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Felicidades Villa Clara en este 26 de Julio

Santa Clara en 26

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Por qué Martí autor intelectual del Moncada

Por Marta  Rojas

fidel castro

La frase a la cual hago referencia es aquella que dice: "Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos".

Bastaría una sola frase de Fidel Castro en los días del Moncada, pronunciada por él enfáticamente en el alegato de autodefensa de los hechos del 26 de julio de 1953, conocido como  La Historia me absolverá, para respondernos la pregunta de por qué el Jefe de la Revolución dijo que José Martí era el único autor intelectual del asalto al Moncada.

La frase a la cual hago referencia es aquella que dice: “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.

Fue porque Fidel y sus compañeros integrantes de la generación del centenario habían bebido en la fuente del pensamiento de José Martí, conocían sus textos y se afiliaron a las concepciones de su apostolado independentista, que pudieron ver más lejos que los demás de su época, y no solo ver, sino actuar en forma consecuente, frente a la situación provocada por el golpe militar del 10 de marzo, antecedida de un período de corrupción política y administrativa de los gobiernos anteriores a la asonada militar conocida como madrugonazo por ampararse en la oscuridad de la noche para darle el tiro de gracia al régimen institucional del presidente Carlos Prío Socarrás.

Quienquiera que lea La Historia me absolverá y antes el interrogatorio de los jueces a Fidel, durante el juicio, observará cuántas veces está mencionado Martí, el Maestro, el Apóstol, no como un recurso oratorio sino conceptualmente a modo de ejemplo sobre el papel que desempeñó su doctrina en la formación del pensamiento revolucionario de los que en su nombre limpiaron el honor de la patria.

Dice Fidel en su alegato: “Para dar a entender que estaba resuelto a luchar solo contra tanta bajeza, añadí a mi escrito aquel pensamiento del Maestro: Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. Hoy podríamos decir que la resistencia de la Revolución por su justeza, frente a un mundo unipolar, podrá más que ese poder absoluto que nos yugula.

No hay otra razón para pensar el porqué se le prohibieron a Fidel en la cárcel de Boniato los libros de José Martí. De ello él dice: “Parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos”.

La entrega en bien de la nación, el sacrificio de intereses personales propios de la juventud e incluso el sacrificio de sus vidas en los heroicos combatientes del Moncada y Bayamo; y la postura enhiesta de los sobrevivientes que supieron, además de defender las ideas por las cuales lucharon, denunciar los crímenes cometidos con otros compañeros en su presencia o de los cuales tuvieron conocimiento en Santiago de Cuba en los días del Moncada, tiene respuesta en el pensamiento martiano de: “…el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, y ese es el mismo hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana”.

Otros ejemplos de Martí pondría Fidel en su pronunciamiento y en un punto de su exposición dirá: “Que hable por mí el Apóstol”. Es que el Apóstol había dejado sentado que “los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra” y no se les puede defraudar.
En aquellos días se celebraba el centenario del nacimiento de José Martí y la República acababa de cumplir solo 50 años. Las fechas habían sido humilladas por el golpe militar que llevaba al poder a hombres desacreditados e incluso a connotados asesinos; de más está decir que sus autores respondían totalmente a los intereses antinacionales, eran hechura o materia dúctil de la embajada norteamericana porque ni Washington tenía que mover un dedo para hacer cumplir su voluntad. La generación del centenario reivindicaría la memoria del Apóstol en primer lugar, desde el mismo 28 de enero de 1953.

Fue muy fácil para la Dirección del Movimiento nuclear sus huestes, porque al igual que cada uno de los que la integraron hasta el más modesto y menos letrado de aquellos jóvenes vivía orgulloso de la historia de la Patria. Fidel lo expuso claramente en el juicio: “Vivimos orgullosos de la historia de nuestra Patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia, y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires, Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí, fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga sino se conquista con el filo del machete”, expresó el joven Fidel Castro en nombre propio y de sus compañeros.

Algunas veces me han preguntado qué me parecieron esos jóvenes que vi por primera vez en la Sala del Pleno de la Audiencia de Santiago de Cuba cuando se inició el juicio del Moncada y mi respuesta no se ha hecho esperar: “Creí que estaba viendo a los mambises”. Y es que la enseñanza de la historia caló muy hondo en generaciones de cubanos y siempre que cala tiene frutos.

