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Seis curiosidades sobre Mario Moreno Cantinflas

Tomado de: http://www.sexenio.com.mx
Con motivo del 103 aniversario del natalicio de Mario Moreno Cantinflas, Grupo Sexenio Comunicaciones presenta seis datos curiosos sobre el talentoso comediante.

Seis curiosidades sobre Mario Moreno CantinflasSu nombre era Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, sin embargo, su éxito dentro de la escena artística estuvo ligado al sobrenombre que lo acompañó durante toda su vida, Cantinflas, un apodo que forma parte de la cultura mexicana y que hace referencia a uno de los personajes más queridos del género cómico.

El talentoso actor mexicano, nacido un día como hoy pero de 1911 en el Distrito Federal, es un referente en la historia mexicana y uno de los comediantes que marcó una época, llegando a ser calificado por varios especialistas del género como el Charles Chaplin de México.

Además de ser un exitoso artista a mediados del siglo pasado, Mario Moreno Cantinflas representa un ejemplo de vida para varios de sus seguidores, debido a que logró superarse tras nacer en el marginado barrio de Santa María la Ribera, aunque la mayor parte de su infancia la pasó en Tepito.

Durante los años donde enfrentó diversos problemas como la pobreza, Cantinflas dedicó su tiempo libre a aprender diversos oficios, logrando cosechar una serie de experiencias que, posteriormente, le ayudarían a desarrollar ese sentido del humor que cautivó a generaciones enteras.

Su calidad en el género de la comedia fue apreciada en los escenarios populares, por lo que fue contratado para participar en diversas producciones audiovisuales, mismas que lo catapultarían a la pantalla grande por su talento histriónico y naturalidad para le género cómico.

A mediados de la década de 1930, un joven Cantinflas decidió fundar su propia productora cinematográfica con el productor ruso, Jacques Gelman, lanzando filmes como No te engañes corazón. Sin embargo, sería hasta 1940 cuando alcanzaría la fama a nivel nacional con su papel protagónico en la cinta Ahí está en detalle, una producción que sería considerada como una de las mejores diez películas de México.

De esta manera, sobrevendrían otros éxitos con producciones como Ni sangre ni arena, Los tres mosqueteros, Gran Hotel, Soy un prófugo, El mago, El Portero y Entrega Inmediata, por mencionar algunas, una serie de cintas filmadas en blanco y negro que servirían de preámbulo para sus posteriores producciones a color, entre las que destacan El barrendero, El patrullero, El padrecito, El profe, El extra y El señor doctor.

En el marco del 103 aniversario de su natalicio, Grupo Sexenio Comunicaciones presenta seis curiosidades del talentoso cómico mexicano, Mario Moreno Cantinflas.

***

– Su formidable talento para la comedia ocasionó que varias de sus cintas fueran traducidas al inglés y al francés, aunque sus juegos complicados de palabras resultaban difíciles de traducir.

– Además de ser un gran comediante, Cantinflas incursionó en la vida política del país, llegando a ser un referente en la lucha contra el charrismo sindical.

– Su talento para interpretar los personajes en diversas películas viene de la experiencia cosechada durante sus años de pobreza, donde aprendió los oficios de bolero, cartero, taxista, boxeador y torero.

– Las primeras participaciones cómicas de Mario Moreno Cantinflas tuvieron lugar en las carpas de los circos; posteriormente, daría el brinco al teatro y el cine.

– Tras su fallecimiento, Cantinflas recibió múltiples homenajes en territorio nacional; sin embargo, también hubo ceremonias luctuosas en el Congreso de Estados Unidos.

– Se dice que el apodo de Cantinflas fue inventando para evitar que sus padres se enteraran que trabaja como comediante en las carpas de los circos.

Hispanos camino al Oscar: dibujos animados, al ritmo del jazz latino

Nos dio mucha alegría que fuera nominada nuestra película porque es un proyecto muy arriesgado, en el que hemos invertido mucho tiempo. Hemos dejado años de nuestra vida y es una película que es un acto de amor, de amistad, de muchas cosas…"

 

Valeria Perasso    Tomado de www.bbc.co.uk

Si Fernando Trueba hubiera elegido filmar una película convencional, su proyecto “Chico y Rita” habría requerido de cientos de miles de dólares en viajes por múltiples locaciones, de La Habana a Nueva York, de allí a Hollywood y de vuelta a la capital cubana.

