Archivos en la Categoría: Historia

Playa Girón: un escalón superior en agresiones contra Cuba

file_39620.jpgTomado de http://www.cubasi.cu

La invasión organizada por Estados Unidos a Playa Girón, en la occidental provincia de Matanzas, constituyó hace 50 años un escalón superior en el cúmulo de acciones hostiles para destruir la Revolución cubana.

Los actos criminales planificados desde suelo norteamericano habían incluido la voladura del vapor La Coubre, un barco francés que transportaba armas y municiones, el 4 de marzo de 1960 en el puerto de La Habana.

El pueblo, junto a policías y bomberos, prestaba ayuda para rescatar a los heridos, cuando una segunda explosión sorprendió y terminó con la vida de aquellos que tuvieron ese gesto solidario.

Especialistas señalan que los estallidos provocaron cientos de muertos y heridos, mientras los cubanos denuncian como objetivo de esa agresión la desestabilización del proceso iniciado en la isla el 1 de enero de 1959.

También en los primeros años de la naciente Revolución, Estados Unidos impuso a la nación caribeña una serie de medidas punitivas entre las que sobresale el bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla.

De acuerdo con el más reciente informe del archipiélago a la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la necesidad de poner fin a esa política, los perjuicios de ese cerco que aún continúa se estiman en 751 mil 363 millones de dólares.

Aunque para 1961 las agresiones de Washington implicaban además la quema de cañaverales, la incursión en aguas cubanas de embarcaciones piratas y la muerte de seres humanos, nunca se había llevado a cabo una operación de carácter netamente militar.

El 15 de abril aeronaves de Estados Unidos con insignias de la nación caribeña atacaron los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en las antiguas provincias habaneras, y de Santiago de Cuba, en ese territorio oriental.

Al día siguiente, durante la ceremonia que rindió tributo a las víctimas, el líder de la Revolución, Fidel Castro, declaró el carácter socialista del proceso, a la vez que alertó sobre una inminente agresión armada.

Los invasores, entrenados por la norteamericana Agencia Central de Inteligencia, penetraron por Playa Girón y fueron derrotados en menos de 72 horas por las recién creadas Milicias Nacionales Revolucionarias, tropas de la Policía y del Ejército Rebelde.

El éxito del pueblo de la isla en Playa Girón, el más alto exponente entonces de la hostilidad norteamericana hacia Cuba, pasó a la historia como la primera gran derrota de Estados Unidos en América Latina.

Fuente: PL

Anuncios

Mujeres cubanas, algunas deudas

Leticia Martínez Hernández

Tomado de http://www.granma.cu

jovenes-23marzo.jpgEs cierto: las mujeres cubanas desde hace muchos años dejaron de ser “innombrables” para ocupar los planos más estelares, para ser las protagonistas de hazañas cotidianas que antes les fueron negadas. Para nadie es secreto dentro de este archipiélago el hecho de que han conquistado incontables espacios alguna vez reservados con el cartel de “solo para hombres”. Sobran las cifras ascendentes, las historias de aquellos antes y del después que las descubren inmensas, magnánimas, imprescindibles…
Sin embargo, luego de tanta batalla dada, aún persisten rezagos de vicios machistas, a veces demasiado sutiles, que recortan el vuelo al aún llamado sexo débil. Hemos sabido de cubanas que hacen “trabajos solo de hombres”, presentadas con la mayor de las algarabías, como si a más de 50 años de Revolución contar esas extrañezas fuera un logro, cuando a estas alturas del campeonato tales argumentos deberían formar parte de nuestra cotidianidad. Resulta oprobioso que subsistan prejuicios de género: deudas que entre tantos logros no deben camuflarse.

