Category Archives: Feria del Libro

La Feria del Libro vista por Martirena

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Vivir, siempre Vale la pena…

PorMiguel Angel Montero, de CMHW

 

Manuel Calviño visitó la ciudad de Santa Clara para presentar su libro Vale la Pena, escritos con psicología, y aunque pensaba francamente comenzar mi reporte por ese hecho de indudable huella cultural, un rato después descubrí al profesor en el hospital infantil de esta ciudad, siendo partícipe del Proyecto para una sonrisa.


Quizá porque la feria crece y se desborda en disímiles espacios, o bien porque el amigo psicólogo logró conmover a los presentes en aquel pasillo concurrido de colores y sueños, he decidido comenzar con la trascripción de un fragmento de su diálogo con los niños internos:

«Había una vez, hace mucho, que un escritor inventó una máquina del tiempo que permitía viajar a cualquier lugar y en cualquier momento. Entonces la gente podía ir al pasado o al presente, y a sitios muy lejanos sin moverse de donde estaba. ¿Ustedes saben cuál es ese invento?

— No, (responden a coro los menores)

—Pues esa máquina son los libros. Y solo con leerlos ustedes pueden ser grandes viajeros, y ver todos los lugares de este mundo tan hermoso…»

Para una sonrisa es un proyecto con 13 años de creado, y que construye alegrías en los menores hospitalizados por las más disímiles afecciones. Cada jueves allí se reúnen payasos, magos, juguetes, libros… Ese maravilloso lugar, que acoge un pabellón infantil durante la feria, también recibió al profesor Calviño.

«Este es un día mágico realmente, y yo soy quien tiene que agradecerles a ustedes tanta dicha. Tengo que agradecerles la entrega, la constancia, el amor. Desde que entré por esa puerta me he sentido mucho más comprometido, así que ya lo saben, pueden contar conmigo para defender y apoyar esta sonrisa común que siempre Vale la pena»

Y  porque bien Vale la pena dialogar con ese profesor, como él nos ha enseñado por más de 20 años en uno de los programas más revolucionarios de la televisión cubana,  muchísimos santaclareños asistieron también a la galería provincial de arte en la presentación de su libro homónimo. Así describió sus emociones:

«Yo no imaginé jamás que tanta gente pudiera reunirse hoy aquí para recibir mi obra. Y que sean principalmente jóvenes me llena de optimismo, de ilusión en el futuro.»

A la pregunta de si se siente satisfecho con los resultados de este texto, donde recopila temas fundamentales de su hacer como psicólogo en estos 20 años, contestó:

«Francamente sí. No esperaba esta aceptación. Cuando lo fui a presentar por primera vez, conversando con el coordinador de la editorial Caminos, le decía que lleváramos solo 300 ejemplares para que sobraran, y al final fueron miles de personas, y muchas se quedaron sin el libro.»

Según reconoce, tanto el programa como el libro cobran sentido una vez que hayan sido terminados, por lo que ofreció algunas consideraciones sobre la presente obra.

«Me gustaría que una vez que terminaran de leer cada tema, los lectores se autoanalizaran y reflexionaran. Que lo hicieran como primer paso para superar aquellos conflictos que se les presenten. Que entendieran que nadie les va a regalar la felicidad, sino que cada quien debe conquistar la felicidad propia».

Aunque muchos quedaron insatisfechos al no poder comparar el libro de Manuel Calviño, tuvieron la suerte de compartir en vivo con ese entrañable amigo:

«Yo les agradezco que me hayan acompañado. Me quedan como 700 guiones de programas ya transmitidos, y no pienso esperar otros 20 años para publicarlos. Por lo pronto les puedo asegurar que este libro, Vale la pena.»

Y como también vale la pena conocer más del ser humano que es el profesor Calviño, próximamente ofreceremos la entrevista ampliada  que sostuvimos con él.