En cambio, el director español optó por quedarse detrás de un tablero de dibujo, abrazar un género inusual -el de la animación para adultos- y dar forma a una historia de amor y música a punta del trabajo a lápiz, que Trueba supervisó con su amigo y colaborador Javier Mariscal.

Más allá de la ficción, Chico y Rita ahora sí “viajaron” a Hollywood: la cinta está nominada como mejor largometraje animado en la edición de los Oscar que se entregan este domingo y el director transitará por la alfombra roja para descubrir si puede ganarle a “Rango”, “Un gato en París”, “Gato con Botas” y “Kung Fu Panda 2”, las otras contendientes en la categoría.

De trazo simple, estudiada reconstrucción de época y cuidada banda de sonido, el filme no sólo es un viaje en el tiempo sino un homenaje a la música latina de los años ’40 y a la internacionalización del jazz nacido en las calles de La Habana.

La nueva película de Trueba está nominada al Oscar en la categoría de mejor película animada.

“Pasamos mucho tiempo documentándonos. Fue un trabajo arduo y de mucho amor, explorando todos los caminos posibles”, señala a BBC Mundo el español Trueba, quien a sus 57 años atesora una decena de películas como director, varios Goya y un Oscar ganado en 1994, además de créditos por su trabajo de productor discográfico de leyendas hispanas como Bebo Valdés y Diego El Cigala, Chucho Valdés y el Niño Josele.

¿Cómo trabajaron para lograr reproducir con el dibujo los detalles arquitectónicos y los espacios de La Habana?

Hicimos todo lo posible y más: ver todos los libros de la época, las imágenes de fotógrafos, archivos olvidados en edificios públicos de La Habana para ver cómo estaban las calles en 1948. También vimos documentales y películas cubanas o películas extranjeras que se rodaban en los años ’40 y ‘50 en La Habana, además de ir varias veces a la ciudad y hacer muchas fotos.

(Javier) Mariscal tiene un conocimiento topográfico de La Habana que deja alucinados a los propios cubanos. Para darte una idea, el día en que la película se estrenó en Miami –la cinta se pasó en el festival de La Habana y enseguida el de Miami- un hombre estaba ahí emocionado abrazado a Mariscal diciéndole ‘es que se ve la tienda de mi padre’. Imagínate, ¡en una película de dibujos que se vea una tienda de hace tantos años! Y no me extraña que haya ocurrido así, porque Mariscal se ha documentado de una manera exhaustiva, en un trabajo muy concienzudo.

¿Por qué eligieron el dibujo de animación para contar esta historia, que es la de un músico y una cantante unidos y separados a lo largo de sus carreras, pero que es básicamente un cuento de amor?

La película reproduce con cuidado la arquitectura de La Habana en la década de 1940.

Fue al revés, el dibujo nos eligió a nosotros. Todo nació del deseo de trabajar juntos con Mariscal en una película y encontramos una historia después. Yo había visto unos dibujos que él había hecho para un videoclip, que eran de calles de La Habana vieja, y cuando vi esos fondos quedé fascinado y pensé que sería muy bonito hacer una película que ocurriera en esos escenarios. Y así empezamos.

¿Y su doble vida de director y productor musical jugó un papel a la hora de hacer un filme sobre el son cubano y el jazz latino?

Se impuso, si íbamos a hacer una historia en Cuba resultó bastante claro desde el principio que también tendría la música como eje. Y el músico (el personaje de Chico) pensamos que podía ser un pianista, para que cada vez que tocara en el dibujo, tocara en realidad Bebo (Valdés). Y así la cosa se fue montando.

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Humor de Martirena

Entrevista: Robert Redford define qué significa ser estadounidense

Robert Redford

Robert Redford

“Ser estadounidense tiene que ver con una serie de valores e ideales que a veces parece se nos olvidan (…) algo que va más allá de banderas o de ir de machitos por el mundo, asegura el actor en una entrevista publicada por El País”.

