Category Archives: Historia

La Tira de los Lectores: Soy Cuba

Comunidad Las Terrazas, actualmente provincia Artemisa. La zona es reserva de la biosfera y está ubicada en la Sierra del Rosario. Foto: Daniel Jesús González Quiñones./ Cubadebate

Cantera al amanecer en Matanzas. Foto: Manuel Zamora Rodríguez / Cubadebate

Salida al mar del Rio Cauto,Granma. Foto: Orlando Aguilar / Cubadebate

La Habana desde la bahía. Foto: Armando Felipe Fuentes Denis / Cubadebate

Muelle Ciudad Nuclear, Bahía de Jagua, Cienfuegos, Foto: Freddy Fdez-Calienes García/ Cubadebate

Puente ferroviario sobre el rio Yurumí que desemboca en la bahía de matanzas. Como dato curioso les digo que es el único puente ferroviario que hace una curva en Cuba. Foto: Henry Delgado Manzor / Cubadebate

Valle de la Prehistoria, Baconao, Santiago de Cuba. Foto: José Luis Batista Rosales / Cubadebate

Captus florecido. Foto: Asiel Cobas Urgellés / Cubadebate

Si yo pudiera saltar. Foto: Yoherpo/ Cubadebate

Maquinista. Foto: Diana Acuña Riancho / Cubadebate

Soy Cuba. Foto: Eiger Mora Moredo / Cubadebate

 

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Día de la Tierra: un SOS para salvar el mundo

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Dalia Reyes Perera, de CMHW

El Día Mundial de la Tierra, este 22 de abril, es otra fecha internacional para llamar a la reflexión y al compromiso eterno con esta madre que nos dio la vida y donde habitamos, nacen y crecen nuestros hijos e hijas, y la que nos recibe cuando nos despedimos de la vida.

 El  promotor de esta conmemoración, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra.

Las Naciones Unidas celebran el día de la Tierra anualmente en el primer equinoccio del año, que tiene lugar en esta fecha.

Este año el tema se centrará en las ciudades verdes y tiene como objetivo el movilizar a millones de personas para lograr un medio ambiente saludable y sostenible, según la ONU.

En la actualidad más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades y a medida que la población urbana crece y los efectos del cambio climático empeoran, las ciudades deben evolucionar. Por eso se ha organizado la Campaña Ciudades Verdes, que pretende generar un movimiento a nivel mundial para acelerar esta transición.

Defender la madre tierra es defender la vida. Nadie puede negar la interdependencia que existe entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todas y todos habitamos. La tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia.

Entonces, somos responsables de preservarla, vivir en armonía con ella, plantar árboles en nuestras ciudades, hacer parques como pulmones verdes, apostar por una agricultura sostenible, donde vuelvan a reinar los métodos agroecológicos en la producción de alimentos, así como decir adiós a los productos químicos, fertilizantes, tala y quema de árboles, y otras técnicas que dañan ese recurso natural sin el cual no pudiéramos vivir. Es un asunto no sólo de presente, sino del futuro.

En Villa Clara: desafíos y avances en nombre de la tierra

En Villa Clara, donde aún queda mucho por hacer, hay algunas experiencias importantes en este empeño.
Por ejemplo, el desarrollo del Movimiento agroecológico, al cual se han sumado un número considerable de productores. También se labora intensamente en el enfrentamiento a las consecuencias del cambio climático, con un programa que empieza a surtir efectos, por ejemplo, en comunidades costeras, donde la población ha trabajado a partir de proyectos comunitarios para el rescate y protección de las playas, el manejo Integrado de Zona Costera, y la aplicación de medidas para contener la salinización de las tierras.

De igual manera, se trabaja en un grupo de empresas y organismos para hacer inversiones a favor de producciones más limpias, menos contaminantes, además de influir en la elevación de la cultura ambiental en directivos y población. Asimismo, se hacen planes de reforestación, sobre todo en las cuencas hidrográficas, tan importantes para salvar la ecología.

La Asamblea Provincial del Poder Popular aprobó las Estrategias Integradas de Ciencia, Innovación y Medio Ambiente de Villa Clara, en los periodos 2005-2010 y 2011-2015.

Entretanto, existe una Propuesta de Manejo integrado de los ecosistemas principales y servicios en la Cayería Noreste, las cuencas hidrográficas y la zona montañosa, además de  los pronósticos agrometeorológicos y biometeorológicos; de incendios forestales; de enfermedades en ganado vacuno y en especies vegetales.

Se han realizado los diagnósticos ambientales a entidades, ecosistemas y municipios, avanzan los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgos, y  los servicios para las corporaciones ALMEST y GAVIOTA que tributan al manejo sostenible del turismo que se desarrolla en la Cayería Noreste.

El Día de la Tierra nos convoca a hacer más por este planeta que hace cada día, cada minuto, cada segundo, un S.O.S para salvar el futuro de la propia existencia humana.