Humor de Martirena

Ilustración de Martirena. http://www.martirena.com

El quinto poder

Ignacio Ramonet asiste a la Feria Internacional del Libro. Foto: Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera
Tomado de www.juventudrebelde.cu

El libro La explosión del periodismo, de los medios de masas a la masa de medios, de Ignacio Ramonet, explica cómo los medios de comunicación viven un cambio importante con el impacto de Internet

«El planeta Medios vive una conmoción de una intensidad nunca antes conocida. El impacto del meteorito “Internet”, comparable al que hizo desaparecer a los dinosaurios, está provocando un cambio radical de todo el “ecosistema mediático” y la extinción masiva de diarios de la prensa escrita».

No es una metáfora futurista. Tampoco es parte de una novela de ciencia ficción. Es la apertura de un riguroso análisis sobre una realidad latente que Ignacio Ramonet hace en La explosión del periodismo, de los medios de masas a la masa de medios (Editorial José Martí), su más reciente libro, que por suerte se halla en la XXI Feria Internacional del Libro, Cuba 2012.

Los lectores cubanos ya esperábamos esta edición criolla. Desde diciembre pasado, durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en un ameno intercambio con el público, el mismo Ramonet anunciaba las problemáticas que aborda en el texto y creaba múltiples expectativas.

«Trato de explicar cómo los medios de comunicación, y en particular los de información, están viviendo un cambio importante bajo el impacto de Internet», revelaba en aquella ocasión el destacado investigador, al tiempo que advertía sobre la crisis más importante que han conocido los medios de comunicación de masas desde su surgimiento, a finales del siglo XIX. Ellos «no han vivido nunca un traumatismo como el que están viviendo ahora con el impacto de Internet, que apenas tiene 20 años».

El libro expone diversos datos, contrasta fuentes y repasa ejemplos que sustentan las virtudes, peligros y avatares de esta revolución digital. Apunta, además, a la guerra mediática, en la nueva contienda ideológica que origina la globalización, donde los medios de comunicación se utilizan como armas de combate.

«Han abandonado la función de “cuarto poder” y aspiran a defender sus privilegios de casta. Como en otros tiempos lo hacía la oligarquía terrateniente, los actuales propietarios de latifundios mediáticos se oponen a cualquier tipo de reforma social y a cualquier redistribución un poco más justa de las inmensas riquezas nacionales», manifiesta el autor de títulos medulares en el estudio de la comunicación como La tiranía de la comunicación o Cómo nos venden la moto, entre otros.

Asimismo, remarca cómo grupos mediáticos asedian la estabilidad de gobiernos de izquierda como los de Venezuela, Argentina, Ecuador o Bolivia, que han derrotado en elecciones democráticas a oligarquías conservadoras. En este punto, estas empresas —como Clarín en Argentina o Prisa en España— han adoptado abiertamente el papel de la oposición y se asumen como auténticos partidos políticos: «No solo se erigen en poder mediático sino que también se han convertido, ante todo, en el aparato ideológico de la globalización».

Para resistir a la «ofensiva de este nuevo poder que de alguna manera traiciona a los ciudadanos y se ha pasado con todas sus poderosas armas de persuasión al lado del opresor», el ex director de la edición francesa de Le Monde Diplomatique, propone «la creación de un quinto poder cuya función sería la de denunciar el superpoder de algunos grandes grupos mediáticos los cuales, en determinadas circunstancias, no solo no defienden a los ciudadanos, sino que actúan en su contra».

Y para eso es imprescindible apropiarnos de Internet con todas sus complejidades. Es importante hoy ser activos en el campo de la comunicación y ser creativos en el de la información.

Ramonet, célebre en nuestro país por textos como Propagandas silenciosas y popular por Cien horas con Fidel, presenta con beneplácito esta edición cubana de La explosión del periodismo, de los medios de masas a la masa de medios, que considera la mejor de todas las que han salido hasta ahora en Europa, Asia y Latinoamérica.

Entregan Premio Carbet del Caribe y del Mundo a Leonardo Padura

El escritor cubano Leonardo Padura

La poeta cubana Nancy Morejón, miembro permanente del jurado internacional que otorga el Premio Carbet del Caribe y del Mundo, entregó hoy aquí ese lauro al escritor Leonardo Padura, por su novela El hombre que amaba a los perros (2009).

El intelectual martiniqués Édouard Glissant -fundador del premio-, creó este reconocimiento en 1990 y en 2009 estableció la categoría Del Caribe y del Mundo, aseveró Morejón durante la ceremonia celebrada en la Alianza Francesa, como parte de la feria cubana del libro.

