Alonso

Alicia Alonso

El municipio madrileño de Rivas Vaciamadrid bautizó hoy una de sus calles con el nombre de Alicia Alonso, distinción que la afamada bailarina y coreógrafa dedicó a Cuba y a su Ballet Nacional (BNC).

Es para mí un alto honor esto que hoy me han ofrecido, que es también un premio a mi pueblo y a su escuela de ballet, confesó emocionada la prima ballerina assoluta en el acto de inauguración del Paseo Alicia Alonso, en la periferia de la capital española.

El alcalde del ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, José Masa, agradeció la presencia de la homenajeada, figura cimera del ballet clásico en Iberoamérica y uno de los grandes mitos en la historia de la danza mundial.

Alicia no es un nombre por descubrir, pero sí para reconocer, subrayó el edil, quien dirigiéndose a su ilustre invitada le dijo que “desde hoy tienes un paseo y una ciudad que ya es tuya”.

En un breve intercambio con la prensa, la directora del BNC, de gira por España hasta finales de este mes, definió al baile como la expresión del alma, algo esencial para el ser humano.

La danza es muy importante en estos tiempos, para dejar de llorar tanto por las guerras y empezar a sentir más por las artes, vivir y no morir, enfatizó.

A la ceremonia de reconocimiento, celebrada junto al auditorio Miguel Ríos de Rivas, asistió el embajador de Cuba en España, Alejandro González, y la consejera de Cultura de esa misión diplomática, Susana Sardiñas.

También estuvieron varios de los bailarines que desde septiembre participan en este recorrido por este país ibérico, con el cual el Ballet Nacional de la isla caribeña, considerada una de las compañías más prestigiosas del mundo, festeja su 65 aniversario.

Tras una primera escala en Barcelona y su paso por Madrid, la gira del BNC ha abarcado un abanico de escenarios y ciudades de lustre.

Sus puestas en escena de El lago de los cisnes y La Cenicienta, dos clásicos del repertorio de la compañía cubana, han tenido gran éxito de público y crítica.

Resalta Carlos Acosta valía del Premio Nacional de Danza

carlos-acosta-royal-ballet1.jpgEl bailarín Carlos Acosta dijo hoy que el Premio Nacional de Danza 2011 tiene para él un alto valor, pues se trata de un lauro que se confieren en su país al cual debe todo lo que es y ha logrado en su vida.

Este es el premio de la casa, de mi pueblo, de mi familia y de mi público declaró a la prensa, en La Habana, con su acostumbrada sencillez, tras destacar el alto nivel artístico de los demás nominados.

Esto es también, apuntó, un fruto de los esfuerzos fundacionales de Alicia y Fernando Alonso por crear el Ballet Nacional de Cuba y una Escuela que tanto prestigia a la nación.

Manifestó sentirse muy feliz y se comprometió a seguir haciendo un arte que trascienda en el tiempo, incluso después de su muerte.

Las personas, subrayó, deben pensar en hacer cosas útiles y en particular comentó la posibilidad de dedicarse en algún momento a la docencia como forma de transmitir a otras generaciones sus vivencias y experiencias danzarías.

Acosta, uno de los más genuinos exponentes de la Escuela cubana de Ballet, expresó que cada artista debe luchar por hacer cada vez una obra de mayor calidad y de desprenderse de intereses personales.

Confesó que él es un intérprete por excelencia y que aunque ha incursionado en la coreografía no la considera como una posibilidad para dedicarse a ella, a no ser que resulte una propuesta muy novedosa y con aportes.

Retos, desafíos y cosas profundas son los motores impulsores de su vida, significó el multipremiado bailarín.

Informó que es posible que su libro Sin mirar atrás, sea inspiración para una película y que en las próximas temporadas interpretará Manon, Romeo y Julieta y El lago de los Cisnes.

El Premio Nacional de Danza es el máximo galardón que confiere el Consejo de las Artes Escénicas por la obra de toda la vida y en esta ocasión convierte a Carlos Acosta en el artista más joven que lo ha recibido.

(Con información de Idania Rodríguez Echevarría / AIN)

Carlos Acosta: La expresión más pura de la tradición danzaria cubana

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Miguel Barnet     Fotos: Nancy Reyes

Tomado de www.lajiribilla.cu

Había oído hablar de él. Lo había visto en videos, me llegaban historias dignas de un folletín radial o de selecciones del  Reader´s Digest. Se iba convirtiendo en un mito y cada día mi curiosidad era mayor. Una vez lo escuché en una reunión de amigos. Hablaba de Cuba, del Ballet y de lo que aspiraba a hacer en días sucesivos. Sabía que su vínculo con el país que lo vió nacer era indisoluble, se veía en su rostro, en sus expresiones, hasta en el modo en que me saludó cuando nos presentaron. Un modo algo displicente pero no esquivo, más bien con una seña de picardía cómplice, como diciendo, nos conoceremos mejor algún día y seremos amigos. Luego pasó el tiempo, se abrieron las puertas de lo real, nos encontramos en La Habana y se selló nuestra amistad con un signo indeleble y paternal. El mito se hizo corpóreo y heme aquí colocando estas palabras en el pórtico de su carrera profesional.