Tomado de http://www.cmhw.cu

Pablo

Por Raúl Roa Kourí

El 12 de diciembre de 2011 se cumplen ciento diez años del nacimiento de Pablo de la Torriente Brau en la capital de nuestra hermana irredenta, Puerto Rico. Más tarde, su familia devino también cubana, aunque nunca olvidó sus raíces borinqueñas. Nunca conocí a Pablo: tendría apenas cinco meses cuando cayó en Majadahonda, estribaciones de la Sierra de Guadarrama, en asalto frontal contra las tropas fascistas y requetés sublevadas por Franco contra la república, con el apoyo de Hitler y Mussolini y la vista gorda de los gobiernos democráticos de Europa. A su lado murió un niño que apenas contaba doce años, cuyos padres habían sido asesinados por la ralea franquista.

Nunca conocí a Pablo, pero le conozco sus tremendas carcajadas, sus gritos olímpicos, su luenga barba del presidio, digna del abate Farías; su insaciable apetito -a mi abuela Josefina decía que añoraba zamparse una bañadera pletórica de frijoles negros- su alegría de vivir, sus profundas convicciones revolucionarias, su odio a la injusticia, su amor a la patria, a su muchacha Teté, inteligente y frívola, a los árboles que cuidó con esmero en Punta Brava, donde los viejos Casuso.

De niño estuve muchas veces en aquella casita, cercana al tejar que administraba Casuso. Él me enseño “los árboles de Pablo” y a admirar la naturaleza: el leve vuelo del zun zun y el canto del tomeguín. Le pregunté por Pablo, también a Teté, que se decía “mi abuela” (porque Pablo, que intuía la posibilidad de su muerte en España, escribió a mi padre que, como probablemente no tendría hijos propios, sería abuelo de los suyos).

Mis padres fueron amigos entrañables de Pablo. El viejo compartió tánganas inolvidables antimachadistas con el autor de Peleando con los milicianos, vivieron la prisión y el exilio, tuvieron similares ideas y propósitos. Fundaron la Organización Revolucionaria Cubana Antiimperialista (ORCA) y batallaron por el Frente Único de las fuerzas de izquierda para rehacer el movimiento truncado por el imperialismo y la traición de Fulgencio Batista. Tras la huelga de marzo de 1935, la revolución del 33 había sufrido, de momento, una derrota sin remedio.

No por ello se arredraron Pablo, Roa, Valdés Daussá, Aldereguía, Portuondo, ni tantos otros jóvenes sumados tempranamente a la lucha por la verdadera independencia nacional y la revolución social, agraria y antimperialista, que proclamaron desde el Ala Izquierda Estudiantil, primero, y desde ORCA e Izquierda Revolucionaria, después.

Pablo decidió irse a España. Allí se definía la historia, se peleaba por un mundo de justicia e igualdad para todos, contra el monstruo nazi fascista. Consideraba su presencia allí como reportero de New Masses una experiencia de muchas utilidad para la revolución cubana, que por el momento veía en reflujo. Claro, todos sus compañeros sabían que Pablo no se limitaría a escribir sobre la guerra; que más temprano que tarde empuñaría también el fusil y enfrentaría la morralla fascista. Y así fue.

A pesar de que ni Pablo ni Roa ni otros de su grupo concordaban con la dirección que había dado Stalin a la Rusia Soviética tras la muerte de Lenin, mantuvieron sus convicciones marxistas y socialistas. En la precisa circunstancia de la Guerra Civil Española, Pablo, que no lo hizo en Cuba por esas discrepancias, decidió ingresar al Partido Comunista de España, considerando su postura la más justa políticamente y la que mejor se avenía a sus convicciones.

Fue Comisario Político, combatiente de primera línea, escribió páginas hermosas y vibrantes sobre la heroica resistencia del pueblo español, denunció la barbarie fascista -los cruentos bombardeos de ciudades abiertas, el vil asesinato de mujeres, ancianos y niños con la complicidad de la burguesía, la colaboración de muchos curas y dignatarios de la iglesia,  no todos por cierto, con las hordas falangistas– y la pusilanimidad, en verdad, la cobardía, de Francia, Inglaterra y otros sedicentes gobiernos democráticos.

Su caída es epítome de su vida: olímpica arremetida para  derribar los muros de la injusticia, la explotación y la miseria humanas; alarido avizor de un mundo nuevo, por el que seguirían luchando -siguen, aún, sin desmayo- sus hermanos de brega, y quienes les seguimos, aquí y en otras tierras. ¡Nunca se puso el sol sobre su frente; heredó, sin duda, su altura la montaña!

La Habana, 2011

Roberto el periodista

Roberto González Quesada fue el fundador más activo del periódico Vanguardia.

Por: Luis Machado Ordetx

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Dos redacciones amatorias tuvo Roberto González Quesada –el «Patriarca de las teclas villareñas»–, desde que se involucró con el periodismo contemporáneo a mediados de la segunda mitad del pasado siglo, ocasión que lo afilió a El Comercio, y también a las corresponsalías de los diarios habaneros El Crisol y El Mundo. Todo surgió a partir de su enclave en el territorio de Cienfuegos, la otrora ciudad de crianza cuando la familia se desplazó de Abreu a la Perla del Sur.

Sin embargo, fue Vanguardia, en Santa Clara, la cuna de adopción desde 1962, momento en que se gestó el antiguo diario de Las Villas y comenzó a desplegar con mayor aplomo un periodismo filoso, irónico, incisivo y crítico en el rastreo de acontecimientos históricos, de inmediatez regional y de abordaje de temas repletos de informaciones conservadas ahora en viejos anaqueles de páginas amarillentas por el insoslayable paso del tiempo.