 

Mucha gente sabe que el presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln falleció asesinado por un actor, John Wilkes Booth, en el teatro Ford de Washington en abril de 1865. El magnicida le descerrajó un tiro en la nuca y saltó al escenario, por donde huyó gritando: “Sic semper tyrannis! (Así siempre a los tiranos)”. Menos conoce que Booth era un intérprete muy popular en la época y que encabezaba aquella conspiración. A Booth le mataron unos soldados 15 días después y el resto de sus posibles cómplices fueron ahorcados sin contemplaciones en un juicio sin las garantías mínimas procesales. Ese juicio supuso un golpe de Estado en la democracia estadounidense impulsado por el Secretario de Guerra Edwin Stanton. Tanto detalle solo aparecía en los libros de historia hasta que Robert Redford (Los Ángeles, 1937) decidió que ahí había material para su nueva película como director. Uno se puede imaginar a Redford pensando: “Toma paralelismo con la guerra contra el terror de George Bush”.
La conspiración, que se estrena en España el próximo viernes, habla de ese juicio posterior al asesinato de Lincoln y de cómo un abogado (James McAvoy) intenta defender a Mary Surratt, madre de uno de los conspiradores y dueña de la casa de huéspedes donde se reunían a preparar el atentado, una mujer encarnada por Robin Wright que sencillamente estuvo en el peor lugar en el peor momento. Por teléfono, Redford, todo un profesional de la promoción que cada dos respuestas mete de cuña el nombre de pila del periodista, responde rehuyendo el paralelismo.

Pregunta. Ese paralelismo sería lo que le atrajo del proyecto.

Respuesta. No, lo que me atrajo es que en Estados Unidos nadie conoce la historia del proceso a Surratt, esos días en que desapareció el habeas corpus y cualquier tipo de garantía judicial. El Gobierno pedía sangre por encima de cualquier libertad. Lo mejor es que nunca sabremos si Surratt conocía la trama o no, si era culpable o inocente.
¿El paralelismo con los actos de la Administración Bush? Bueno, déjame que no sea yo quien lo diga. La historia está ahí, tú lo has visto, el espectador inteligente sacará sus conclusiones. Sí me gustaría pensar que Lincoln, hombre ante todo de principios, no hubiera dejado que ocurriera tamaño atropello.

P. ¿Llamaría a eso violación constitucional?

R. ¿Lo de Bush o el juicio a Surratt?

P. Ya puestos, ambos.

R. Hablemos de la película mejor. Sí, violaron la Constitución, no probaron que Surratt fuera culpable, tampoco hay evidencias de su inocencia. Esa ambigüedad es fascinante.

P. Tanto su anterior película como director, Leones por corderos, como La conspiración hablan sobre el patriotismo. ¿Qué es para usted ser estadounidense?

R. Desde luego, algo que va más allá de banderas o de ir de machitos por el mundo. Nací en Los Ángeles, en muchas ocasiones en el cine me ha tocado hacer de rubio americano [risas], pero he vivido rodeado de artistas y amigos extranjeros. Ser estadounidense tiene que ver con una serie de valores e ideales que a veces parece se nos olvidan.

P. La conspiración tiene paralelismos con Las brujas de Salem, la obra de Arthur Miller.

R. Gracias por la pregunta, porque me va a permitir lucirme [risas]. Adoro el trabajo de Miller, admiro Las brujas de Salem [The crucible, en su título original]. Sí, la opresión machista sobre las mujeres, el abuso de los poderosos y el histerismo colectivo aparecen en los dos casos.

P. ¿Al inicio de su carrera pudo imaginarse un currículo como el que posee actualmente?

R. Por favor, si me echaron de la facultad… Bueno, siendo estrictos, me invitaron a que me fuera. En realidad, nunca miro atrás, sino hacia adelante. Siempre estoy en movimiento, e intento mantenerme fiel a los principios que alberga mi corazón. La pasión es mi principal motor. He tenido suerte, he trabajado mucho y he colaborado con grandes tipos.

P. ¿Qué recuerda de su estancia en 1966 en España?

R. Me mudé a tu país porque quería llevar una vida bohemia con mi esposa [Lola Von Wagenen] y mis hijos. Pero ya había hecho en el teatro Descalzos en el parque y me llamaron para protagonizar la versión cinematográfica. Adiós al sueño bohemio. Me encantó, era una época muy interesante para un americano como yo en España.

P. Siempre se ha movido más en la lucha medioambiental que en la política. ¿No son tiempos más para lo segundo? ¿Qué piensa de la labor de Obama?

R. Al principio yo no tenía tantos ideales políticos. Estaba mucho más interesado en la preservación de la naturaleza, y aún hoy lo estoy. Pero con los años he aprendido que la política es necesaria para articular esos cambios. Alguna vez he criticado a Obama, pero creo que está plantando cara en una gran batalla.

P. ¿Se siente actor, director o cineasta?

R. Empecé como actor, soy intérprete, y por eso cuando dirijo me preocupa mucho el reparto. Soy muy pesado con la selección del casting. Es duro, pero yo disfruto. Normalmente no hago pruebas, me fijo en lo dúctiles que son, porque necesito que sean flexibles en su trabajo. Elijo y les llamo. Dirigir, como el resto de las cosas, me ha ido llegando con el tiempo.

Tomado de El País

Eslinda Núñez: Universo de una actriz, una vida cinematográfica en imágenes

Eslinda Nuñez

 

Por Sandra González Rodríguez

 

Un rostro desdoblado en los disímiles personajes que ha interpretado la actriz villaclareña Eslinda Núñez nos presenta “Universo de una actriz”, exposición fotográfica inaugurada en la Sala Agesta de la sede de la UNEAC, en Santa Clara.

Más de una veintena de imágenes integran esta exposición, realizada con motivo de la distinción al Premio Nacional de Cine que se le otorgara este año a la Lucía del cine cubano.

Un recorrido por su vida cinematográfica que incluye imágenes de las películas Capablanca, Cecilia, El socio de Dios, Un día de noviembre, Amada, Memorias del Subdesarrollo, entre otras, conforman esta muestra.

Además incluye un collage concebido por Manuel Herrera, director de la Cinemateca de Cuba y esposo de Eslinda por más de treinta años, seleccionado especialmente para la ocasión.

Una singular selección es La secuencia que no fue,  titulada así por la propia actriz, el conjunto de imágenes que la presenta con exóticos vestidos, ideada para el filme Memorias del subdesarrollo y que nunca llegaron a utilizarse en la película.

La curadora de la muestra Alicia García expresó durante la inauguración de la exposición que “Eslinda es un mito, una actriz de muchos rostros que no se olvidan. Su capacidad de aprendizaje es tan intensa que sus reflexiones no solo se remiten a su carrera como actriz, sino que aportan muchísimo en debates teóricos sobre el cine cubano y el latinoamericano de manera general”.

La actriz villaclareña agradeció este reconocimiento y expresó  la satisfacción que sentía por este segundo homenaje en su ciudad natal.

Habanastation, una suite en tiempo de conga

 

 

 

 

 

 

 

 

La Habana – Cuenta el cineasta cubano Fernando Pérez que al orquestar su magistral e inclasificable Suite se propuso filmar un día con La Habana y su muchedumbre como protagonistas.

Esto lo condujo a preguntarse: “¿La Habana es una sola? ¿Cuántas Habanas existen?”. Cada uno de los cinco personajes entrecruzados en el tejido vivo de la ciudad que tanto ama, a lo largo de apenas 24 horas, representa “la curiosa diversidad de grupos sociales que se mueven en La Habana de hoy. Porque no hay una sola Habana: hay muchas Habanas invisibles y distintas para vivir”.

Comparte plenamente esos criterios Ian Padrón (La Habana, 1976) en Habanastation (2011), su ópera prima en el largometraje de ficción, cuya finalidad es definida desde su frase promocional.: “Una misma Cuba, dos Habanas distintas”. Justamente abordar esas diferencias entre estratos sociales de innegable existencia constituye el punto de partida del guion escrito por el dramaturgo Felipe Espinet.

