“Estoy feliz de decir gracias, desde el escenario de mi país”

  ENTREVISTA CON XIOMARA REYES, PRIMERA BAILARINA DEL ABT

 Estoy feliz de que así sea. Estoy feliz de poder decirle, desde el escenario de mi país, gracias. Gracias por todo, por haber formado esa escuela, por habernos dado la oportunidad de entrenarnos en ella.

Xiomara Reyes nació en Cuba. En Cuba, estudió en la Escuela Nacional de Ballet y una vez graduada, se incorporó a La Joven Guardia, un pequeño colectivo danzario creado por la maestra Laura Alonso a principios de los años 90. De las filas del cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba, jóvenes bailarines como Carlos Acosta, Alihaydée Carreño, José Manuel Carreño y la propia Xiomara Reyes subieron a escena de la mano de Laura Alonso, en las pieles de Kitri, Basilio, Sigfrido, Odette-Odile o Giselle, con la experiencia de sus 15, 16, 17 años. Fueron los Kitri, Basilio, Sigfrido, Odette-Odile o Giselle que renovarían años más tarde las filas del Ballet Nacional de Cuba, con aquellos jóvenes en el rol de primeras figuras.

Xiomara Reyes  en Siete Sonatas

Esta joven bailarina que hoy regresa a los escenarios de su país como principal de una de las compañías más prestigiosas y de mayor tradición a nivel mundial, no obstante, estuvo solo dos años en La Joven Guardia. Invitada por el Royal Ballet de Flanders —donde permanecería siete años y alcanzaría el rango de primera solista— Xiomara Reyes comenzaba entonces una exitosa carrera de intermitentes estancias en compañías extranjeras.

Sobre los escenarios del mundo, Xiomara ha sido Cenicienta, Julieta, Giselle, Nikiya en La Bayadera, Kitri en Don Quijote, Swanilda en Coppelia y Odette-Odile en El lago de los cisnes; pero ha sido especialmente aplaudida como principal del ABT en Seven Sonatas y Within You Without You: A Tribute to George Harrison. Entre sus principales honores, se cuentan la medalla de oro al Mejor Solista en la Competición Internacional de Ballet de Chiclayo, Perú (1996), el premio a la Mejor Pareja en la XIV Competición Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria (1990), la medalla de plata en el quinto Concurso Internacional de Danza de París (1992) y el segundo lugar en la Competición Internacional de Ballet de Luxemburgo (1995). En enero de 2001, se incorporó como solista en el American Ballet Theatre y en abril de 2003, fue promovida al rol de bailarina principal.

Con ese pedigrí regresa a Cuba la bailarina que dejamos de ver en su adolescencia. Quien escuche al bailarín argentino Herman Cornejo decir que su partenaire es la niña mimada de la primera presentación del American Ballet Theatre en La Habana, pensaría que en el cuerpo menudo de Xiomara Reyes reside —además de una capacidad interpretativa que la distingue como primera bailarina del ABT— una fragilidad que se exacerba ahora con su regreso a Cuba, su país, luego de 18 años. Sin embargo, aun cuando cada una de sus palabras sale entrecortada, sobre el escenario el movimiento fluye y los nervios —si aún en ese momento persisten— se diluyen en las siete sonatas que baila como las grandes. Junto con los grandes.

Con esa fuerza la conocí, a solo unas horas de su presentación en el Karl Marx de La Habana y con la calidez de la pieza de Ratmansky que interpretó para los cubanos, respondió mis preguntas sin apuro. A pesar de los nervios, estaba “tranquila”: se sentía “en casa”.

Como ha sucedido con José Manuel Carreño o Carlos Junior Acosta, en otras ocasiones, el público cubano ovaciona a los bailarines cubanos cuando regresan a los escenarios de su país, aun cuando puedan no ser las actuaciones que esperan. Pero hace 18 años que no te presentas en Cuba. ¿Te inquieta no ser recibida como bailarina cubana en el escenario?

Cuando suba mañana, sé que va a haber gente que vio mis primeros pasos, muchos que sabrán quién soy y mucha, mucha gente que no tendrá la menor idea. Estoy feliz de compartir todos esos encuentros y reencuentros con ellos.

Para mí es un momento extremadamente emocional. Me siento en una montaña rusa de sentimientos: no solo me voy a presentar después de 18 años por primera vez en Cuba, ante un público que vio los inicios de mi carrera, lo cual me toca mucho; también está el hecho de traer mi compañía, que viene por primera vez en 50 años a un lugar con el que ha tenido tantos vínculos en su historia.