Cubierta del libro de cónica Y Cuba Era Una Fiesta, un texto medular para el disfrute de la crónica periodística que hurga en el pasado histórico de los cubanos. (Fotocopia de Luis Machado Ordetx)

Tomó el 1917 como fecha de nacimiento, aunque en algunos manuales se diga que todo sucedió un año antes. Eso no importa. Trasciende más la pedagogía autodidacta, aprendida de antaño en las antiguas redacciones, en las cuales siempre incorporó a los más o menos diestros pupilos que lo secundaron hasta que el 4 de octubre de 2004, el lamentable deceso lo dejó sin resuello por y desde el periodismo crítico y filoso.

Un solo libro, de majestuosa crónica del pasado, elaboró González Quesada, quien este 18 de noviembre estuviera cumpliendo 94 años. Con Y Cuba era una fiesta, vertebró aquellos conocimientos que por décadas sumó a un acto reporteril incisivo, de memoria prodigiosa y de prosa bullente, alejada de todo signo chato del decir historiográfico y periodístico.

Gracias a aquella edición de 500 ejemplares, preparado por el sello de Capiro, en Villa Clara, el lector cubano puede detenerse en la anécdota chispeante y polémica que pululó, en hombres y acontecimientos, en aquella historia cubana que “privilegió” la primera mitad del siglo que feneció en el 2000.

Roberto González Quesada en el momento de escrutar la cuartilla escrita por otros, incluso la propia, enjuiciaba con «ojo de águila» los ingredientes noticiosos implícitos en los más elementales o complejos de los géneros periodísticos. Lo hacía, justo, por el privilegio de la autocrítica al discurso comunicativo, a la autoenseñanza que prodigaba desde el mutismo o la discusión intrínseca en lo polémico.

Su voz todavía resuena, no solo en los corrillos de lo anecdótico, sino también en la sagacidad de un discurso de validación hacia lo no trillado por otros, hecho que no solo inspiraron un respeto hacia lo escrito, sino también lo alentaron en su manera de proceder.

El gremio lo catalogó en 1999 como Premio Nacional de Periodismo, mérito que por modestia jamás creyó y se consideró un periodista más hasta los últimos días de su existencia cuando entregó a la redacción de Vanguardia las habituales columnas Contrafilo y Tirando a Fondo,  secciones instauradas, incluso en CMHW, desde la mirada y la perspectiva crítica del acontecer económico-social cubano de la contemporaneidad.

Lector sagaz, decía que al periodismo se entra con olfato, con valentía y conocimiento diario sobre lo que se escribe y se ausculta;  y el titulo es un privilegio en esa dramaturgia que la palabra adquiere en la medida en que se hilvana, conforma oraciones, párrafos y se hace digerible por el lector que se recrea en la historia sin mediar en el tiempo en que ocurrió y los personajes que la desencadenan.

Tal vez recordaba en esa sentencia sus inicios de carpintero ebanista; de orfebre de la madera y de degustador de finos rones con preferencias de añejos desprovistos de aderezos. Lo malo de la escritura, exponía, «se deshace en el instante y no logra posteridad; sencillamente hay que botarlo al cesto de la basura; no sirve para llevarlo a un lector interesado en la historia multiplicadas en géneros periodísticos que nada exponen a la actualidad comunicativa.»

A parte de las historias comprendidas en viejas ediciones de los medios de prensa en los que laboró, y las preferencias por las que albergan las ediciones de Vanguardia desde el 9 de agosto de 1962 hasta el 4 de octubre de 2004, los 13 textos-crónicas literarias –y también crónicas-periodísticas– de Y Cuba…, son joyas de principio a fin de ese hacer escritural dispuesto en un libro mayúsculo que retoca las cualidades de estilo enjundioso concebido por un Maestro.
Por sus méritos profesionales recibió las distinciones por la Cultura Nacional y Félix Elmuza, así como la de Hazaña Laboral de Tercer Grado. Sin embargo, nada lo envanecía.

Era un redactor más, y su mejor «casa» el teclado de una máquina de escribir; una computadora moderna y el taller de composición de materiales, que junto a tipógrafos, cajistas y linotipistas, de buenas a primeras, deshacía y volvía a diseñar para enmendar un texto o disponer de un titular o grabado de mayor connotación en la actualidad.
Ese era Roberto, un diestro periodista que sintió la redacción como predilección de hacer de una escritura ágil, veraz y polémica a la hora de discurrir sus puntos de vista sobre el acontecer inmediato de la historia que se recrea.

ESCUDRIÑANDO ARCHIVOS

Una duda curiosa: el puente tiene una placa que informa: “Bcet by. Virginia. Bridge& Iron Co. Roanokeiva, 1917. No 592.” Sin embargo, se concluyó, tal como está, en 1890. Entonces, ¿por qué habrán colocado desde un principio esa plancha en el frontón de las vigas laterales? (Foto: Héctor Darío Reyes).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plancha en el frontón de las vigas laterales

Por Luis Machado Ordetx

Vega Alta no está enfundada por una cripta de olvido: su historia todavía sustenta la explotación del mayor puente colgante, en longitud y altitud, del ferrocarril cubano. Esto posibilitó en marzo de 1890 que se inauguraran las paralelas que unieron a Encrucijada con Camajuaní, así lo apunta Alcover y Beltrán, y lo refrenda Martínez-Fortún.