Hace unos días tuve la oportunidad de presenciar una reunión donde se discutía un asunto de jerarquía para el país. Entre los decisores, quienes ponían a punto la culminación de una importante obra, no fue difícil contar la cantidad de mujeres que aportaban esfuerzos: ¡solo dos, entre una veintena de hombres! Entonces comenzaron a diluirse aquellas cifras del inicio, pues en el terreno del día a día muchas mujeres no ocupan responsabilidades porque alguien las presume inferiores; porque alguien le “teme” a su condición de madre, cabeza del hogar, esposa: papeles que alguien supone pueden restarle neuronas a su gestión laboral; o porque sencillamente ellas, a veces obnubiladas por esas opiniones retrógradas, desertan de la vanguardia.

Por eso me detengo en las palabras pronunciadas por Fidel en el ahora lejano marzo de 1974, recientemente publicadas en estas páginas, palabras que alertan de una parte del problema aún sin resolver: “Si hay muy pocas mujeres en el Partido, significa que algo anda mal todavía en la Revolución y que algo anda mal todavía en el Partido: o que no les prestamos toda la atención a las mujeres, o que no hemos aprovechado el caudal de fuerza revolucionaria y de virtudes patrióticas que la mujer encierra, y la abnegación y el espíritu de sacrificio de que la mujer es capaz; o que las mujeres están relegadas a simples amas de casa, o que en nuestra sociedad socialista todavía prevalecen viejos criterios de las sociedades feudales y burguesas. Y tanto la mujer como el hombre tienen que luchar para llegar a lo que constituye uno de los preceptos fundamentales del marxismo-leninismo, que es la liberación de la mujer y la igualdad de la mujer con el hombre. ¡Y si tiene hijos, no debe ser un demérito; y si tiene que atender una casa, eso no debe ser un demérito para una mujer, sino un mérito!”

Sí, algo todavía no funciona bien dentro del Revolución, aunque como país podamos mostrar los pasos más agigantados. Si no de qué otra forma interpretar el hecho de que aún sean pocas las mujeres en oficios no tradicionales (eufemismo para clasificar espacios aún no ocupados); a qué se deben las caras de asombro, de de-sagrado, ante las cubanas que transgreden lo “estrictamente varonil”; cómo justificar la incoherencia de un funcionario cuando afirma en televisión que las mujeres son torpes al volante; por qué persisten en algunos espacios dosis de desconfianza hacia las féminas elegidas para ocupar un cargo; cómo seguir aceptando la lacerante frase de “mi mujer no trabaja en la calle”…

No es esta una diatriba contra el machismo sutil, milenario, por demás inútil… Quizás sea un motivo para seguir empujando, para que cinco décadas de Revolución no sean el remanso feliz donde sentarse a descansar. El andar diario demuestra, amén de la enorme participación de las cubanas en la vida de su país, que falta mucho muro por derribar: muros a prueba del salitre de los años, por tanto muros más difíciles de hacer caer. Y pudiera ser este un buen momento para que ellas sigan defendiendo el espacio más que merecido, cuando Cuba está inmersa en un proceso de disponibilidad laboral, y la orden ha sido como siempre: ¡Cero discriminación! De mujeres insustituibles está repleta esta isla, de mujeres que al llegar la tarde doblan su jornada laboral porque en casa continúan siendo “eternamente imprescindibles”.

Porque aún subsisten deudas por saldar, bien vale otra mirada. Más que eso: bien valen otros modos de actuar, dejar quietas las cifras alcanzadas, los números por lograr, las historias narradas cada 8 de marzo… El camino aún es largo.

Alberto Granado reposa junto a su amigo el Che

Por Narciso Fernández Ramírez

Desde el 11 de marzo, una parte de los restos mortales de Alberto Granado reposan en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, un símbolo de amistad entre dos personas extraordinarias que se extiende más allá de la muerte.

alberto-granado-delante-del-monumento-al-che-foto-de-cvm.jpg

Alberto Granado delante del monumento al Che.
Foto: Carolina Vilches Monzón

 

Por voluntad expresa del mejor amigo del Comandante Guevara de la Serna ―quien en vida solicitó que una parte suya estuviera en el mismo lugar donde reposa su compañero de viaje por Sudamérica―, en la tarde del pasado viernes su viuda, Delia Duque, sus hijos Alberto, Delia Adelina y Roxana y sus nietos asistieron a una ceremonia familiar privada en la que depositaron en el Museo de la Plaza de la Revolución una botija con parte de las cenizas del destacado científico y revolucionario argentino-venezolano-cubano.