La también ensayista y traductora, Premio Nacional de Literatura (2001), reconoció, ante la presencia de Sylvie Glissant (viuda del creador) la importancia concedida al fortalecimiento de las relaciones con la región.

De un total de 18 autores aspirantes, la novela de Padura, traducida al francés, se alzó con el premio por unanimidad del jurado.

El homenajeado resaltó el estímulo recibido, el cual está ligado a la obra y al espíritu de Glissant (1928-2011), uno de los más importantes escritores del Caribe.

“Ser el primer cubano ganador de este lauro, es motivo de mucho orgullo, por lo que representa no sólo para mí, sino para la literatura cubana”.

Ese galardón ha sido entregado a importantes y conocidos autores como Patrick Chamoiseau (Martinica), Simone Schwarz-Bart (Guadalupe), Edwidge Danticat (Haití) y René Depestre (Haití).

Émulo de Samuel Feijóo; esencia de René Batista

Por Luis Machado Ordetx

www.cubanosdekilates.blogia.com

Decía Lezama Lima, al hablar de Mariano Rodríguez, el pintor del orgullo guajiro –los gallos–, que los «artistas de vida prolongada nos llenan de claridad y de pronta respuesta». Eso, contra todo capricho luctuoso, transcurrió en Camajuaní, territorio al que escritores villaclareños acudieron para abordar, desde el recuerdo y la permanencia, una parte insustituible de la obra y la vida literaria de René Batista Moreno (1941-2010). Justo el día no pudo ser mejor: martes 22 de marzo, fecha en que el investigador y folklorista cumpliría sus siete décadas de existencia.
La mesa redonda, organizada y coordinada por Alexis García Artiles, fue una suerte de prolongación de aquellas jornadas literarias que durante la XX Feria del Libro transcurrieron en Santa Clara. Era el antecedente de los intercambios de pareceres que, ahora, en torno al irreemplazable momento, definió a Batista Moreno en los ámbitos del choteo oral, la indagación histórica, folklórica y poética, el periodismo y la cultura.
Escritores villaclareños destacan valores de la obra literaria e investigativa de René Batista Moreno. (Fotos Alejandro Batista López.)Constituyó una mirada a esa actualidad y cubanía que condensa una vasta obra dedicada a enaltecer nuestra idiosincrasia. No se entendería jamás a René sin esa dimensión; desprovista de hondura imperecedera; de sospechas felinas en las búsquedas indagatorias.
Un émulo de Samuel Feijóo iba Componiendo un paisaje –título con el que Batista Moreno ganó el premio Julián del Casal, 1971–; eran andanzas por campos; símbolo de ruralidad orgánica, tal como dice el escritor Yamil Díaz Gómez a la hora de justipreciar la significación del folklorista en ese hacer último que detuvo al camajuanense René en la multiplicación investigativa y popular de los compendios magistrales que desplegados por la revista Signos; huella de una cultura y una cubanía reiterativa en el rastreo del alma nacional del Caribe.
Rene Batista Morenon cambio, como apuntó Lorenzo Lunar Cardedo, el atributo de la oralidad de René rayaba en la captación de la gracia del choteo; un hecho ya de irreverencia y deleite de los elementos verosímiles. Había un colmo de elocuencia espléndida de la risa surgida entre los interlocutores. Ahí, apenas, percibían dónde se explayaba la verdad y dónde la fantasía. Era un suceso de la cotidianidad; suma por convertir a la palabra en oratoria digna de cualquier mítico muestrario de las canturías campesinas o urbanas.
A ese rastreo, el investigador camajuanense, armador de historias de los ancestros campesinos, dijo Yoel Sequeda, impuso la meticulosidad del detalle; de la búsqueda del documento probatorio; de la memoria y del archivo en un arte por componer un texto de preciosidad y de enjundia literaria. Incluso, tal vez ahí, a la par, residan los secretos del por qué, libro tras libro, desplegó anecdotarios, fotos, dibujos, historias, eficacia discursiva y datos probatorios perdidos entre lomas o sencillas callejuelas de la Cuba de nuestros días.
Cuando un libro no salía publicado, en medio de las más terribles penurias de editoriales, supo agenciarse un sello propio para divulgar los hallazgos investigativos acumulados en los archivos. De similar modo, auxilió a otros escritores en la divulgación de sus textos. Pocos, de un modo u otro, no bebieron, como manantiales desbordados, de los extraños misterios de Batista Moreno por «hacer trascender la Cultura Cubana».
Coloco aquí, por encima de muchas otras formulaciones, ese sentimiento por «hacer trascender»; tal vez, engrandecer o ramificar el tiempo y la vida. Por décadas primó en esa exclusiva visión el concepto del «quebrantador de barreras que se interpone en el camino de la información: un practicante de la insistencia, un perseverante y pertinaz observador, un acumulador de experiencias propias y ajenas, un usuario de los métodos más diversos para documentar la realidad», precisión teórica que acuñaron al periodismo los estudiosos Vicente Leñero y Carlos Marín.
Son particularidades que, para este escribiente, tipifican ese modo de hacer y parangonar la tradición oral o escrita que consigue ribetes centuplicados; esa es la usanza que, por años, desde un anonimato investigativo, dejó inconclusa una huella trazada por el mejor de los émulos de Feijóo dentro de la Cultura Cubana; esencia única de cuánto fue y es, para nuestro tiempo de indagación histórica, el fraterno Batista Moreno.