Fidel les dijo a quienes lo juzgaban en respuesta al hecho de haber tomado las armas para hacer una Cuba mejor: “Se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas es vivir en oprobios y afrentas sumidos y que morir por la patria es vivir”. Por eso vivirán siempre en el corazón y en las obras que una Cuba diferente ha hecho en su nombre, aquellos jóvenes de la generación del centenario que abonan la tierra que quisieron para siempre libre y soberana, ellos cayeron por ese pueblo que Martí quería cuando dijo: “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos en la instrucción del pensamiento y en la dirección de sus sentimientos”.

(Publicado en Granma 22/7/92)

Por difíciles que sean las circunstancias, en Villa Clara ¡Siempre es 26!

26-en-villa-clara.jpgRaúl Castro presidió el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, celebrado en la Plaza Ernesto Che Guevara, de Santa Clara

DISCURSO PRONUNCIADO POR JULIO RAMIRO LIMA CORZO, PRIMER SECRETARIO DEL PARTIDO EN VILLA CLARA, DURANTE EL ACTO CENTRAL POR EL ANIVERSARIO 57 DE LOS ASALTOS A LOS CUARTELES MONCADA Y CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES, CELEBRADO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN ERNESTO CHE GUEVARA, DE SANTA CLARA.

Villaclareños:

¡Con Raúl y la guía de Fidel, estamos en 26!

¡Con los que asaltaron el Moncada y vinieron en el Granma, estamos en 26!

Compañeros de la patria de Bolívar que nos acompañan,

Compañeros de la dirección de la Revolución cubana aquí presentes,

Familiares de los caídos en defensa de la Patria,

Pueblo de Villa Clara,

Invitados,

El 26 de Julio tiene una connotación especial para todos los cubanos. Celebrarlo en este lugar sagrado de la Patria, custodiado por los restos del Che y varios de sus compañeros de lucha, y hacerlo, además, en el medio de la alegría de nuestro pueblo por la recuperación del Comandante en Jefe Fidel Castro, constituye motivo de gran orgullo para esta conmemoración.
Hoy rememoramos el aniversario 57 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en homenaje a los héroes y mártires del 26 de julio de 1953, cuyas acciones contribuyeron al triunfo de la Revolución cubana. Un año antes, en 1958, cuando el che llegó por primera vez a este zona para desarrollar la Campaña de Las Villas, la situación precaria del territorio que ocupa la actual provincia de Villa Clara no difería de la del resto del país.

Según datos del Censo de Población y Viviendas realizado en 1953, el 67 % de los niños entre 6 y 9 años no sabían leer ni escribir, mientras el 23,3 % de los mayores de 10 años eran analfabetos, índice que en las zonas rurales alcanzaba el 36,9 %.

Venezuela no quiere la guerra pero no le teme

El desarrollo industrial resultaba casi nulo, las pequeñas fábricas constituían verdaderos chinchales. Abundaban los macheteros que cortaban caña en Camaguey por un breve período de tiempo, y después batallaban para vencer el fatídico tiempo muerto. Eran tiempo de los niños limpiabotas, de asesinatos y desaparecidos, de los abusos de la guardia rural.

Los pocos hospitales públicos existentes en la región se concentraban en los pueblos más prósperos, como Santa Clara, Sagua, Remedios y Placetas; pero carecían del personal y las condiciones necesarias para garantizar una atención eficaz.

26-en-villa-clara-1.jpgPeor era la situación en el campo, donde decenas de niños morían de enfermedades curables, como el parasitismo y los brotes diarreicos. Aún se recuerdan con tristeza las veces en que más de un campesino recorría leguas en busca de un médico para atender a su hijo enfermo, y regresaba angustiado por no tener  dinero para pagar la consulta.
La alta tasa de mortalidad infantil existente entonces, en nada puede compararse con el 2,6 por cada mil nacidos vivos que hoy muestra la provincia, la más baja del país al concluir el primer semestre del actual año.

Estas y muchas otras fueron las causas por cuales aquel grupo de jóvenes valientes, al mando Fidel, decidieron comenzar la lucha para convertir en luz la densa penumbra que cubría nuestra Patria, cuando parecía inevitable la muerte de nuestro Apóstol en el año de su centenario.

El Moncada nos mostró la fuerza de las ideas y nos enseñó a convertir los reveses en victoria. Inspirados en el ejemplo de aquellos valerosos hombres, prosiguió la lucha por lograr la libertad definitiva. Con la liberación de los pueblos de la antigua provincia de Las Villas por las tropas al mando de Camilo y el Che y del Directorio estudiantil llegó la alborada del Primero de Enero y una Revolución victoriosa, que exterminó los males que más aquejaban a los cubanos.
Consecuentes con nuestro legado histórico, las enseñanzas de Fidel y de Raúl, y el compromiso eterno con los caídos, este pueblo ha sido capaz de crecerse a la altura que demanda cada reto, de demostrar capacidad de respuesta y voluntad en las etapas más duras, sin ceder un ápice en los principios, a pesar del bloqueo y las presiones del imperialismo yanqui.