royal43.jpgDecir que lo admiro es hacerme eco de la admiración que muchos en este planeta le profesan. Ante todo porque es un artista excepcional surgido de la periferia habanera por impulso paterno y formado en las escuelas de ballet de Cuba. Bueno, un artista excepcional es un modo convencional de definirlo. En Espartaco es un tigre virtuoso que se devora los escenarios en posesión absoluta del movimiento, como expresión creadora de la imagen. A veces lo veo en el espacio físico de las tablas como un arco, o un fleje, otras veces como un albatros. Es el príncipe Sigfrido y el mendigo, cualquier cosa en la escena menos un simple hombre de carne y hueso. Su poder es tal que aún en los papeles más mundanos expresa la vivacidad de la vida como una posibilidad de ascensión y metamorfosis. En Les Bourgeois es desenfadado y terrenal, fuera de sí y pleno de sí como en un permanente salto mortal. Y solo en ese salto es él mismo, y en el peligro alcanza la plenitud de su ser y nos conquista a la vez elevándonos a esa dimensión donde lo real no se explica sino en lo irreal.

carlosj4.jpgarlos Acosta es la expresión más pura de la tradición danzaria cubana, del pueblo que baila en las fiestas del holgorio familiar, en las saturnalias de barrio y en los carnavales, pero también es el resultado de las escuelas de danza y muy en particular del Ballet Nacional de Cuba creado por Alicia y Fernando Alonso. Una escuela con un estilo propio que encabeza Ramona de Saa, maestra y tutora de Carlos, su segunda madre como él mismo ha dicho siempre.

Carlos Acosta escapa de toda posible definición categórica. Su energía trasciende lo erótico para consumarse en una estética de la totalidad. Es antiguo y moderno, cifra de un ser temporal que proyecta una intemporalidad ideal. La danza no es otra cosa que lenguaje en movimiento, poesía del gesto, claves secretas que ha sabido interpretar nuestro artista desde su esencia misma.

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Carlos Acosta seduce a Santiago de Cuba con su baile

Carlos Acosta en el Gran Teatro de La HabanaEl reconocido bailarín cubano Carlos Acosta sedujo esta noche con técnica y pasión al público que colmó el teatro Heredia, de esta ciudad, en el comienzo de su primera gira por el país.

En una sala abarrotada por más de dos mil 500 personas, que agotaron las entradas desde el día anterior, el joven artista hizo gala de las dotes que lo han convertido en uno de los mejores bailarines del mundo, e integrante de prestigiosas compañías europeas.

Durante casi dos horas Acosta y sus acompañantes ofrecieron un programa que se inició con Suite de dance, estreno absoluto en Cuba, con coreografía de Jerome Robbins y música de Johann Sebastián Bach, a cargo de la violoncelista Amparo del Riego.

Las otras dos piezas que impresionaron notablemente fueron Les bourgeois y Two, con las cuales el primer bailarín del Royal Ballet de Londres levantó de sus asientos a los espectadores en medio de los aplausos.

Tras la presentación, confesó que cumplía un sueño largamente acariciado desde el estreno de su espectáculo Tocororo, en el 2003, y que por múltiples compromisos internacionales había postergado.

Acosta, quien declara orgulloso su pertenencia a la Escuela Cubana de Ballet, continuará estas actuaciones el próximo martes en Camagüey y el jueves en Cienfuegos, para continuar el 27 en Pinar del Río y finalizar el 30 en La Habana.

Tomado de wwwcubadebate.cu

A Alicia, Moneda por el Centenario de Lezama

 Alicia afirmó que Lezama es una de las personas más imaginativas de las que haya conocido y señaló que de seguro se reiría mucho con lo que ella ha hecho con su Narciso y lo iba a agradecer porque puso todo su corazón en ello.

Alicia Alonso recibiendo la moneda de manos del ministro de Cultura Abel Prieto.

Abel Prieto, ministro de Cultura, entregó hoy a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso la Moneda por el Centenario de José Lezama Lima.

Este honor también lo merecieron un destacado grupo de figuras cubanas y extranjeras, las cuales realizaron aportes de consideración a la promoción y conocimiento de la vida y obra del eximio intelectual, cuyo quehacer desborda la literatura para invadir otos ámbitos de la espiritualidad.  