El antiguo corral de Bartolomé Rodríguez, regidor alférez real de Santa Clara en 1794, cobró entonces otra dimensión tras el propósito de la sacarocracia de Cienfuegos, Sagua la Grande y Remedios por empalmar de sur a norte a la Isla, y tocar puntos agrícolas del centro del país. Las exportaciones e importaciones, desde los ingenios o los pequeños poblados, irían o vendrían desde sus respectivos puertos.

Casi un siglo antes, en 1696, en los litigios territoriales entre Remedios y Santa Clara —linderos del río Sagua la Chica, en la banda del levante para el primero, y del poniente en el segundo—, Vega Alta formó parte de las 52 haciendas que integraron la jurisdicción de la Octava Villa de Cuba.

Desde entonces tuvo distinción en la crianza de ganado y el fomento tabacalero y azucarero. La  mayor jerarquía la adquiere a partir de la construcción de la línea férrea, y del sorprendente puente. De acuerdo con el rotativo El Criterio Popular, de Remedios, y lo admite Martínez-Fortún, «constituyó, a partir Camajuaní, un triángulo perfecto en el trasiego de mercancías y viajeros entre Sagua la Grande y Caibarién. Persiste interés en enlazar a Sancti Spíritus por esta vía. Los vapores o el tren harán los otros periplos.»

En la Historia de la Villa de Sagua la Grande y su Jurisdicción (1901), Alcover y Beltrán es prolijo en documentación:

«Este puente, sistema Prats, americano, ha sido construido en los acreditados talleres de Mr. Verrearen &, de Jager, de Bruselas (Bélgica). Es todo de plancha de acero, batido o dulce, de ½ pulgada de espesor o grueso, con trabazón de angulares remachados, cuyo total de número de remaches no baja de 60 000.

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Una región sin mu­chas analogías entre los cuba­nos

Puente el Triunfo en Sagua la Grande, Villa Clara

El Municipio de Sagua la Grande es uno de los treinta y dos municipios en la provincia de Las Villas. Esta ubicado en el norte de la provincia. Al este limita con el municipio de Calabazar de Sagua; al sur con los de Cifuentes y Santo Domingo; al este con Quemado de Güines; y al norte sus costas son bañadas por el Canal Viejo de las Bahamas. Su territorio cubre una superficie de 554 kilómetros cuadrados.

Por Luis Machado Ordetx

www.cubanosdekilates.blogia.com

Una calle de Sagua la Grande, Villa Clara

Sagua la Grande representó la mayor amalgama de nacionalidades extranjeras en los dominios de un territorio cubano. Los datos aportados por Alcover y Beltrán en 1905, cuando publicó su Memoria Histórica de la Villa de Sagua la Grande y su Jurisdicción, son palmarios. En 1862, después de 17 años de  establecida la independencia de su caserío, antes bajo el dominio de la administración político y militar de Santa Clara, el Undoso  contaba con más de 51 mil 986 habitantes. Todos estaban diseminados en los cercanos asentamientos de Álvarez, Amaro, Calabazar, Ceja de Pablo, Quemado de Güines, Rancho Veloz y Santo Domingo.

Doce nacionalidades, sin incluir a los cubanos nacidos en la Isla, había por esa fecha. Sumaban 27 mil 307 extranjeros, entre los que existían españoles peninsulares, canarios, norteamericanos, franceses, yucatecos, portorriqueños, alemanes, sudamericanos, ingleses, portugueses, asiáticos y, por supuesto, africanos, quienes constituían el principal soporte económico de una población dedicada en lo fundamental a actividades industriales, de servicios y de comercio.

Así lo testifica Alcover y Beltrán. También las prolijas reseñas de Manuel Dionisio González y Martínez-Fortún y Foyo, delatan a un territorio que en poco tiempo logró un ordenamiento económico-social sin precursores en las recientes regiones surgidas con el tutelaje de la Corona de España.

No por gusto, hasta la cuarta dé­cada del siglo xix, Santa Clara la con­sideró «surgidero y llave de su vi­lla». De ahí su insistencia para im­pe­dir la segregación territorial. Por el puerto de Isabela de Sagua, una ex­celencia en la costa norte, sa­lían o en­traban mercancías produ­cidas  o re­queridas por la pobla­ción ra­di­cada en la región central.

Contaba entonces con 125 in­genios dedicados a la ela­bo­ración de azucares blancos, que­brado, mascabado, cucurucho y raspa­dura. Disponía de destilerías de aguardiente, curtidores de cueros, extractores de cal, y fabricantes de ladrillos o de tejas de barro rojo.

En 1835, se introdujo la plan­tación azucarera en esa región. Por ese tiempo, la trata negrera, ile­ga­lizada por convenios con Inglaterra, tomaba auge, en tanto los nor­teamericanos Roberto Stell, San­tiago Macomb y Jorge Bartlett, y el cubano Francisco Peraza, soñaban con montar a Sagua la Grande sobre las ruedas metálicas de los Caminos de Hierro. Un lustro después se trazaron las vías de enlace ferroviario. En febrero de 1858 circuló el primer tren de Sagua a Isabela. En ese puerto fondeaban más de 170 buques en trasiegos mercantiles que rebasaban por año las 8 mil toneladas.