Los villaclareños, con gran sentimiento de honor y compromiso, proseguimos en combate, inspirados en el aliento heroico que emana del Che y su Destacamento de Refuerzo. En 1996 este territorio obtuvo por primera vez la condición de Destacado en la emulación moncadista. En Santa Clara, y en esta misma Plaza colmada de pueblo, el 30 de septiembre de ese año, Fidel recordó que no había tarea, ni proeza en que no hubieran estado presentes masivamente los villaclareños, y manifestó su convicción de que sabríamos realizar y llevar a cabo todo lo que hubiera que hacer en estos tiempos para alcanzar la victoria.

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Santa Clara, el espíritu de una ciudad

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Tomado de www.lajiribilla.cu
Por: Pedro de la Hoz

Si fuera posible resumir la historia en un trazo geométrico, podría hablarse de una línea de enlace entre lo que comenzó el 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba culminó y halló culminación el primer día de enero de 1959 en Santa Clara.

Pero como la historia es mucho más rica que la geometría y más intensa que los recuentos cronológicos, el reflejo del Moncada en la realidad del territorio villaclareño trasciende los tópicos de la síntesis.

villaclara18.jpgDicho de otro modo, si Villa Clara, y de manera muy particular su capital Santa Clara, celebran el honor de haber conquistado la sede del acto central por la conmemoración en este 2010 del Día de la Rebeldía Nacional, no es solo por los avances cuantitativos y cualitativos de los últimos meses —obviamente tomados en consideración por la dirección política del Estado cubano—, sino también por el sostenido empeño colectivo, más allá de los límites de una efemérides, en cambiar revolucionariamente el sentido de la vida.

Yo soy de los que digo que a partir de la batalla de Santa Clara, liderada por el genio militar y político del comandante Ernesto Che Guevara, la historia fue realmente diferente en la ciudad que ocupa el centro de la Isla.

En el orden material nacieron industrias y se multiplicaron escuelas. La Universidad Central de Las Villas, que contra viento y marea surgió en los años 50, se potenció como centro de formación e investigación de excelencia. Las ciencias médicas y las investigaciones tecnológicas despegaron. La ciudad se hizo ciudad.

villaclara5.jpgPero lo que quizá más llame la atención en todos estos años ha sido el crecimiento de la vida espiritual. Aún en medio de las más precarias condiciones materiales y de transitorios bandazos y desenfoques en la aplicación de políticas culturales, Santa Clara ha consolidado una irradiación permanente en la creación.

A vuelapluma me vienen a la memoria los años 60: las ediciones universitarias capitaneadas por el infatigable y voraz Samuel Feijóo y los territorios del filin en los centros nocturnos de la ciudad. Los 70 con el Teatro Experimental, el suplemento humorístico Melaíto, el rock adelantado de Raíces nuevas (con Pucho López, sí, el que ahora asiste musicalmente a Sara González) y la Orquesta de Música Moderna (la de más larga trayectoria y la que preservó los fundamentos originales del maestro Armando Romeu, gracias a la dedicación de Chu Rodríguez); los 80 con el alza de la Aliamén, el jazz tranquilo de Freyda Anido, la renovación poética que dio voces como las de Sigfredo Ariel, Norge Espinosa, Frank Abel Dopico, Rogelio Riverón, Arístides Vega, Veleta, Jorge Ángel Hernández Pérez, y Pedro Llanes, el reconocimiento de la obra de Carlos Galindo, la actividad de la UNEAC, el movimiento danzario estimulado por Víctor Vázquez, el comienzo de los mejores momentos de la emisora CMHW y las más significativas muestras de artes plásticas en el Museo Provincial (ah, ese curador que se llama José Luis Rodríguez de Armas y que se conoce como El Chino, afán proseguido por Dávalos y Tony); los 90 con El Mejunje y el duende transformador de Silverio, el rescate de Los Fakires, la locura editorial de Capiro y Sed de Belleza cuando casi nadie publicaba en ningún lugar de la Isla, las  novelas policiales de Lorenzo Lunar; y la primera década de este siglo con trovadores y trovadoras de tremendo encanto, rockeros que no van a la deriva, pintores aventurados, los acordes de Trovarroco, las delicias del dúo Evocación, las crónicas delirantes de José Antonio Fulgueiras, las hazañas teatrales de Roxana Pineda y Joel Sáez… en fin tantas cosas que suceden ahora mismo.