Cenizas del combatiente Alberto Granado.
Foto: Carolina Vilches Monzón

cenizas-del-combatiente-alberto-granado-foto-de-carolina-vilches-monzon.JPG

Así, el doctor Alberto Granado Romero, nacido en la ciudad de Córdova, Argentina, el 8 de agosto de 1922 y fallecido en La Habana el pasado 5 de marzo a los 88 años, continúa al lado de su entrañable amigo, camino a la inmortalidad.
Tuvo Granado el mérito de ver, primero y más hondo que nadie, el carácter y la integridad que había en el adolescente asmático de 14 años y unir su vida con la de Ernesto, que todavía no era el Che, y a su lado recorrer toda la porción sur del continente en viaje que marcaría la existencia de ambos.
Con su amigo, hijo de don Ernesto y de doña Celia, menor que él seis años y entonces estudiante de Medicina, hizo Alberto su viaje por Sudamérica, y por el ya Comandante Ernesto Che Guevara prefirió dejar las comodidades de Venezuela, otra de sus patrias, para venir a Cuba en 1961 junto a su familia y dedicarse acá por entero a la construcción del socialismo.
Hombre de agradable conversación y una vasta cultura, durante años Granado resultó la persona que mejor supo trasmitirnos a un Che de carne y hueso, de carácter duro, pero de enorme sensibilidad; a un Che posible de imitar, aunque fuera difícil conseguirlo.
Fue un revolucionario íntegro, que lo apostó todo por Cuba y cuyo deseo postrero fue dejar una parte suya aquí en Santa Clara, mientras que las otras serían llevadas a Venezuela y a su Argentina natal.
La presencia de las cenizas de Granado en nuestra provincia viene a fortalecer el Destacamento de Refuerzo, y más allá del simbolismo que entraña su cercanía a su amigo el Che, representa para los villaclareños un mayor compromiso. Un reto para nuevas metas y victorias.
Mial, como cariñosamente le llamaba el Che, o simplemente el Petiso Granado, está entre nosotros para siempre. Otra vez los dos amigos vuelven a hacer realidad las palabras dichas entre ellos el 26 de julio de 1952 cuando se separaron en Caracas, Venezuela: «Te espero, Fúser», dijo Alberto; «Nos juntaremos, Mial», respondió Ernesto.
Y otra vez, y para la eternidad, gana visos de actualidad lo escrito por el Che a su amigo Alberto cuando partía hacia el Congo en 1965: «Mi casa rodante tendrá dos patas otra vez y mis sueños no tendrán fronteras, hasta que las balas digan al menos. Te espero, gitano sedentario, cuando el olor a pólvora amaine.»
Alberto Granado reposa en Santa Clara. Sepamos ser consecuentes con su ejemplo.

Protesta de Baraguá: episodio de pujanza e intransigencia revolucionaria

b2500167772150imagesstories2011marzoprotesta_de_baragua.jpgEra el 15 de marzo de 1878. En Mangos de Baraguá, Oriente, dos temperamentos se enfrentan. Representan ideas antagónicas. De un lado el general español Arsenio Martínez Campos acompañado por su tropa, en representación del decadente imperio ibérico. Del otro, el general Antonio Maceo Grajales y su Estado Mayor, viva expresión de los intereses del pueblo cubano.

Recordamos este año el 133 aniversario de un acto de dignidad e intransigencia, que se propagó como el principal símbolo de rebeldía de la Guerra de los Diez años, al no aceptar la paz sin independencia, ni la postura capituladora suscrita en el Pacto del Zanjón.
En esta protesta se puso de manifiesto la posición de principios legada por el Lugarteniente General Antonio Maceo, importante figura política del Ejército Libertador y reflejo de la inquebrantable combatividad de los cubanos.