El colega Manuel de Feria, quien gusta de los datos y las compa­ra­ciones, quedará atónito con las pro­ducciones que obtenían los sagüe­ros hacia la sexta década de la antepasada centuria: 119 mil 326 arrobas de arroz, frijoles (17 mil 708), papa (4 mil), raíces ali­menticias (314 mil 488), y tam­bién mos­tra­ba registros altos de café, maíz, sagú, tabaco, gar­banzo, queso y miel de abeja. La jurisdicción al­bergaba a 79 mil cabezas de ga­nado vacuno, caballar, mular, por­cino, lanar y caprino. Las cose­chas y las crías animales, al mar­gen del trabajo esclavo, depen­dían exclu­si­va­mente de 11 mil 828 labradores.

El desarrollo industrial brotó después. Ya se conocían pe­que­ños negocios de litografía, im­pre­sión de libros, herrerías, pla­te­rías, hojalaterías, astilleros, y de preparación de tisanas y li­cores medicinales. El puerto, abierto al tráfico internacional en 1844, y las conexiones ferro­via­rias por todo el país aceleraron las transformaciones econó­mi­cas y sociales que, durante la pri­mera mitad del pasado siglo, convirtieron a la Villa del Undoso en un puntal emprendedor y dis­tin­tivo de sus potencialidades productivas.

En uno de mis últimos pe­riplos por ese territorio, in­ves­tigadores del Centro de Pa­tri­mo­nio Cultural me obse­quia­ron una impresión digital del libro Sagua la Grande, una ciudad ideal. El texto es de 1960, y co­rro­bora da­tos y hechos con pro­lijas esta­dísticas. Antes, Alcover y Beltrán vislumbró el porqué de esa os­tentación luminosa en las gene­raciones que nos precedieron. Aho­ra, otra vez comprendo una ex­clu­si­vidad en la manera de hacer, pensar y crear una histórica idio­sincrasia con repercusiones eco­nó­micas y so­ciales. He aquí una región sin mu­chas analogías entre los cuba­nos.

El Martí que no conocí

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Por Yandrey Lay Fabregat
Ilustración: Linares

No me gusta el Martí levantado sobre mármol y grandilocuencia. Rechazo todo estereotipo que han construido sobre él: un prócer de frente ancha y palabra incisiva contra España. Es más, siempre me he alejado de la figura reluciente que vive en los libros de historia y no respira ni posee debilidades humanas.
Si me dieran a elegir, preferiría la compañía de ese muchacho delgado y pálido, al que indistintamente llamaron «Cuba Llora», «Doctor Torrente» y «Cristo inútil». El mismo que, con el apodo de Galantuomo, enloquecía a jovencitas en el México de los años 70 del siglo xix.
También el que sabía de modas o el que calmó la ira de un carretero con unas monedas y el consejo de que comprara caramelos para sus hijos. O quizás el que, al volver a La Habana, no aceptó una alcaldía mayor interina porque lo consideraba un hecho bondadoso por parte de quienes lo habían propuesto, pero sabía que aceptarlo sería una deshonra para él.

El sufridor de los hierros

Es curioso esto de mis odios y amores, pues no solo admiro al gigante del pensamiento, sino también al pequeño que medía 1,65 metros y pesaba 140 libras. Prefiero, por encima de cualquier otro retrato, a ese hombre menudo y nervioso que subía los escalones rápidamente y era degustador del vino Mariani.
Junto a su prosa llamativa o las metáforas que lo hicieron triunfar en un tiempo de grandes oradores, yo mostraría al Martí que se gastaba el dinero en fotos de cuadros mientras andaba con los zapatos rotos, y al que dijo que la frente del biólogo Charles Darwin, autor de la teoría evolutiva de las especies, era tan grande como la ladera de una montaña.
Pero no, no siempre fue ese el héroe que me describieron en los actos políticos. Mientras daban brillo a la biografía, se les olvidó dejar alguna mancha que excitara la curiosidad de los espectadores y los obligara a quedarse un rato más frente a la tribuna.
Hace muy poco, el maestro Antonio Florit García me contó que Martí había padecido durante toda su vida las secuelas de los hierros que le pusieron en el presidio. Las llagas nunca curaron, y el roce de la cadena desarrolló un tumor en la ingle. A causa de esto, necesitó varias operaciones, hasta terminar con la pérdida del testículo derecho.
Durante un tiempo, el Apóstol tuvo que evadir las acusaciones de quienes lo azuzaban a probar suerte en el campo de batalla. Llevaba con orgullo las lesiones que sufrió en las canteras, pero no podía revelar la naturaleza de estas para no ser víctima de las burlas de la época, como escribió en una carta a La Colonia Española, un diario pro peninsular.
Cuando uno que otro dudó de su valentía, les contestó con voz firme: «Soy tan hombre que no quepo en mis calzones.» Y fue una frase dicha con vergüenza, avalada por el hecho de que al llegar la hora no dudó en lanzarse a la manigua, aunque las viejas heridas no le permitieran llevar con soltura el machete y el revólver.