Obviamente, no soy ya solo una bailarina cubana, hay muchas influencias. Y por eso, lo que van a ver no es la Xiomara Reyes que salió de Cuba hace 18 años. Soy como un combo: luego está mi experiencia en Bélgica, mi experiencia en el ABT. Son cosas que no pueden ser separadas porque han formado a una persona. No obstante, soy cubana, nací aquí, aquí estudié y aquí está la base de lo que sé y soy. Mis primeras inspiraciones, mis primeros maestros, todas esas cosas que son tan fuertes cuando uno empieza, están en Cuba. Estoy muy nerviosa por salir fuera y ver la reacción del público cubano, verles los rostros otra vez.

foto10.jpg

 Como bien dices, gran parte del público no te reconocerá; pero, ¿reconocerá Xiomara Reyes al público cubano?

Totalmente. Lo he llevado siempre en mi mente. El público cubano se distingue por su pasión tan fuerte con el ballet. Crecí con eso y sé lo que es; pero lo que más me enorgullece es saber que el resto de los miembros del ABT han ido poco a poco conociendo también esa pasión. Eso me da un orgullo muy grande, como sé que también lo siente José Manuel: sé que los hemos traído a un lugar donde van a ser apreciados.

Este regreso también quieres aprovecharlo para visitar a Laura Alonso. ¿Qué significó para ti la experiencia de La Joven Guardia?

Me fui de Cuba muy joven, fui más bien conocida por lo que hice aquí con Prodanza. Fue un grupo organizado por Laura Alonso con jóvenes bailarines, experiencia que nos dio la posibilidad de interpretar roles del repertorio clásico que en otros casos habríamos hecho más tarde: mi primer ballet entero fue a los 15 años, es un lujo. Quiero dar las gracias a Laura por esa oportunidad. Alicia, Fernando, Alberto han creado una escuela de la que nos hemos nutrido y de la que estamos muy orgullosos. Por ella, gracias a Dios, hemos hecho nuestras carreras. Pero en mi carrera quiero agradecer esa confianza de Laura, que me hizo saber que uno mismo no se pone límites cuando se trata de soñar: si a los 15 pude hacer Don Quijote, a los 20 puedo hacer Giselle en cualquier escenario del mundo. Le agradezco infinitamente.

Vuelves a Cuba en el año de homenajes a Alicia Alonso…

Y estoy feliz de que así sea. Estoy feliz de poder decirle, desde el escenario de mi país, gracias. Gracias por todo, por haber formado esa escuela, por habernos dado la oportunidad de entrenarnos en ella.

Háblame de lo que vas a interpretar. Es una pieza que no ha sido vista en Cuba, creada por el coreógrafo que está hoy mismo haciendo cosas increíbles para tu compañía y por la que has sido ovacionada en el mundo entero…

Es una pieza de Ratmansky, el nuevo coreógrafo del ABT. Es muy bonita y fue creada en nosotros, el grupo que la bailaremos en la primera noche. En el segundo día, bailaré Diana y Acteón. Para el público, creo que va ser muy bueno verlo, al menos más interesante, porque es algo que hice mucho cuando era jovencita, antes de salir de Cuba. Me pone nerviosa porque sé que muchos se acuerdan y temo que comparen.

¿Cómo presentarías a los cubanos el ABT?

Es una de las compañías más completas del mundo. Durante años, ha tenido mucho encanto y misterio, porque no solo sus bailarines son muy conocidos, sino que trabajamos con muchos bailarines invitados. Eso nos inspira y renueva. El hecho de ser un principal del ABT implica sentirse sumamente respetado. Esa compañía es ahora mi casa y sus bailarines son una familia, nos respetamos mucho y estoy feliz de que el público cubano pueda vernos. Hubiera querido que viniera toda la compañía, hacer ballets enteros, hacer otras cosas; pero la próxima vez será. Ahora hay que disfrutar. Personalmente, estoy feliz de volver y de haberlo hecho con ellos.

Hace años, era improbable que una compañía norteamericana de la magnitud del ABT viniera a presentarse en Cuba. ¿Cuánto crees que signifique este encuentro en las conexiones entre ambos pueblos y entre ambas compañías —ABT y BNC— que como has dicho comparten tanta historia?

A veces me preguntan lo que creo que pasará con esta visita, políticamente. No es el caso y me alegro, porque no somos políticos. Por eso digo que lo que sí sé es que hemos querido venir, compartir, y que hay una expectativa tan grande desde los dos lados, que no necesita palabras ni explicación. Habla por sí sola.

Tomado de www.lajiribilla.cu

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.
A %d blogueros les gusta esto: