El cine de los jóvenes cubanos también se premia

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Tomado de www.cubasi.cu

 

¿Hacia dónde miran los jóvenes realizadores cubanos? ¿Cuáles son sus inquietudes artísticas y sociales? Quien busque una respuesta a estas interrogantes debe seguir la pista de la Muestra Joven del ICAIC, que en su décima edición volvió a estampar otro voto a favor de la seducción, la reflexión y la audacia.

Durante casi una semana de proyecciones, encuentros, debates y exposiciones, una constante de público diverso ocupó la sede principal de la Muestra en la Cinemateca de Cuba. Incluso entre semana la afluencia de personas al cine Chaplin demostró que a 10 años de iniciado el proyecto sus energías no han disminuido, ni siquiera en tiempos de tormenta.

Sobre los rieles del discurso audiovisual jóvenes cineastas dieron fe de sus voces personales y generacionales, muchos volvieron a romper esquemas y fijar posturas de vanguardia. Esa oportunidad para la confluencia y la libertad en la experimentación es lo que ha marcado el espacio, aunque el reto a una mayor apertura permanece entre los reclamos de los realizadores.

De las 62 obras en concurso “Memorias del desarrollo”, de Miguel Coyula (La Habana, 1977), basada en la novela homónima de Edmundo Desnoes, sobresalió en las categorías de Ficción y Música original. Como recuerdo del mítico Sergio de Desnoes y Tomás Gutiérrez Alea en Memorias del subdesarrollo, el Sergio de Coyula no ha perdido su necesidad y capacidad para diseccionar su entorno, esta vez desde la condición de cubano-americano.

Premiado, entre otras instituciones, por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, el filme añade a su realización y montaje componentes poco usuales que distinguen la impronta de su director. La ciudad de New York, en Estados Unidos, sirve de escenario para la continua reflexión documental de Sergio sobre la Cuba que dejó atrás y la realidad que ahora habita desde su clásica postura de inadaptado en cualquiera de las dos.

“Cisne cuello negro, cuello blanco”, documental dirigido por Marcel Beltrán (La Habana, 1985), fue otro gran triunfador del certamen. Con una duración de 13 minutos, la cinta tiene en su protagónico, casualmente, a otro Sergio.

Sergio Abel, un hombre de campo, conoce de la fobia a la locura porque ha sido su presa, sin embargo, desde un discurso de inusual coherencia intenta transmitir con los cisnes un mensaje de esperanza al pueblo que ama. La historia hilvanada por Marcel Beltrán recibió el reconocimiento del Centro Memorial Martin Luther King Jr. y de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre.

En el apartado de animación “La muerte del hombre útil” marcó la victoria de Adrián Replanski (Ciudad Habana, 1978), distinguido
además en la especialidad de Dirección, al igual que su compañero de equipo David Vega por la Banda Sonora del cortometraje.

La realizadora Milena Almira (Ciudad de La Habana, 1986) se alzó con una mención por su documental “Uno al otro”, que narra la relación entre dos jóvenes marcados por un amor y una diferencia. Jennifer y Alejando comparten la pasión por el arte y la del uno por el otro. En su relación la sordera de él no es un impedimento para alcanzar la felicidad juntos. Como parte del jurado colateral, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) galardonó el documental.

Otros de los reconocidos por especialidades fueron Luis Najmías Jr. por la Fotografía de “Comité 666”, un corto de ficción dirigido por
Arturo Infante, cuyo Cartel a cargo de Alexander Domínguez recibió el premio del concurso de nuevos diseñadores; Kenia Rodríguez  y Joanna Montero por la Edición de Bohío y Autorretrato con árbol, respectivamente; Niels del Rosario Bermúdez por la Dirección de Arte en La vida de los peces tropicales; así como Damián Saínz por el Guión de Jeffrey, el proyecto.

Simultáneamente, el concurso La mirada del otro coronó a la mexicana Juliana Fanjul, por “Si seguimos vivos”, y otorgó una mención a Enrique Cubero por “Un peso más”.

La décima edición de la Muestra Jóvenes Realizadores vino acompañada de una publicación que ha crecido en calidad y apego a lo que es y debe ser la Muestra. Un espacio con atrayente diseño para voces diversas, opiniones encontradas y contrarias. El Bisiesto, tomado enteramente por jóvenes periodistas, comunicadores o cineastas, pinta para más que un boletín temporal o relator de sucesos o cartelera. Sus organizadores planean mantener su publicación y si el sueño se materializa, será enhorabuena.

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