Habrá alguna vez que hacerles un monumento a los promotores de esa batalla por la belleza. Ya mencioné a Silverio, pero debo recordar, entre otros, a Marta Anido y su pasión por la historia, a Miriam Peña y su dedicación a los valores patrimoniales, a Albertico Anido y su vocación renacentista, a Roberto González Quesada y su entrega al periodismo.
Todo esto es parte de la Santa Clara que está en 26 porque a lo largo de algo más de medio siglo siempre ha sabido resistir y crecer.

¡Todos a la Plaza!

vista-de-la-plaza.jpgLa Patria nos convoca este lunes 26 de julio a la Plaza del Che. Acudamos con la alegría y el optimismo de sabernos vencedores de dificultades y obstáculos, y ganadores en justa lid de la sede del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional.
Santaclareños, en nombre de todos los hijos de Villa Clara, llenemos en número de más de 100 mil cada uno de los espacios de nuestra querida Plaza, a la que siempre llevamos resultados al Guerrillero Heroico, y asumamos ante él y su Destacamento de Refuerzo nuevos compromisos.
Vayamos desde nuestros barrios con la disciplina y la organización que nos caracteriza, y luzcamos orgullosos el azul, rojo y blanco de nuestra bandera, y el rojinegro de la del 26. También mostremos el color naranja que distingue a nuestra provincia. Preparémonos, incluso, para soportar la lluvia si fuese necesario.
Doscientos años nos separan de la independencia de los pueblos de Nuestra América del yugo colonial español y 57 años de aquel heroico 26 de Julio de 1953, día que se encendió la chispa de la rebeldía y echó a andar el motor pequeño que activó al motor grande.
Por el recuerdo imperecedero de Abel y Haydée Santamaría, de Roberto Mederos, de Pablo Agüero, de Elpidio Sosa y del santaclareño Osvaldo Socarrás, los héroes villaclareños en la gesta del Moncada, y de todos los otros que dieron su valiosa vida, digamos sí al sagrado llamado.
Una provincia grande como la nuestra tiene hijos de su altura, y el territorio más estable del país en los últimos 12 años sabrá responder como le corresponde.
Villaclareños, santaclareños, todos a la Plaza.
¡Viva el 26 de Julio!
¡Del combate diario a la victoria segura!

Esta noche Gala Político-Cultural

images.jpegLo mejor del talento artístico de Villa Clara estará presente esta noche en la Gala Político-Cultural en homenaje al aniversario 57 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, que tendrá por escenario al Teatro La Caridad, en un espectáculo lleno de cubanía y buen gusto, al decir de sus participantes.

Para las 9:00 p.m. está fijado el inicio de la velada, en la que intervendrán figuras de la talla del Trío Trovarroco, el Quinteto Criollo, la Orquesta Aliamén, los Coros Provincial y Aúdinos, así como los solistas Gustavo Felipe Remedios y María de los Ángeles Santos, entre otros valores de la cultura villaclareña.

Jóvenes talentos de la provincia como el trío de cuerdas Alter Ego, las Orquestas de Guitarras y de Cámara, la Compañía Oche, el Trío Raptus y miembros del proyecto La Trovuntivitis, también se han sumado al selecto elenco, a fin de regalar una noche inolvidable al pueblo de este territorio y a los numerosos invitados a las actividades por el Día de la Rebeldía Nacional, cuyo acto central tendrá lugar el próximo lunes en la Plaza Ernesto Che Guevara, de esta ciudad.

Será un espectáculo especial, expresó Mayito Gutiérrez, director del Quinteto Criollo, en el que tendrán cabida piezas antológicas como Longina, Santa Cecilia y Aurora, de Manuel Corona; Canto de los Cafetales, de Caturla, y La Batalla de Santa Clara, de Lázaro García, que cerrará la velada.