En el Museo de la Danza, Alonso declaró que estrenará Muerte de Narciso, coreografía inspirada en un poema homónimo del autor de Paradiso, a quien esta noche se dedicará una gala especial en el XXII Festival Internacional de Ballet de La Habana.

 Alicia afirmó que Lezama es una de las personas más imaginativas de las que haya conocido y señaló que de seguro se reiría mucho con lo que ella ha hecho con su Narciso y lo iba a agradecer porque puso todo su corazón en ello.

 En esta ocasión se presentó la edición facsimilar del cuaderno Alicia Alonso, de Lezama Lima, con viñetas del famoso pintor René Portocarrero y que reúne dos textos esenciales que definen a la excepcional bailarina como artista y generadora de un estilo o escuela.

 Los académicos españoles Alfonso Silván Rodríguez y Pedro Aullón de Haro disertaron sobre el tratado de estética sumergido en la obra literaria y ensayística del creador de Dador y que comparan con una contraparte de la época clásica de los eternos filósofos helenísticos.

Fuente AIN

“Alicia es nuestra bandera cubana”

Carlos Junior Acosta (Royal Ballet de Londres)

José Manuel Carreño y Carlos Junior Acosta asisten a la presentación en La Habana del New York City Ballet

Dos de los bailarines cubanos que hoy estremecen los escenarios internacionales, Carlos Junior Acosta (Royal Ballet de Londres) y José Manuel Carreño (American Ballet Theatre), presenciaron en la tarde de este lunes la primera presentación de las estrellas del New York City Ballet en La Habana. 

“Ha sido impresionante —dijo Acosta a La Jiribilla—. Se extraña a veces ese público cubano de pie, agradeciendo. Eso demuestra que es excesivamente educado, que conoce. Me pongo en el lugar de estos bailarines norteamericanos y sé que ese público de pie es un incentivo para regresar. Ya sucedió lo mismo con el Royal Ballet, cuando vino a Cuba hace unos meses y ya ves que en este Festival tenemos otra vez algunas de sus figuras.”
Dos de los bailarines cubanos que hoy estremecen los escenarios internacionales, Carlos Junior Acosta (Royal Ballet de Londres) y José Manuel Carreño (American Ballet Theatre), presenciaron en la tarde de este lunes la primera presentación de las estrellas del New York City Ballet en La Habana.
Acosta, quien llegó a la categoría de Primer Bailarín del Ballet Nacional de Cuba en 1994, ha recibido importantes premios dentro y fuera de la Isla. Actualmente, es artista invitado de prestigiosas compañías como el Royal Ballet, de Londres; el Ballet Kirov, de San Petersburgo; y el American Ballet Theater, de New York.
“Alicia es nuestra bandera cubana —continuó—. Todos le debemos mucho: de ahí nacimos y gracias a ella estamos aquí ahora, juntos.”
nyballet3.jpgPor su parte, el Primer Bailarín del ABT, José Manuel Carreño, se refirió a las conexiones entre la presencia del NYCB y la presentación el próximo miércoles en La Habana, de la compañía que integra: “Es un sueño hecho realidad —dijo a La Jiribilla; aunque prefirió no adelantar nada más hasta que la presentación esté más cercana—. Hace 15 años que estoy tratando de que vinieran a Cuba y va a ser increíble, para mí especialmente y para el pueblo de Cuba”.

Tomado de www.lajiribilla.cu

Alicia Alonso: “Casi pesan igual en este mundo lo humano y lo inhumano”

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«El ballet es un ejercicio muy fuerte. El bailarín es…, vamos a decir para que lo entiendan todos, un atleta de alto, alto, súper alto rendimiento, con arte. Ambas cosas. No puede ser uno sin lo otro, tiene que haber las dos cosas, con el mismo valor: un físico balanceado, una estética, sentido de línea bella y al mismo tiempo, un fenómeno de rompe récord. El bailarín cada vez que baila está rompiendo récord, así que tiene que vivir perennemente en entrenamiento. Los atletas se preparan cuando vienen las competencias, aunque siempre se tienen que estar preparando. Yo pienso que los grandes deportistas nunca dejan de exigirse más, porque los grandes bailarines siempre tienen que exigirse más. Descanse o no descanse se exigen más. Por ejemplo, en el caso mío, yo nunca estaba conforme. Me estudiaba, miraba mi baile con una lupa, iba dedo por dedo, pie, movimiento, tobillo, todo. Hasta que entonces ya bailaba, me olvidaba de todo eso y bailaba. Y como me gustaba bailar. Como lo gozaba… »