En la parte oriental de la Isla los cubanos llevan en sí la intransigencia, hidalguía, arrojo y la firme convicción de no aceptar el cese de las acciones bélicas sin alcanzar la plena independencia y soberanía de la Isla.
En su obra Antonio Maceo, Apuntes para una historia de su vida, José Luciano Franco, narra el hecho: “Parece mentira, dice Martínez Campos, que habiéndonos codeado tanto en esta campaña, sobre todo en 1871 y 1872, no nos conociéramos, y debo significar que me enorgullezco de haber conocido personalmente a uno de los combatientes más afamados”.

Sigue leyendo

Homenaje de la UPEC a Carlos Serpa, el agente Emilio de la Seguridad Cubana

Frei Betto presentará en Santa Clara nueva edición de Fidel y la religión

frei-betto-y-fidel1.jpgEl Teólogo de la Liberación, Frei Betto, visitará la ciudad de Santa Clara como invitado de la Feria Internacional del Libro, donde ofrecerá, el día 24, una conferencia  y se presentará la nueva edición de su libro Fidel y la Religión, uno de los textos salidos de una editorial cubana más traducidos en el mundo.

Frei Betto, fraile, religioso y dominico brasileño, luego de un primer encuentro con Fidel Castro en 1980, pidió al líder de la Revolución Cubana le concediera una entrevista en la que hablara sobre la religión

De ese primer encuentro surgió la larga y reveladora entrevista que nuevamente los santaclareños tendrán la posibilidad de adquirir en una nueva edición.

El divulgador del Centro provincial del Libro, Arístides Vega Chapú, informó además que el grupo de teatro La Colmenita estará alegrando las jornadas feriales en Santa Clara.

(Tomado del sitio digital de Radio Rebelde)

Fuente:  Minoska Cadalso Navarro.

Los reporteros también lloramos

Estas son palabras del fotorreportero de Granma Juvenal Balán, quien integrara el equipo de periodistas cubanos que cubrió la tragedia  del terremoto en Haití, y a quien aún el dolor lo sobrecoge.

«Comparo las flores con las doctoras, las enfermeras y las paramédicas que contribuyeron entonces a salvar tantas vidas, como ahora lo hacen las que luchan contra el cólera, tan triste y duro como un terremoto. Y las espinas son las heridas mortales, las amputaciones, las gangrenas, el grito de dolor, la angustia, el terror ante la posibilidad de morir. Y el médico que asistió al niño fue un haitiano graduado en la ELAM en Cuba. Por cierto, le pusieron al niño el nombre de Fidel».

Tomado de http://www.juventudrebelde.cu

Por: Luis Hernández Serrano

El niño pide ayuda en vano a la madre muerta. Foto: Juventud Rebelde

 

 

El niño pide ayuda en vano a la madre muerta. Foto: Juventud Rebelde

«Cierro los ojos, pienso en el drama del terremoto de Haití, que cumple ya un año exacto, y un nudo me vuelve a apretar la garganta», confiesa el fotorreportero de Granma, Jorge Juvenal Balán Neyra, quien estuvo en la cobertura de aquel desastre natural desde los primeros días, junto a la joven periodista Leticia Martínez.

El colega evoca aquella vez en que, dentro de la ciudad, esperando el rescate de los brigadistas internacionales en unas edificaciones derrumbadas casi totalmente, había un cadáver en una esquina, ya incinerado; sin embargo, un gallo fino lo picoteaba, hambriento como los propios haitianos que quedaron vivos.

«Esa foto la tiré con dolor, pero era algo inusual y nuestra misión allí era retratar la realidad, aunque fuera terriblemente dura», explica Juvenal. Y añade: «Son crudas imágenes que nos dan la medida de que la vida, por muy rica que sea —y lo es— aunque uno no lo quiera, puede perder toda su magnitud y su inmenso valor en fracciones de segundo, como ocurrió en ese país hermano, uno de los más pobres de Latinoamérica y del mundo».