Los 26 en Villa Clara

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El 29 de julio de 2000, Fidel calificó a los villaclareños de vencedores de dificultades y obstáculos. Una frase que desde entonces enorgullece a este pueblo y lo compromete más con la obra de la Revolución.
Sucedió en la Plaza Ernesto Guevara y hacía exactamente 25 años que la provincia no ganaba la sede del acto central por la efeméride del Moncada.
Con cuánta satisfacción y orgullo recibimos el elogio del Comandante en Jefe. Resumía una historia de siglos de lucha y de años más recientes de intenso trabajo y esfuerzos por volver a tener a Fidel con nosotros.
Tres años antes, en 1997, el pueblo de esta región central de Cuba había recibido la mayor inyección moral de su historia. Desde el 17 de octubre teníamos en suelo villaclareño al Che y su Destacamento de Refuerzo, al que prometimos resultados y realizaciones concretas: «surcos de fuego y cañas cortadas», como dijera en hermoso poema el hijo ilustre de Quemado de Güines, Enrique Núñez Rodríguez.
Meses después de la llegada de los restos inmortales del Guerrillero Heroico, Raúl nos firmó la emblemática guayabera azul que tanto ya queremos, y en ella, a tinta, manifestó su deseo de un 26 en Villa Clara; pero, claro, nosotros teníamos que ganárnoslo.
Así, con lucha, trabajo y mucha consagración llegó por fin la victoria y aquel ansiado 29 de julio de 2000. Por vez primera Villa Clara, tras la división político-administrativa de 1976, se hacía acreedora a tan significativo honor.
Antes, como Las Villas —que incluía a las provincias hermanas de Cienfuegos y Sancti Spíritus—, habíamos sido sede del acto por el Día de la Rebeldía Nacional en 1965, 1968 y 1975.
Por casualidad, la celebración del año 1965 resultó la primera que se hizo fuera de La Habana, y la de 1975, la última antes de cambiar de seis a 14 provincias.
Después de aquel julio del 2000, Villa Clara se ha mantenido siempre en la vanguardia emulativa por el 26 y está considerada como la provincia más estable del país.
En el 2003 se ganó otra vez la emulación moncadista, pero el acto central se efectuó en Santiago de Cuba, al coincidir con el medio siglo de los sucesos gloriosos de la mañana de la Santa Ana.
En el 2004, volvimos a tener a Fidel con nosotros en un 26. En esa ocasión la celebración adquirió matices diferentes, se efectuó no en nuestra querida Plaza del Che, sino en un espacio más reducido: el teatro de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.
La razón estuvo dada por la necesidad de responder a la agresiva administración norteamericana de George Bush, hijo, que asumía actitudes altamente peligrosas y agresivas.
Una contundente pieza oratoria en la que el líder histórico de la Revolución, como dijera en sus palabras introductorias, tuvo que dedicar su discurso «a un personaje siniestro que nos amenaza, nos insulta y nos calumnia. No es un capricho o una opción agradable; es una necesidad y un deber.»
Este 26 de julio de 2010, la Plaza del Che volverá a acoger al pueblo villaclareño para conmemorar otro aniversario del día que se encendió la chispa de un ejemplo.
Y allí acudiremos con el orgullo del deber cumplido y el perenne compromiso de trabajar más y mejor, sin el menor gesto de complacencia. En otras palabras, sin fanfarrias, como nos pide Raúl.
Eso sí, a la Plaza del Che asistiremos con derroche de alegría, optimismo, disciplina y organización. Iremos vestidos del rojinegro de la bandera del 26, y del azul, rojo y blanco de la cubana, sin que nos falte el color naranja propio de la provincia.
Pero sobre todo, este lunes iremos a la Plaza con la firme convicción de ser portadores de una historia que nos hace ser vencedores de dificultades y obstáculos.