Fidel y la religión, un libro siempre nuevo

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Por Ricardo R. González

http://www.soyquiensoy.blogia.com

Tomado de www.vanguardia.co.cu

 

 

 

Frei Betto durante la presentación de
su libro Fidel y la religión, en el marcode la vigésima edición de la Feria del Libro en Santa Clara. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

 

 

Una especie de paz interna siente Carlos Alberto Libanio Christo cada vez que hojea Fidel y la religión porque fue un libro que «quitó el prejuicio de los comunistas y el miedo de los cristianos, y creó puentes en dos orillas de un mismo río».

 

Así piensa Carlos Alberto, quien no es otro que el fraile dominico brasileño, teólogo de la liberación, Frei Betto, sobre una obra cuyo preludio inició en la noche del 19 de julio de 1980, cuando el líder histórico de la Revolución cubana asistió a Managua para celebrar el primer aniversario de la victoria sandinista.

La presentación de esta reimpresión de Fidel y la religión estuvo a cargo del profesor universitario Manuel Martínez Casanova.Aquella plática se extendió hasta el amanecer.Hablaron de religión, y de otros temas que quedaron inconclusos. Un tiempo después, durante un viaje de Betto a La Habana, se propuso retomar aquel proyecto cuya fecha quedó fijada para mayo de 1985.

Sin embargo, el inicio de las transmisiones de Radio Martí, el 20 de mayo de aquel año, estuvo a punto de abortar lo pactado. «Fidel se disculpó, casi parecía un imposible, pero fue tanta mi insistencia que leí las primeras cinco preguntas de las 64 previstas inicialmente, y me dijo: “Mañana comenzamos”.»

Unas 23 horas repartidas en cuatro jornadas de trabajo, cuya tirada inicial logró sobrepasar el millón de ejemplares en Cuba, y se tradujo en 23 idiomas para 32 naciones.

El texto desnuda la formación religiosa del entrevistado, sus puntos de vista en torno a variados temas, sin pensar en lo álgido o en lo delicado, en las ronchas o en las espinas.

Frei Betto también dialogó sobre su libro La mosca azul. Se presenta como la plataforma de un ser humano con virtudes y defectos, como cualquiera, pero dotado de esa dimensión ganada en el tiempo al que, según el autor, aprendió a admirar, y lo considera un hermano mayor.

 

Y en la mañana del jueves 24 de febrero , Frei Betto asistió a la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, acompañado de algunos de sus textos en el marco de la Feria del Libro en Santa Clara.

Con el arte del buen comunicador lamentó no haber llegado antes a esta urbe que le ha abierto el corazón, y ya le motiva el reencuentro.

 

El profesor de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Manuel Martínez Casanova, tuvo a su cargo la presentación de Fidel y la religión, a la que su autor matizó con algunas anécdotas El público villaclareño acudió a la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, para adquirir este libro de permanente vigencia.en torno a esa amada «criatura» esbozada al inicio como un pequeño librito relacionado con el acontecer cubano, y, sin embargo, cristalizó en una obra dirigida al patrimonio universal.

Betto se detuvo, también, en La mosca azul y en La obra del artista, esta última con las bases de un ensayo dotado de ciencia y espiritualidad, y que muestra una visión holística del universo.

 

Memorias, cartas personales, novelas, literatura y ficción para los jóvenes mueven las cuerdas creadoras de un escritor, nacido el 25 de agosto de 1944 en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil, cuyo dossier supera los 50 títulos, y que ha ejercido el periodismo gracias a una tradició que le llegó muy de cerca al desarrollarlo su padre, Antonio Carlos Vieira Christo, mientras su progenitora Maria Stella Libanio, es escritora de varios libros relacionados con el arte culinario regional.

Betto se declara un hombre «sin demasiado tiempo para hacer muchos libros». Algunos le han llevado hasta seis años, mas deja esa constancia vital para emprender la vida con el impostergable afán del mejoramiento humano.

 

 

 

Humor de Martirena

El lector

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Una tarde para hablar de Martí

Publicado por: Raul Rodriguez Ayala en http://prensacuba.blogspot.com

jorge-r-bermudez.jpg«La figura de José Martí constituye el icono de mayor presencia en las artes plásticas cubanas y el hilo conductor mediante el cual se puede recorrer la evolución de las mismas» fueron las palabras del profesor e investigador ranchuelero Jorge R. Bermúdez durante la conferencia “Evolución de la imagen de Martí en la plástica y la gráfica cubana”.

El contexto fue el marco de las actividades de la XX Feria Internacional del Libro en la ciudad de Santa Clara, como parte del Programa Profesional que tiene lugar en la Galería del Centro Provincial de Patrimonio.

El recuento iconográfico presentado por Bermúdez abarcó de modo general la visión personal que cada artista ha tenido del Héroe Nacional al llevarlo a sus cuadros o esculturas, desde principios del siglo XX hasta la actualidad.

jose-marti-y-maria-mantilla-en-bath-beach-long-island-nueva-york-en-1890.jpgEl recorrido tuvo comienzo con el conocido retrato de José Martí y María Mantilla en Bath Beach, Long Island, Nueva York en 1890. Contempló el movimiento vanguardista a partir de 1927 y posteriormente con la visión otorgada desde el gobierno revolucionario, tanto en plástica como en esculturas e instalaciones que se hacen a la cotidianidad del cubano.estatua-de-jose-marti-en-la-tribuna-antiimperialista-en-la-habana.jpg

Este encuentro fue también propicio para presentar el libro «Yo dibujé a Martí. Diario de un viaje Cayo Hueso – Nueva York» con selección, prólogo y notas de R. Bermúdez, volumen que incluye el diario de Bernardo Figueredo Antúnez, entre el 20 de diciembre de 1893 y el 15 de enero de 1894, durante un viaje junto a Martí, así como los bocetos realizados por él al Héroe Nacional.

yamil-diaz-gomez-y-jorge-r-bermudez.jpgEste texto es un acercamiento a un Martí íntimo y cotidiano, el amigo y compañero, la perspectiva de un joven de 14 años de edad con quien compartió este tiempo y que transmite al lector el efecto de estar presente en cada uno de los sitios que descritos para así experimentar las mismas sensaciones y sentimientos.

Entre otros materiales incluidos se encuentran un mapa y una cronología de ese viaje, una entrevista a Bernardo Figueredo Antúnez realizada por Cintio Vitier y Fina García Marruz, y una galería fotográfica que recupera imágenes del Maestro de aquella época.

La presentación estuvo a cargo de Yamil Díaz Gómez, escritor, editor, y periodista santaclareño. Quien, a su juicio, expresó que este libro es una verdadera fuente de conocimientos y que el comité encargado de realizar la edición crítica de las Obras Completas de Martí pudieran hacer uso de la investigación realizada por Bermúdez.

Otra vez Luminaria suelta el lobo

senel-paz-escritor-cubano.jpgEl destacado escritor Senel Paz ofrece a Juventud Rebelde algunas valoraciones sobre su título El lobo, el bosque y el hombre nuevo a propósito de la reedición que del texto hiciera la Editorial Luminarias de Sancti Spíritus en la presente 20 Feria Internacional del Libro

Corría el 2010 y regresábamos de la Feria Internacional del Libro (FIL) en La Cabaña. Compartía el viaje con ese Quijote, Félix Pestana, artista de la plástica ya fallecido, uno de los padres de la edición espirituana de El lobo, el bosque y el hombre nuevo.

Como confesó Pestana, fue un gesto audaz aquella impresión de 1991, no solo por encontrarse entre las primeras en promover la obra que actualmente clasifica como la más conocida entre las escritas por Senel Paz, también por emerger fuera de los predios capitalinos, en una tierra de rodeos y charros, todavía hoy conservadora culturalmente, con el acento del espíritu monolítico de la vida socio-política en la Cuba de entonces.

De aquellas páginas nacieron el guión del multipremiado largometraje Fresa y Chocolate, y una invitación, desde el arte, para revisar la forma de asumir la rica policromía de nuestra especie.

Para la presente 20 Feria Internacional del Libro, la Editorial Luminarias de Sancti Spíritus deja escapar otra vez El Lobo…, un texto donde se trasluce la esencia humanista de Senel, quien aún mantiene la transparencia de todo buen guajiro cubano. De una conversación con el autor, ofrezco sus precisiones.

—Varios especialistas consideran El lobo… como la primera obra postmoderna de la literatura cubana. ¿Coincide usted?

—Me considero un escritor primario. No reelaboro teóricamente lo que escribo, ni siquiera como profesor de Dramaturgia me gusta encasillarme en este mecanismo de pensamiento conceptual. Me salen las cosas sin necesidad de pincharlas para descubrir el misterio. El lobo… ciertamente posee características discursivas que no asumí de forma consciente ni por modismos. Eran elementos del ambiente, expresión de la naturaleza del escritor en estos tiempos.

—¿Cuán satisfecho se sintió con la adaptación de Fresa y Chocolate, realizada por Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea?

—No me gusta decir que el tema de Fresa y Chocolate es la intolerancia, sino el reconocimiento de la diversidad; eso te hace bueno o malo en función de la virtud. La película y el relato original van destinados a enseñar que la actitud ante el progreso debe distinguir a los hombres. Pienso que ese mensaje llegó a las personas, y vive aún. Resultaba necesario reflexionar sobre ese aspecto desde hace mucho tiempo y, más que por obtener fama, escribí el relato para desahogarme, para compartir mi meditación. Creo que esa es la misión del creador que aprecie su oficio. La adaptación en gran medida cumplió también con ese propósito.

—¿Por qué el personaje de la abuela campesina se reitera en sus obras?

—Aunque yo hablo en los relatos de una abuela, en realidad son dos. El prototipo de mi personaje resulta la fusión de mis abuelas. Crecer en el campo junto a esos seres es divino privilegio. Como no había ni radio en aquellos montes era usual que la gente se sentara en torno a un buen narrador empírico bajo la luz de la chismosa. Hasta en los velorios se contaban cuentos. Mi abuela paterna, casi analfabeta, era una gran cuentera de aventuras, se inspiraba en acontecimientos de su realidad a los que le otorgaba, a veces, un carácter fantástico. Mi abuela materna poseía una gran capacidad para improvisar y sus cuentos se basaban también en elementos de su realidad inmediata, aunque resultaba cómico que sus historias muchas veces se entrelazaran entre sí, provocando desorientación porque se perdía el hilo central.

—¿Hasta qué punto puede decirse que recibió el influjo de la narrativa cubana de los 60?

—Me formé bajo la influencia de los narradores de esa generación que me antecedió, no solo de los cubanos, sino de muchos otros de Latinoamérica. Los admiré mucho porque trataron temas como la tierra. Aprecio, por ejemplo, la obra de Juan Rulfo, Onelio Jorge Cardoso. Sobre el legado de los escritores de los 60 pretendí erigir mi propio mundo. No obstante, mis narraciones nacen más por necesidad que por influencias; gracias a eso encaminé mi particular estilo.