Sus ojos tienen un brillo mojado, es el sentimiento que asoma a sus pupilas, sin poderlo evitar, como fruto del recuerdo. «Imágenes como aquella que atrapé con mi cámara nos demuestran también que el azar a veces rompe todo lo que queremos y amamos. No se sabe si es el destino. Pero de súbito nos pone lágrimas en el rostro, y es que los reporteros, como los médicos, también lloran».

Recuerda Juvenal que él y Leticia pasaron un gran susto en la Catedral de Puerto Príncipe. Estaban dentro de lo que había quedado sin caer. Entraron a ella para captar gráficas que sirvieran para evidenciar el tamaño de la tragedia vivida allí. Ese templo está un poco distante del Palacio de Gobierno, también seriamente destruido.

«Dicen que una Catedral es como la Casa de Dios. Pero es curioso, en estos desastres se derrumban las paredes, los techos, los muros casi todos, pero quedan como intocables las estatuas, las esculturas de vírgenes y santos, los íconos sagrados, los ídolos adorados. Yo lo vi cuando el tsunami. Yo vi en Sri Lanka, por ejemplo, como ¡los Budas quedaron en pie! Y después del terremoto en Paquistán sucedió igual».

Refiere el fotorreportero que entraron a la Catedral haitiana y en una pared quedaban algunos cuadros colgados. «En ese instante sopló un aire muy fuerte y cerró con un estruendo enorme un añoso portón de madera dura que puso a temblar de golpe las porciones de paredes que se mantenían erguidas. Leticia me dijo en ese momento que nos estábamos como jugando la vida. Y es que si nos ponemos a pensar en el peligro de esas circunstancias, no puedes hacer tu trabajo.

«Yo he tenido varias experiencias en la cobertura de desastres y catástrofes. Había visto muchos muertos y heridos graves, casi en masa. Pero ella, cuando llegamos y el jeep que nos llevó hacia el centro de la tragedia pasó junto a un muerto que yacía en una esquina, no pudo evitar decir: “¡Es el primer cadáver que veo en mis 25 años de vida!”».

Después le confesaría a Juvenal que tuvo que sobreponerse a partir de ese minuto para poder escribir lo que veía, y de ahí nacieron crónicas magníficas en los seis meses de deambular junto a los damnificados.

«A mí lo que más me impresionó fue la destrucción casi instantánea de más de 200 000 vidas de haitianos. Vidas perdidas sin tiempo de salvación, una muerte masiva de golpe y porrazo, sin remedio. Me recordó los versos del peruano César Vallejo: “Golpes como del odio de Dios”».

Reflexiona el fotógrafo que le impulsaba a cumplir con su deber profesional ver el alma que le ponían a todo los hombres y mujeres de la salud pública cubana, y el apoyo constante de la Isla.

«Nosotros vimos actuar a los cirujanos como clínicos y a los clínicos casi como cirujanos, pero, sobre todo, al equipo que se formó en cada rincón del drama, mirando el dolor con ganas de llorar, pero salvando vidas a partir de la experiencia de todos juntos y del amor que han aprendido de la Revolución. No es teque. Así fue. No me lo contaron, Leticia y yo, y los demás colegas cubanos, somos testigos de que no miento».

Nos impactaron los niños

«No se me olvida el niño de piel de noche oscura que fue rescatado de los escombros, ya en estado sumamente crítico y que no tenía salvación posible, no obstante el abnegado esfuerzo de nuestros médicos. Allí vi lágrimas de nuestras enfermeras y de nuestros ortopédicos y cirujanos. Dejó de respirar ante el lente de mi cámara. Esa foto desgarradora la incluí en una exposición en la Casa de la UPEC, en octubre, y un joven periodista me preguntó por qué había apretado el obturador de la cámara ante semejante dolor y crueldad del destino».