La grandeza del asalto al cuartel Moncada

cuba_moncada_2.jpgLa historia marca sucesos capaces de cambiar el rumbo de una nación entera como el asalto al cuartel Moncada, en 1953, cuya grandeza trascendió las fronteras patrias e inició una nueva era en Nuestra América.
La justeza de sus ideas llevó a la generación del centenario martiano a exponer sin miedo sus vidas y sembrar la semilla de ese cambio histórico rotundo que, a pesar del fracaso militar, empezó a convertirse en realidad un lustro después.
Cuba celebra la fecha de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hecho luctuoso en su momento por la sangre derramada; un día convertido en motivo de regocijo porque el 26 de julio de 1953 se produjo la sentencia de muerte de la opresión neocolonial en este país.
En 1898, la intervención militar de Estados Unidos frustró la independencia y soberanía; desde entonces Washington impidió todo intento de los cubanos de sacudirse su yugo.
A casi medio siglo de la instauración de la República neocolonial -agotada por la demagogia, la corrupción y el robo del tesoro público-, retrocedió a la época de la bota militar y la tortura con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.
Fulgencio Batista estableció su segunda dictadura, semanas antes de las elecciones presidenciales del próximo primero de junio, en las que se esperaba el triunfo del partido Ortodoxo, no obstante la muerte de su líder Eduardo Chibás.
En su carácter de abogado, Fidel Castro -entonces con 25 años de edad-, demandó a Batista ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sin éxito alguno.
Luego de esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas, en la que sería simple soldado, Fidel asumió la responsabilidad de llevar adelante la Revolución con gente de pueblo, desconocida.
Buscó a los futuros combatientes, en su mayoría, en la juventud ortodoxa radical que siguió la prédica de Chibás contra la corrupción, por la independencia económica, la libertad política y la justicia social.
Logró entrenar y organizar en secreto a más de mil hombres: jóvenes obreros, empleados, campesinos, trabajadores en oficios diversos o desempleados.
Entre el centenar y medio de los escogidos para las acciones de Santiago de Cuba y Bayamo solo media docena eran estudiantes, tres contadores profesionales y cuatro graduados universitarios.
Por razones imprevistas falló el factor sorpresa y fue imposible apoderarse de las armas necesarias para comenzar la Revolución y entregarlas a los santiagueros; es decir, echar a andar un motor pequeño que ayudara a arrancar el motor grande.
A pesar de ello, retomar la continuidad de la Revolución constituye una de las principales virtudes de la hazaña del Moncada, junto a situar el protagonismo popular en el centro de las acciones.
Con ocho asaltantes muertos en combate y más de 50 asesinados posteriormente por los esbirros batistianos, la acción despertó la conciencia nacional en apoyo y simpatía de los moncadistas. La represión desatada por la dictadura ganó adeptos a la causa revolucionaria.
Las rejas se abrieron a los revolucionarios presos en menos de dos años por presión popular y, pronto, el Movimiento 26 de Julio constituyó la opción principal de los cubanos con su Programa del Moncada, el cual guió las posteriores etapas del proceso hasta su cumplimiento.
Contenido en el alegato de autodefensa de Fidel Castro, La Historia me Absolverá, el Programa proclama sus objetivos políticos, económicos y sociales, los más avanzados en esas materias, encaminados a resolver una serie de problemas de prioridad, entre estos los vinculados a la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo.
Profundamente martianos, los moncadistas juraron en su Manifiesto, antes de partir al combate, hacer una patria mejor, sueño supremo de José Martí, declarado por Fidel Castro autor intelectual del Moncada.
Ellos se proponían culminar la Revolución Cubana inconclusa, la de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Rafael Trejo, Rubén Martínez Villena y Eduardo Chibás.
“Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución triunfará”, afirmaron.
“Era necesario una arremetida final para culminar la obra de nuestros antecesores, y eso fue el 26 de julio”, señaló Fidel en 1973.
La expedición del yate Granma, el Ejército Rebelde y los luchadores clandestinos se nutrieron de miles de combatientes inspirados en aquellos jóvenes patriotas que quisieron no dejar morir a José Martí en el año del centenario de su natalicio.
En 25 meses de guerra fueron derrotados más de 80 mil militares profesionales, la huelga nacional coronó el triunfo en enero de 1959 y, tras el cumplimento del Programa del Moncada (1960), comenzó la fase socialista.
Por Marta Denis Valle (Prensa Latina *)
(*) La autora es historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina.