“En la escuela todos parecíamos iguales por el uniforme, pero éramos muy distintos -expresó Ian Padrón en una entrevista reciente-. Siempre he sentido que hay muchas Cuba dentro de Cuba”. Las vivencias del propio realizador, criado en un medio distinto y habitante de una zona diferente a la de un amigo de su infancia que vivía en el barrio conocido como La Timba, cimentaron el argumento con elementos autobiográficos.

Basta despojar a los chispeantes diálogos de esos vocablos tan criollos para que la historia de esta película pueda descontextualizarse para ser situada en Hong Kong, Johannesburgo, Nueva York, Río de Janeiro o en cualquier confín del mundo. En ello estriba uno de sus méritos esenciales, confirmador de aquella máxima del viejo Jean Renoir: “Mientras más local, más universal”.

Mayito es hijo de un famoso músico que viaja constantemente al extranjero, y piensa que, con los costosos regalos, suplanta la atención ameritada por el muchacho. Toda su educación recae sobre su mamá, representante al mismo tiempo del esposo.

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La musicalidad de Habanastation

Por Yelanys Hernández fusté

Mientras la película *Habanastation *hace escala en las salas de cine de la Isla en este verano y conmueve a los espectadores por su defensa a valores tan universales como la amistad, la disquera EGREM propone que sigamos el filme desde su banda sonora.

Deviene verdadero tesoro esta propuesta fonográfica, presentada el pasado 29 de julio, en la capitalina Feria Arte en La Rampa del Pabellón Cuba. Para tal propósito Ian Padrón, director de la cinta, convidó a reconocidos artistas de la escena nacional como Buena Fe, Vocal Sampling, Nacional Electrónica, el pianista Miguel Núñez y los percusionistas Yaroldi Abreu y
Ruy Adrián López-Nussa.

René Baños, líder de Vocal Sampling y productor del álbum, erigió una secuencia melódica a la ópera prima de Padrón. Así nos regala una quincena de instrumentales y dos sencillos cantados: *Lo que vendrá *y *Pleiesteichon*.

Ambos temas, de los que se pueden disfrutar además sus videoclips, llevan la esencia de la película y de ello se encargó Ian Padrón, quien dirigió los dos materiales audiovisuales. *Lo que vendrá* tiene la firma de Baños y cuenta con la interpretación de Vocal Sampling. En tanto, *Pleiesteichon *despide el filme al ritmo de una conga pop, compuesta por Israel Rojas y que vocaliza Buena Fe.

René Baños confesó en la presentación del volumen que cuando comenzaron a unir la música que formaría parte de la cinta, se dieron cuenta de su riqueza sonora. “Como la película muestra la realidad de Cuba, parte de esa realidad es nuestra diversidad musical”, afirmó.

Se mezclan en el disco ritmos representativos de nuestra herencia africana, a la par de la música electrónica, la sinfónica, el jazz, el pop con la canción. Así se nos brinda un producto de notable valor artístico.

No solo lo autóctonamente cubano aparece en el CD. Allí podemos apreciar el folclor latinoamericano representado por una mezcla de música afrocubana con el bossa nova brasileño, y las pequeñas descargas de jazz latino en algunas secuencias.

Ricardo Monnar utilizó el ambiente creado en la historia fílmica y representó esos presupuestos estéticos en la portada y contraportada del CD. Monnar se apoyó en las imágenes fotográficas tomadas por Carlos Otero Blanco en el propio proceso de filmación del largometraje y de los videoclips.

Si bien es cierto que de otras propuestas cinematográficas también se han presentado las bandas sonoras en fonogramas, sobresale que en el caso del álbum de *Habanastation* llegue a pocas semanas del estreno del largometraje. Todo un regalo para quienes desde la luneta apreciaron su trama o para los que gustan de admirar la música compuesta para cine.

La fama es un suceso circunstancial

4de3a566f3127.jpgLa actriz cubana Eslinda Núñez, recibirá el Premio Nacional de Cine 2011 por su destacada interpretación en más de 20 películas hoy viernes en la noche en el cine Chaplin de Ciudad de La Habana.