La luz de nuestro tiempo

Ese es el Martí que me gustaría mostrarles a nuestros niños, no el Martí de cera y ojos serios que siempre me pintaron. El mismo que perdonó al hombre que trató de envenenarlo y no solo lo abrazó como un hermano, sino que lo ganó para la causa independentista.
Ciertamente, uno siempre admirará al intelectual antiimperialista, antirracista, pensador latinoamericano, pero su imagen brillaría más si mostráramos su rostro plagado de arrugas y desperfectos, porque la luz del sol siempre reluce entre sus manchas.
Al recordar al Apóstol, deberíamos citar con frecuencia a aquel loco peligroso, como lo describió Ramón Blanco, el capitán general de Cuba, al escucharlo pronunciar un discurso incendiario frente a las más altas autoridades españolas en la Isla.
Luego de eso, nuestro Pepe marchó a su segundo destierro y no pudo regresar a La Habana,ciudad que lo vio nacer en 1853. Dicen que el general Blanco le propuso una amnistía si aceptaba declarar en los periódicos su adhesión a la Corona, a lo cual el prócer respondió: «Digan ustedes al general que Martí no es de raza vendible.»
Es el mismo hombre que orientó a Juan Gualberto Gómez devolver 8 mil pesos que el bandido Manuel García, conocido como el Rey de los Campos de Cuba, había donado en 1895 a la causa independentista, y todo porque los obtuvo al secuestrar a un cubano acaudalado.
La carta que le dirigió a Juan Gualberto con motivo de ese suceso decía que el árbol de la independencia debía venir sano de raíz, advertencia lúcida y desinteresada, pues el propio Martí había señalado en muchas ocasiones que el árbol sembrado por él no le serviría para cobijar su casa.
Este, definitivamente, es el Martí que no conocí, el Martí oculto en las polvorientas cartas que guardó Gonzalo de Quesada, el Martí que recordaba María Mantilla o el que los cubanos de Ocala honraron al bautizar un pueblo con su nombre: Martí City.
A nosotros toca hacerle ese otro homenaje: atraer la estatua perdida en las nubes, recortar el pedestal hasta ponerlo a la altura de todos los cubanos y convertir el mármol en carne, para iluminar con su estrella las oscuridades de nuestro tiempo.

Martí, ese sol del mundo moral

Martí

 Tomado de www.cubadebate.cu

Hoy, 19 de mayo, se conmemoran 116 años de la muerte de José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba. Cubadebate comparte con sus lectores un fragmento de Ese sol del mundo moral. Para una historia de la eticidad cubana (Ediciones Unión, 1995), escrito por el poeta y ensayista Cintio Vitier.

Martí encarna un nuevo tipo de revolucionario que no se resigna a partir de los postulados del colonizador (el desprecio, la represalia, el odio) sino de postulados propios y originales; que no se conforma con la conquista de la libertad desde la esclavitud sino que aspira a la destrucción de la esclavitud desde la libertad; que escapa a la trampa del resentimiento (victoria profunda del enemigo) y al cerrado causalismo de las reacciones primarias, en sí mismas legítimas, para situar el combate en su propio terreno y pelear sólo con armas altas, limpias y libres: “la pureza de su conciencia”, “la rectitud indomable de sus principios”.

Nótese que en el pasaje de la cita, y en todo el indignado alegato, apela también al honor mancillado de España. Poco después, en La República española ante la Revolución cubana (Madrid, 1873), habrá de conjurarla para que “no infame nunca la conciencia universal de la honra, que no excluye por esto la honra patria, pero que exige que la honra patria viva dentro de la honra universal”. De esto se trata: de vivir y pelear por la honra universal del hombre.

¿Idealismo excesivo? Ya vimos que por esos caminos iba la práctica militar y el pensamiento revolucionario de los dos grandes jefes populares de la guerra del 68: Máximo Gómez y Antonio Maceo, sin contar los ejemplos de Agramonte y los esfuerzos de Céspedes por la “regularización” de la guerra frente a los desafueros españoles. Se trata, sí, de un planteamiento original, pero no exclusivamente personal de Martí: lo que él hace es llevar hasta sus últimas consecuencias filosófico-políticas una inspiración que estaba en las tendencias más espontáneas de la Revolución cubana. Se trata, pues, de un planteamiento “autóctono”, que en Martí va a alcanzar la plenitud de toda una concepción ética del mundo, según veremos.

Esa concepción madura durante su destierro en España, su peregrinación por América Latina, y su estancia de casi quince años en Estados Unidos. En España confirma que no hay nada que esperar de sus gobiernos, monárquicos o republicanos; que el pueblo español, lleno de virtudes latentes (sobre todo en sus raíces regionales y comuneras), es también víctima de la obtusa Metrópoli; que el vínculo impuesto entre España y Cuba, por ley histórica, ha de romperse inexorablemente.

Ya lo sabía el adolescente que tuvo primero que enfrentarse con su padre, sargento y celador del gobierno colonial, y con la resignada resistencia de su madre, en el hogar sufrido, lleno de niñas, amenazadlo siempre por la miseria, pegado a los muros de La Habana. Allí conoció una célula, que estaba en su propia carne, de la honradez, la limpieza y la dignidad de lo que él llamó “el sobrio y espiritual pueblo de España”; conoció también la trágica divergencia del espíritu de la tierra que lo dominaba.