Aquel “asalto” en Cartagena de Indias

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Por Osvaldo Rojas Garay

El espíritu del 26 anima al cubano a hacer grandes cosas. En el plano deportivo abundan los buenos momentos que víspera o dentro del marco de la gloriosa fecha nos han regalado nuestros atletas, como aquella remontada que nos llevó a la cima del medallero cuando los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias, Colombia, entraron en la recta final.Sorpresivamente México había liderado la tabla de preseas durante la cita, lo cual ponía en peligro las aspiraciones cubanas de reinar por oncena ocasión en el área.Tras finalizar la jornada competitiva del 25 de julio, los aztecas dominaban la justa multidisciplinaria con 79 títulos, 67 de plata y 58 de bronce, seguidos de los representantes de la Mayor de Las Antillas, ganadores hasta ese momento de 74 premios áureos, 52  metales de plata y 32 de bronce.Vino entonces el “asalto” de los cubanos a la cima de los Juegos, el miércoles 26 de julio de 2006. Ese día, con un lujoso botín de once coronas, Cuba tomó irreversiblemente la delantera.Cinco exponentes del campo y la pista, cuatro judocas y dos luchadoras lograron subir a lo más alto del podio. El más llamativo y simbólico de los títulos lo obtuvo el vallista Dayron Robles, el número 80 de la delegación criolla, cuando faltaban pocos días para que nuestro líder histórico, Fidel Castro, arribara a sus 80 años de vida.Dayron paró los relojes en 13.12 segundos, para romper la primacía  de 13.27 establecida por Anier García en Maracaibo-98, en una prueba donde el villaclareño Yoel Hernández quedó en bronce, al registrar 13.51.Así, al concluir la provechosa jornada, Cuba, con 85 primeros puestos, sacaba dos galardones dorados a México, diferencia que se fue ampliando hasta ser finalmente de 138 medallas de oro a 107.Otras páginas brillantes se han escrito en nuestro deporte horas antes del 26 o el propio Día de la Rebeldía Nacional. Hace treinta años en Moscú, la delegación criolla esperó la celebración de la efeméride con el disfrute de la primera medalla de oro olímpica de una deportista latinoamericana, conquistada por la jabalinista María Caridad Colón, quien el 25 de julio de 1980, hizo volar el dardo hasta los 68 metros y 40 centímetros.Cuatro años atrás, también un 25 de julio, Alberto Juantorena corrió con el corazón para implantar récord mundial en los 800 metros planos (1:43,50) y proporcionarle a Cuba su primer título en aquella cita estival de Montreal-76.El 26 de julio 1992, en su estreno olímpico, la selección de béisbol se impuso a República Dominicana, 8 carreras por cero, en un partido en el que el sagüero Víctor Mesa inauguró el casillero de los jonrones cubanos en estas confrontaciones. La histórica conexión de Víctor no ha sido el único alegrón villaclareño en la señalada fecha. Siete años después de ese acontecimiento, el karateca camajuanense Yusey Padrón (60 kilogramos) aportó una de las dos preseas doradas conseguidas por los deportistas cubanos en la cuarta jornada de los XIII Juegos Panamericanos de Winnipeg-99.   

Cronología de los resultados de Villa Clara en la Emulación por el 26 de Julio (1965-2010)

villaclaraen261.jpgPor ejemplo, en 1996, Villa Clara, resultó PROVINCIA DESTACADA en la emulación por la sede del 26 de Julio. El acto nacional se celebró en Holguín. En 2004, resultamos SEDE del acto central por la fecha.

Villa Clara en la emulación por el Día de la Rebeldía Nacional


1965: Por primera vez en esta ocasión la efemérides se celebró fuera de La Habana y Santiago de Cuba. En Santa Clara, el Comandante en Jefe habló en una concentración de más de 500 mil hijos de la provincia Las Villas.

1968: Santa Clara fue sede por segunda ocasión del acto central por la
efemérides. Transcurría el «Año del Guerrillero Heroico», y en su discurso, Fidel dedicó la conmemoración a Ernesto Che Guevara.

1975: Correspondió a Las Villas ser la anfitriona de la última celebración antes de realizarse la División Político-Administrativa, luego de la cual Cuba quedaría formada por 14 provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud.

1996: Villa Clara, PROVINCIA DESTACADA en la emulación por la sede del 26 de Julio. El acto nacional se celebró en Holguín.

1998: La Dirección del Partido le otorgó un RECONOCIMIENTO, al igual que las provincias de Ciudad de La Habana y Pinar del Río. Se tuvieron en cuenta los resultados integrales en un grupo de los organismos evaludos, incluida la categoría de destacada en la Defensa. Santiago de Cuba fue anfitriona de las actividades centrales.

1999: RECONOCIMIENTO, junto a Pinar del Río y Ciego de Ávila. En 13 organismos la provincia obtuvo la condición de Destacada, y alcanzó igual número posiciones entre el primero y el quinto lugar.

2000: SEDE COMPARTIDA con Ciudad de La Habana y Pinar del Río. Un total de 18 organismos de la Administración Central del Estado le otorgaron la condición de Destacada en su actividad. Veinte posiciones entre el primero y el quinto lugar, siete más que en la etapa anterior.

En La Habana, Fidel encabezó una marcha gigantesca contra el bloqueo y la guerra económica. Santa Clara y Pinar del Río efectuaron sendas tribunas abiertas, el 29 de julio y el 5 de agosto, respectivamente, es las que intervino el Comandante en Jefe.

2001: RECONOCIMIENTO. El Buró Político evaluó los resultados integrales favorables obtenidos por las provincias de Ciego de Ávila, Matanzas, Ciudad de La Habana, Pinar del Río, y Villa Clara. De esta última se reconoció el trabajo estable mantenido: 15 posiciones entre el primero y el quinto lugar.

Este año la efemérides estuvo dedicada a los Cinco cubanos prisioneros políticos en cárceles estadounidenses, y devino una multitudinaria manifestación de las provincias de La Habana y Ciudad de La Habana frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos.