Juvenal contestó que si se ponía a pensar en la familia, en los niños de las casas cubanas, en los sentimientos humanos más hondos, en el dolor de los padres ante la muerte de un pequeño, no lo hubiera hecho, pero como profesional de la fotografía y de la noticia tenía que jugar su rol.

«Si ante una circunstancia como esa lo pienso bien, no aprieto el obturador, pero hubiera faltado esa foto y mi misión era captar la realidad, por angustiosa que fuera, para que se divulgara por el mundo el dolor de los haitianos, pues ya son siglos de espanto si cuento los que han vivido por culpa del colonialismo y del capitalismo más salvaje».

No olvida Juvenal otra gráfica impactante, la del parto de una mujer: «Las embarazadas en desastres como aquel suelen adelantarse. Me llamó mucho la atención el contraste entre la vida y la muerte, como lo que dijo un poeta en una ocasión como esa. Como si un moribundo le dijera a la criatura que acababa de venir al mundo: “Tú llegas a la vida,/ yo de ella me alejo;/ tú brotas entre flores,/ yo me marcho entre espinas”.

«Comparo las flores con las doctoras, las enfermeras y las paramédicas que contribuyeron entonces a salvar tantas vidas, como ahora lo hacen las que luchan contra el cólera, tan triste y duro como un terremoto. Y las espinas son las heridas mortales, las amputaciones, las gangrenas, el grito de dolor, la angustia, el terror ante la posibilidad de morir. Y el médico que asistió al niño fue un haitiano graduado en la ELAM en Cuba. Por cierto, le pusieron al niño el nombre de Fidel».

Explica nuestro entrevistado que recuerda con enorme desagrado el desprecio, las amenazas, los golpes y hasta los disparos de balas de goma contra el pueblo haitiano que se congregó frente al aeropuerto en busca de amparo, de trabajo, de agua potable, de alimentos, de ayuda. Y que no ha podido entender nunca cómo el ejército norteamericano prácticamente invadió Haití en esos días y ocupó el aeropuerto y se desplegó en distintas zonas, tomando la tierra herida y sangrante de Haití como un polígono de prueba para sus alardes de fuerza militar.

Juvenal cumplió 59 años en Haití, y en los primeros días de marzo cumplirá sus 60 años. Está orgulloso de ser cubano y de la conducta de todos los compañeros de la prensa que fueron a Haití entonces y los que hoy están allí. Nos dice para concluir:

«En verdad cuando uno participa en una misión como esta que hoy evocamos, eres uno cuando llegas y otro cuando sales. Lo que más aprendí allí es el valor de las cosas aparentemente ínfimas y sin importancia. El valor de las pequeñas cosas cuya utilidad uno no sabe hasta que no las pierde. A veces nos quejamos demasiado de la cotidianidad del trabajo, de la situación de algunos momentos en la cocina de los hogares, de nuestras vidas, de pequeñeces que a veces nos faltan y, en una experiencia como esta, sin justificar los problemas reales, nos damos cuenta de que somos ricos».

Junto a Fidel y Mandela

Por Yoerky Sánchez Cuellar                        Ilustración: Pedro Méndez Suárez

Tomado de www.cubadebate.cu

1-
Con toda la rica historia
caricatura-festival-juventud.jpg

de la juventud mundial,

ya hay aires de Festival

en la ciudad de Pretoria.

Queda aún en la memoria

la cita de Venezuela,

y una paloma que vuela

llevando paz, nos escucha:

porque seguimos la lucha

junto a Fidel y Mandela.

2-

Cuba llega a los países

del África, con un beso,

pues significa un regreso

a nuestras propias raíces.

Y hoy los jóvenes, felices

de ese encuentro progresista,

llevan su bandera lista

para seguir y enfrascarse

en que no vuelva a implantarse

otro régimen rascista.

3-

Esta edición 17

del Festival se efectúa

cuando el norte continúa

en lo que no le compete.

Ello más nos compromete,

a unirnos contra el imperio

obcecado y nada serio,

pues será la juventud

quien lo entrará al ataúd

y llevará al cementerio.