Ellos estaban hechos para resistir, él para liberar. Pero con su padre, que se abrazó llorando al pie llagado por el grillete del presidio (”y yo todavía no sé odiar”, comprobó entonces, con asombro, el hijo desgarrado), llegó a tener las más tiernas relaciones de mutua pudorosa admiración; y a la madre pudo decirle con justicia en la carta de despedida final: “Ud. se duele en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; ¿y por qué nací de Ud. con una vida que ama el sacrificio?”
En México, en Guatemala, en Venezuela, en sus campos y ciudades, halló la otra madre histórica y telúrica, que lo completaba: su América mestiza. Se adentrará en sus problemas, participará en sus conflictos, conocerá sus vicios y virtudes, estudiará sus mitos, amará su naturaleza. El grado de identificación alcanzado por Martí con la raza autóctona de América cobra caracteres desconocidos hasta entonces en un hijo de español.

A partir de estos años, 1875-1881, su escritura en prosa y verso se va saturando, entrañablemente, de símbolos indígenas procedentes sobre todo de las concepciones míticas precolombinas de Mesoamérica y Venezuela. No se trata de un propósito “indigenista” sino de una mezcla de adivinación y estudio que se revela como necesidad profunda de su espíritu destinado a reanudar el hilo del pensamiento original de América, roto en su fase metafórica (comparable a la presocrática en Grecia) por “la desdicha histórica” y el “crimen natural” de la conquista española: “¡Robaron los conquistadores una página al Universo!” Ese robo y violación, ese crimen,, sitúan la injusticia en el origen mismo de nuestra historia. Por eso: “Con Guaicaipuro, con Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron ni con las cuerdas que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron:” Y ese “estar con”, reparador siquiera sea ideal de la injusticia, pero además efectiva militancia, se convierte en una nueva filiación histórico-telúrica que hace girar totalmente la perspectiva. Quien así habla no es un “colonizado” (un resentido) sino un “autóctono” (un revolucionario que ha empezado por revolucionarse a sí mismo):

¿Qué importa que vengamos de sangre mora y cutis blanco? El espíritu de los hombres flota sobre la tierra en que vivieron, y se le respira. ¡Se viene de padres de Valencia y madres de Canarias, y se siente correr por las venas la sangre enardecida de Tamanaco y Paramaconi, y se ve como propia la que vertieron por las breñas del cerro del Calvario, pecho a pecho con los gonzalos de férrea armadura, los desnudos y heroicos caracas!

Texto íntegro del discurso de Raúl en las conclusiones del Congreso del PCC

raulcastro.jpgCompañeras y compañeros:

Nos vamos acercando al final del Congreso, luego de intensas jornadas en las que los comunistas cubanos hemos discutido y aprobado los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el Informe Central y diferentes resoluciones sobre los principales asuntos analizados.

Considero que la forma más digna y a la vez productiva de conmemorar el 50º Aniversario de la Victoria sobre la invasión mercenaria en Playa Girón, un día como hoy, el 19 de abril de 1961, es precisamente haber efectuado un magnífico Congreso del Partido, reunión que culmina tras algo más de cinco meses del inicio de las discusiones acerca de los Lineamientos, proceso de profundo carácter democrático y transparente, cuyo protagonismo indiscutible lo asumió el pueblo bajo la dirección del Partido.

Deseo, en nombre de los casi 800 mil militantes comunistas, de los mil delegados al Congreso, de la nueva dirección de nuestra organización y en particular, del compañero Fidel Castro Ruz, felicitar a todas las cubanas y cubanos por su decisiva participación en el debate y la indudable demostración de apoyo a la Revolución, lo cual constituye para nosotros motivo de satisfacción y lo más importante, una responsabilidad y compromiso superiores para lograr, con el concurso de todos, la actualización del modelo económico a fin de garantizar el carácter irreversible del Socialismo en Cuba.

Ya expresamos en el Informe Central que no nos hacíamos ilusiones de que los Lineamientos y las medidas a ellos asociadas, por sí solos, fueran la solución a todos los problemas existentes. Para alcanzar el éxito en esta cuestión estratégica y en las demás, es preciso que de inmediato nos concentremos en hacer cumplir los acuerdos de este Congreso, bajo un denominador común en nuestra conducta: el ORDEN, la DISCIPLINA y la EXIGENCIA.

La actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan; su despliegue total se logrará gradualmente en el transcurso del quinquenio, pues es mucho el trabajo de detalle, planificación y coordinación, tanto en el plano jurídico como en la preparación minuciosa de todos los que intervengan en su ejecución práctica.

También será necesario desarrollar una intensa labor de divulgación a la población sobre cada medida que vayamos adoptando y al mismo tiempo, mantener los pies y los oídos bien atentos y pegados a la tierra, para superar los obstáculos que encontremos y rectificar rápidamente los fallos que cometamos en su aplicación.