2002: PROVINCIA DESTACADA. Dieciséis organismos obtuvieron esa categoría y totalizó 17 lugares entre el primero y el quinto. Villa Clara avanzó en las actividades de la Industria Sideromecánica, el Transporte, la Industria Ligera, las Construcciones, la Cultura y el Turismo. Resultó la provincia de mayor crecimiento y sobrecumplimiento del plan de fondos exportables no tradicionales.

El acto nacional se celebró en la Plaza de la Revolución Abel Santamaría, de Ciego de Ávila, donde tuvo lugar la Tribuna Abierta presidida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

2003:
MEJOR PROVINCIA en la emulación por el 26 de Julio, seguida por Santiago de Cuba, sede del acto nacional. Ese año, 19 organismos nacionales, de los 28 que se evalúan, la ubicaron entre el primero y quinto lugar, 18 le otorgaron la condición de Destacada.

El Buró Político destacó en su nota el trabajo estable y destacado mantenido por la provincia desde que se inició este sistema emulativo. Entre otros logros se señalan los alcanzados en las actividades económicas importantes, y en sectores como la Ciencia, Educación, Enseñanza Superior, Salud y Cultura. También resalta los resultados en los indicadores macroeconómicos.

2004: SEDE del acto nacional por el 26 de Julio. En esta ocasión Villa Clara obtiene 20 posiciones entre el primero y quinto lugares de la emulación, de los cuales siete son primeros, seis segundos y cinco terceros. Además, 19 de los organismos le otorgan la condición de destacada.

Con respecto al período procedente avanza en 22 de los 28 organismos que se evalúan, particularmente sobresale en la labor de Transporte, Turismo, Justicia, Informática y Comunicaciones, Cultura, Finanzas y Precios, y el Banco de Desarrollo y Comercio, en los que ocupa el primer lugar.

2005: PROVINCIA DESTACADA. La máxima instancia de dirección del Partido aprobó conceder la categoría de provincia Destacada a Villa Clara, condición que ratifica al territorio como el de mejores resultados en términos generales en los últimos años.

Los villaclareños obtuvieron 16 posiciones entre el primero y el quinto lugares: seis en el sitio cimero, seis en el segundo y uno en el tercero, e igual número de organismos le otorgaron la condición de destacada.

Sobresalen en las labores de la construcción, el transporte, las comunicaciones y la producción azucarera al cumplir el plan.

Villa Clara exhibe resultados favorables en actividades sociales comunes importantes para el país como son la salud, la educación, la enseñanza superior, la ciencia, la cultura y el deporte, así como en el trabajo y la seguridad social.
Los indicadores macroeconómicos de esa provincia manifiestan un incremento de la producción mercantil, en el volumen físico de la producción, los fondos exportables y la productividad del trabajo.

2006: El Buró Político aprobó conceder la categoría de DESTACADA a las provincias de Ciudad de La Habana, Villa Clara y Camagüey.

Villa Clara mantiene una posición cimera al repetir la categoría de Destacada, tras alcanzar 16 lugares entre el primero y el quinto, con singular destaque en el desempeño de los ministerios de la Construcción, Informática y Comunicaciones, Educación, Educación Superior y el Banco Central de Cuba.

La producción mercantil del territorio, así como la productividad del trabajo son indicadores macroeconómicos que sobrecumplen los planes y crecen en comparación con el período anterior.

2007: En el análisis realizado, la máxima instancia de dirección del Partido aprobó la categoría de DESTACADA a las provincias de Ciudad de La Habana, Granma, Villa Clara y Camagüey.

En Villa Clara, que se ha distinguido por los resultados más estables, entre otras ramas, sobresalieron la agricultura, transporte, construcción, sideromecánica y educación superior.

Las referidas provincias en los últimos años han merecido reconocimientos sucesivos en la emulación, incluida la sede por la efeméride del 26 de julio.

2008: Santiago de Cuba fue la sede del acto nacional por el aniversario 55 de asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

2009: La Comisión del Buró Político acordó conceder la categoría de DESTACADA a las provincias de Villa Clara, Granma y Ciudad de La Habana.

Villa Clara se ha mantenido con un trabajo estable en los últimos 10 años, logrando varias veces la condición de provincia Destacada.

Sobresale por los resultados obtenidos en sectores con un peso importante en la economía, como la agricultura, la industria alimenticia, la pesca, el turismo, la construcción, el transporte, la industria ligera y la educación superior.

2010: Villa Clara, sede del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional.

Fuente www.vanguardia.co.cu