A continuación les ofrezco una entrevista realizada por el periodista Osvaldo Rojas Garay a esta gran actriz santaclareña.

 

Cuando Eslinda Núñez Pérez llegó a La Habana y se enroló en Teatro Estudio, hubo quienes le pronosticaron una carrera de comediante.
Pero un buen día del año 1963, se le presentó la oportunidad de trabajar en el filme El otro Cristóbal, del director francés Armand Gatti. Así comenzó una extensa carrera cinematográfica que convirtió a esta santaclareña —junto a la cienfueguera Daisy Granados— en uno de los rostros femeninos emblemáticos del cine cubano en el período revolucionario.
Para una mujer que intervino en los clásicos de nuestra pantalla grande, Memorias del subdesarrollo y Lucía, el Premio Nacional de Cine 2011, que le fuera entregado en el cine Chaplin, es un reconocimiento que se veía venir. Particularmente, no me sorprendió.
—Para una actriz tan laureada a lo largo de su carrera, ¿qué de especial puede significar este premio?
—Realmente este premio hace a una pensar en qué ha hecho durante toda la vida. Es un momento de reflexión, meditación y felicidad.
«He visto cómo un trabajo de casi 50 años ha sido recompensado. Estuve entre las finalistas en muchas ocasiones, y al fin me tocó. Lo que más me ha halagado es la repercusión en la gente, una repercusión tan linda, ante la cual una se da cuenta de que tuvo un valor todo el sacrificio y la lucha por realizar mejor mi trabajo.»
—¿Cómo se enteró del galardón?
—Me llamaron a la dirección del ICAIC. Fue un momento muy emotivo, y entonces empecé a disfrutar, a pesar de la gripe que sufría por esos días.
—¿Quiénes le vinieron a la mente en ese momento de alegría?
—Tengo que agradecer a muchos, pero siempre pienso en Humberto Solás, una persona que me apoyó en toda mi carrera. Me estimulaba a presentarme en los castings, incluso, prácticamente me obligó a que fuera al del filme El jinete sin cabeza.
«También le estoy agradecida a Saúl Yelín, un hombre muy culto que cuando yo estaba recién llegada de Santa Clara me ayudó en los momentos difíciles.»
lucia.jpg—Hablando de Humberto Solás, y a casi 43 años del estreno, ¿qué le ha aportado Lucía a la cinematografía cubana?
—Le dio una luz larga. Lucía fue algo realmente descollante, muy especial, porque explica, a través de tres mujeres, una serie de verdades propias del mundo femenino. Es una película que mantiene su juventud.
—Después de este filme, le ofrecieron varios proyectos con personajes de niñas románticas, tiernas. ¿Cómo logró escapar de esa etiqueta?
—Sí, después de Lucía me ofrecieron personajes similares, pero me interesaba también dejar claro que yo podía asumir otros roles como los que interpretaba en el teatro. Ahora pienso que, quizás, de haber aceptado algunos de aquellos trabajos, los hubiera podido hacer diferentes.
—¿Cuánto puede haber cambiado su vida ser famosa, como ahora, por ejemplo, al otorgarle el Premio de Cine 2011.
—La fama es un suceso circunstancial, hoy está y puede que mañana no. En mi caso, sí ha cambiado mi vida en el sentido de que me exige mayor responsabilidad cuando me enfrento al público; ese público que te elogia por tu trabajo, pero a veces también te dice cosas que te llevan a reflexionar.
«Te voy a contar una anécdota, y no sé si viene al caso. En una ocasión, iba por una calle y sentí que alguien me seguía, cambié de acera y esa persona apresuró los pasos, se acercó y me dijo: “¿Puedo hablar con usted? Admiro su trabajo, pero no le perdono el papel que está haciendo en tal dramatizado.” (Eslinda, por razones éticas, no mencionó el programa.)
«“A decir verdad —le contesté—, a mí me gustó el personaje cuando me entregaron el guión, y creí en él.”
«“De todas formas —me dijo— yo veo el programa para verla a usted, porque es una de las pocas interpretaciones creíbles, pero alguien como usted debía poner más cuidado al escoger a los personajes”.»

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