Estamos convencidos de que el principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias y que por tanto, una tarea de tamaña dimensión para el futuro de la nación, no podrá admitir improvisaciones ni apresuramientos. No renunciaremos a hacer los cambios que hagan falta, como nos indicó Fidel en su reflexión de ayer, los que efectuaremos al ritmo que demanden las circunstancias objetivas y siempre con el apoyo y comprensión de la ciudadanía, sin poner nunca en riesgo nuestra arma más poderosa, la unidad de la nación en torno a la Revolución y sus programas.

Sin el menor afán de chovinismo, considero que Cuba está entre el reducido número de países del mundo que cuentan con las condiciones para transformar su modelo económico y salir de la crisis sin traumas sociales porque, en primer lugar, tenemos un pueblo patriótico, que se sabe poderoso por la fuerza que representa su unidad monolítica, la justeza de su causa y preparación militar, con elevada instrucción y orgulloso de su historia y raíces revolucionarias.

Avanzaremos con decisión a pesar del bloqueo norteamericano y las adversas condiciones imperantes en el mercado internacional, que se expresan, entre otras, en las restricciones para el acceso de Cuba a fuentes de financiamiento y la espiral de los precios del petróleo, que arrastra al resto de las materias primas y los alimentos; en pocas palabras, se encarece todo lo que adquirimos en el exterior.

A pocos meses de iniciado el 2011 y según datos muy recientes, ya se eleva a más de 800 millones de dólares el costo adicional de las importaciones del año, sólo por el incremento de los precios, para adquirir las mismas cantidades planificadas, lo que nos obligará en cuanto termine el Congreso a realizar ajustes al plan aprobado en diciembre pasado.

En estos momentos el ahorro de recursos de todo tipo continúa siendo una de las fuentes principales de ingresos del país, pues todavía existen gastos irracionales e inmensas reservas de eficiencia que debemos explotar con mucho sentido común y sensibilidad política.

Pese al aceptable comportamiento obtenido hasta la fecha en la entrega de tierras ociosas en usufructo, al amparo del Decreto-Ley 259 del 2008, aún persisten miles y miles de hectáreas de superficie cultivable esperando por brazos dispuestos a extraerle los frutos que tanto demanda la población y la economía nacional y que podemos cosechar en nuestros campos para sustituir las cada vez más costosas importaciones de muchos productos, que hoy benefician a suministradores extranjeros, en lugar de a nuestros campesinos.

Lo primero que debemos hacer es cumplir lo que acabamos de aprobar en este evento y por ello no es fortuita la decisión de que el Comité Central analice en sus plenos, al menos dos veces al año, cómo se cumplen los acuerdos del Congreso, en particular la marcha de la actualización del modelo económico y la ejecución del plan de la economía.

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Ordenan detener al militar que capturó al Che

file_35727.jpgTomado de http://www.cubasi.cu

Un juez boliviano ordenó detener al militar que capturó en 1967 al Che, general Gary Prado Salmón, ahora acusado de ser parte de un complot en 2009 contra el presidente Evo Morales, informó hoy a Efe su hijo y abogado, Gary Prado Arauz.

La orden fue emitida por el juez Rolando Sarmiento, que declaró “rebelde” a Prado Salmón, lisiado y residente en Santa Cruz (este), por no acudir a las audiencias del caso, que comenzaron esta semana en Cochabamba (centro).

El caso estalló en 2009 con una polémica operación policial en Santa Cruz en la que terminaron muertos el húngaro-croata-boliviano Eduardo Rózsa, presunto jefe de la trama, junto con el rumano Magyarosi Arpak y el irlandés Dwayer Michael Martin, y fueron detenidos el húngaro El d Tóaso y el boliviano-croata Mario Tadic.

Prado Arauz afirmó a Efe que desde 2009 los médicos certificaron que su padre no puede viajar a ciudades con una altitud mayor a los 2.000 metros porque padece deficiencias cardiacas, y que arriesgaría su vida al ir a Cochabamba, a 2.558 metros sobre el mar.

“Quieren traerlo por la fuerza. Será bajo la responsabilidad del Gobierno”, dijo Prado Arauz, que sigue en Cochabamba el juicio, en el que han sido acusadas 39 personas, entre ellas algunos líderes políticos de oposición y empresariales cruceños.

El militar capturó al “Che” en octubre de 1967, cuando fracasó su intento de implantar en Bolivia un foco guerrillero, y desde 1981 está lisiado y en silla de ruedas por un disparo supuestamente accidental de otro oficial en medio de una operación.

Desde 2009, por la denuncia sobre el presunto complot contra Morales, no puede salir de Bolivia y está en arresto domiciliario, aunque se le permite asistir a su trabajo como profesor universitario.

El general fue acusado de haber asesorado militarmente a Rózsa, pero su hijo y abogado sostiene que la entrevista que tuvo con el húngaro-croata-boliviano fue porque éste se presentó como periodista, con la excusa de buscar información sobre el “Che”.

Los acusados están imputados por el gobierno de sedición y terrorismo, por el supuesto plan para asesinar a Morales y formar milicias para la secesión de Santa Cruz, la región más próspera del país y bastión de la oposición.

La oposición, parte de la prensa boliviana y diplomáticos estadounidenses, según filtraciones de WikiLeaks, ponen en duda la trama terrorista, mientras que se han difundido información y vídeos sobre un presunto montaje del caso por agentes gubernamentales.

Fuente: EFE