* Inicio * Archivo * Mis Imágenes SAGUA LA GRANDE: LA DEMORADA RESTAURACIÓN DEL PALACIO DE ARENAS

palacio-arenas-sagua.jpgPor Luis Machado Ordetx

Ahora, otra vez, la casa de los Arenas, radicada en la calle Padre Varela número 25, esquina a Solís, constituye un tema que prodiga noticias ante la voluntad estatal de rescatar, conservar y crear un centro comunitario para la promoción y la enseñanza de las artes. Así ganaríamos todos con un inmueble patrimonio histórico de la colectividad.

La otrora casa de los Arenas-Armiñán, en Sagua la Grande, quedó estacionada, como detenida en el tiempo; el hecho no está dado por su insuperable exuberancia arquitectónica, sino porque aún carece de un correspondiente valor de uso institucional para la enseñanza de las Artes Plásticas y la Música, fin último que la cualificará en otro estadio de su historia.

Dicen que García Lorca en los días finales de marzo de 1930 se extasió con esa vivienda; incluso, comentan que recorrió de la mano de los anfitriones parte de las habitaciones interiores que disipan un refinamiento exquisito hacia ese estilo constructivo surgido en Europa y los Estados Unidos durante la Belle époque de los años finales del siglo xix y las primeras décadas del siguiente.

No dudo de la certeza de ese encanto del andaluz: a mediados de 1990 el historiador Tomás (Manino) Aguilera Hernández, lo atestiguó, y el diario El Comercio, de Cai­barién, una semana después que Lorca dictara su conferencia «Imaginación, inspiración y evasión: Mecánica de la poesía»,  en el teatro Principal de la Villa del Undoso, hace una referencia al abogado Valentín Arenas Armiñán, quien, entre los amigos de la directiva de la Institución Hispanocubana de Cultura de esa localidad, acudió a la Colonia Española de la Villa Blanca para escuchar la disertación que dio el escritor español sobre la obra literaria de Pedro Soto de Rojas.2

palacio-arenas-interior1%c2%ba.jpgCualquiera que transite por las anchas calles sagüe­ras, de un modo u otro, queda atrapado, como el granadino, en una contemplación hacia esa vivienda, desde la cual la confluencia urbana de los alrededores todavía favorece la existencia de estilos tradi­cionales en madera, neoclásico y ecléctico.

Ahora, otra vez, la casa de los Arenas, radicada en la calle Padre Varela número 25, esquina a Solís, constituye un tema que prodiga noticias ante la voluntad estatal de rescatar, conservar y crear un centro comunitario para la promoción y la enseñanza de las artes. Así ganaríamos todos con un inmueble patrimonio histórico de la colectividad.

Por tercera vez en los últimos cinco años camino por sus habitaciones; subo los tres niveles de altura; llego hasta el mirador gracias a una fotografía que publicó la pasada semana Vanguardia y en la cual mostró un viejo andamio de madera, a punto de desplomarse hacia la calle Solís. Por fortuna, ya fue retirado, carcomido por la intemperie, el tiempo y la dudosa calidad de su estructura.

CASA ADENTRO

Los arquitectos Arelys Fernández Alonso, José Ricardo Morilla Saínz y Pablo Castro Álvarez, especialistas de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, en Sagua la Grande, hablan con satisfacción de la radicación de un expediente para declarar unas 32.7 hectáreas del casco histórico como Monumento Nacional; propósito que comprende, además, una vasta zona aledaña que caería en el rango de Protegida.

La fundamentación científica está avalada por la coherencia arquitectónica, ambiental y el grado de deterioro creciente que sufren las edificaciones de una localidad fundada en 1812, de acuerdo con las precisas informaciones que aporta Alcover y Beltrán.