Cuando habla de danza, a Alicia Alonso le es indiferente el mundo, porque en ese instante no divisa otro horizonte ni sentimiento que el de vivir a través del arte. La prima ballerina assoluta aún baila en cada función del Ballet Nacional de Cuba (BNC), la compañía que dirige. Muchos lo creen en verdad y ella lo reafirma en cada entrevista: seguirá bailando mientras sus bailarines dancen.
Maestra de generaciones, Alicia es para la cultura cubana no solo la figura cimera de una manifestación artística, sino su artista más universal.
Cuando rememora 90 años de una vida tan intensa, no puede obviar entre los hechos que comenzaron a moldearla como bailarina sus primeros encuentros con la danza.
«Lo primero que aprendí fueron los bailes españoles. A mí me encantan las castañuelas, todos los tipos de bailes: la jota, el fandanguillo. Tenía ocho años cuando regresé a Cuba, se había abierto la academia de ballet de la Sociedad Pro Arte Musical y salí corriendo para allá. Mi madre me puso y entré a mi primera clase de ballet. Eso me marcó, porque a pesar de que no entendía nada de los ejercicios, el hecho de enfrentarme a ellos, y aprender a hacer tondieu, demiplie, todos esos pasos que me explicaban, hasta me cogían las piernas y me las movían, fue maravilloso. Después de aquella primera clase, yo salí corriendo y le dije a mi mamá: ‘Mamá, esto es lo que más me gusta en el mundo’».
El hecho la marcó, asevera, porque ha sido lo que más le ha gustado en la vida. Para ella recibir una clase de ballet era más importante que ir a una fiesta o un cine o cualquier otra cosa en el mundo.

«Y lo siguió siendo toda la vida. Si yo no daba una clase de ballet me parecía que no podía en todo el día. Era más importante que comer, ya con eso lo digo todo, a esa edad, fíjese si me marcó y me ha marcado hasta ahora. Ha sido mi vida, y no me arrepiento, porque ha sido lo mejor que he podido dar a los otros seres humanos, a la cultura de mi país y a la cultura del mundo».
La primera compañía profesional en la que danzó fue el Ballet Theatre, de Nueva York. Allí, ella y su esposo en aquel entonces, Fernando Alonso, recibieron una formación profesional y participaron en los estrenos de varias de las piezas de Jerome Robbins, Anthony Tudor y George Balanchine, entre otros grandes creadores.
«En el Ballet Theatre, que después con los años se llamó American Ballet Theatre (ABT), estuve 20 años, pero siempre viajaba a Cuba en las vacaciones para trabajar con los muchachos de la escuela. En el American yo me hice bailarina, allí me desarrollé como artista, y llegué a ser primera figura. Fue muy emocionante cuando bailé Giselle por primera vez, ese ballet que yo adoro. A mí me gustaba bailarlos todos; porque cada clásico tiene un valor artístico grande, son obras maestras, y hay que bailarlos bien, con el estilo, el respeto con el que los hicieron, pues eso los ha hecho perdurar durante siglos de siglos de siglos en la historia, y durarán ».
Uno de los momentos más tensos durante su juventud resultó la permanencia en reposo durante un año completo, tras una operación para corregir problemas de la visión.

Durante ese tiempo, repasó Giselle en la mente y sobre la cama con los dedos de las manos. Poco después, tras su debut en el personaje, el 2 de noviembre de 1943, en el Metropolitan Opera House, de Nueva York, un afamado coleccionista estadounidense le arrebató las zapatillas de los pies y solo en ese momento Alicia se percató de que tenía los dedos llenos de sangre. Había bailado como un auténtico espíritu, absorta del mundo y las penurias terrenales.
«Giselle me toca mucho, porque a mí me gusta la actuación. El primer acto de ese ballet requiere una actuación muy fuerte donde ella se vuelve loca. Pero tiene que interpretar una locura no moderna. Yo me puse a estudiar el Romanticismo y dentro de él los poemas, los cuentos, las novelas, leyendo me metí en la época y en el estilo. Y me he dado cuenta de que su locura era diferente a la que veíamos en este tiempo. Más adelante yo creé un ballet que se llamó Lidia, sobre una mujer que se volvía loca, pero ya esa locura era diferente. Y además en Estados Unidos interpreté La leyenda de Fall river, de la coreógrafa norteamericana Agnes de Mille, en la cual la protagonista se vuelve loca al final, mata a su padre y a su madrastra, con un hacha, un drama terrible, muy fuerte, que sí retrata a una loca moderna ».
De la misma creadora estadounidense se montan algunas obras dentro del BNC que estrenarán en Cuba en las Galas del XXII Festival Internacional de Ballet de La Habana, dedicado a celebrar el 90 cumpleaños de Alicia.
«Vamos a ver en el Festival de La Habana, que empieza el 28 de octubre y se clausura el 7 de noviembre, dos ballets de Agnes de Mille: Tres vírgenes y un diablo, que es muy simpático,  y A rose for Miss Emily, que es muy muy dramático. Tan diferentes uno al otro, que demuestran la creatividad de la coreógrafa ».

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