Castro Álvarez insta al cruce hasta el otrora inmueble de los Arenas-Armiñán; un edificio cercano al parque La Libertad; tiene 11 habitaciones; tres pisos, construido en 1918 bajo la égida del diseño de un arquitecto aún desconocido. Las generales como casa de familia se inscriben dentro del estilo art nouveau, casi una exclusividad en el territorio, por sus líneas sinuosas y composiciones asimétricas y aplicaciones interiores del vidrio que semejan vitrales, así como el empleo sistemático de la cerámica, el hierro forjado y las impecables escaleras de mármol blanco importado. Todos los componentes constructivos buscan funcionalidad, armonía ambiental y espacial, alejada del mero adorno.

Sigue leyendo

El blue jean, en Italia hace 350 años

100924125923_sp_jeans_buena.jpg

Los cuadros muestran que los jeans ya eran populares a finales del siglo XVII.

Una muestra inédita de arte en París sugiere que la tela azul de los jeans fue popular en Italia hacia 1670, tres siglos antes de que íconos de Hollywood como James Dean la pusieran de moda a escala mundial.

La exposición contiene ocho pinturas de un artista anónimo que trabajó en el norte italiano a mediados del siglo XVII, apodado ahora “El maestro de los blue jeans“, donde una tela que a todas luces parece denim es vestida de distintas formas.

“Es una revolución para la historia del jean“, definió Véronique Damian, experta de la galería Canesso, donde transcurre la muestra.

Testimonio visual

El lugar exacto donde nació la tela jean es motivo de debate hasta ahora, aunque los historiadores lo ubican entre Francia e Italia en el siglo XVII en base a distintos documentos escritos.

Una teoría es que la clásica denominación “denim” proviene de la ciudad francesa de Nimes. Otra es que la propia palabra jean deriva de la pronunciación francesa de la ciudad italiana Génova.

Las pinturas que se exponen en París permiten imaginar mejor cómo era exactamente esa tela en el pasado y el uso que se le daba.

“Es el primer testimonio visual, porque antes esta tela se utilizaba hasta el desgaste y por eso no quedan rastros”, explicó Mauricio Canesso, propietario de la galería.

Faldas, delantales y calcetines100924145139_jeans_italia_226x170_nocredit.jpg

Las pinturas, realizadas siglos antes de que el jean fuera usado por cowboys en el oeste estadounidense, retratan a gente pobre, lo que sugiere que la tela, gruesa y resistente, era un recurso característico de las clases populares.

En uno de los cuadros, denominado “Mujer mendigando con dos hijos”, la protagonista viste una falda que parece denim. Tiene la costura típica de los vaqueros modernos y está rasgada en un costado, desflecada.

En otro óleo, la misma tela figura en el delantal de una mujer que cose sentada junto a sus dos hijos y también está rasgada.

Un niño mendigo aparece en una tercera pintura con una chaqueta militar de color azul oscuro, lo que sugiere que el denim se usaba además para uniformes castrenses.

También hay un cuadro denominado “El barbero” donde un hombre parece llevar unos calcetines de tela de jean.

Azul índigo

Canesso dijo que se interesó en las pinturas del “Maestro de los blue jeans” en 2004, cuando adquirió la primera en Nueva York, dando inicio a una recopilación de años.

Los precios en los que decidió venderlas tras la exposición oscilan entre US$90.000 y US$ 1 millón, dijo.

Un estudio de los pigmentos empleados por el artista anónimo para colorear las telas jeans indicó que se trata de azul índigo, la misma tinta vegetal que se utiliza hasta hoy en los vaqueros.

Las pinturas expuestas datan entre 1670 y 1690, pero el desgaste de las telas que figuran en ellas sugiere que pudieron haber sido utilizadas por una o dos generaciones previas, dijo Canesso.

Damian explicó que en Ginebra había en esa época un gran centro de producción textil desde donde se exportaban telas a otros países de Europa, especialmente Inglaterra.

“Todavía hay mucho para conocer de esta historia de los jeans, que ha sido un poco alterada por el mito de Estados Unidos”, admitió.

Tomado de http://www.bbc.co.uk

Gerardo Lissardy

BBC Mundo, París