LA RISA, REMEDIO SANTO

esta-es-la-propuesta-para-el-trabajo-de-roland-ok-rbv.jpgPor Rolando González Reyes
Redactor y caricaturista del Semanario Humorístico Melaíto

En el rostro aparecen con frecuencia expresiones que nos señalan los estados de ánimo en determinadas circunstancias.
En tal sentido, podemos estar tristes y en la cara se descubre la señal. De igual modo, nos delata la ira, el rencor, el dolor físico, la melancolía, la alegría… El rostro es la etiqueta del cuerpo donde se anuncia y denuncia la calidad de vida que tenemos en el día.
A la suma de estos estiramientos y encogimientos de la epidermis facial se opone la risa, que es el diapasón musical de la alegría y su antídoto.
La risa es un atributo natural de la persona que nunca envejece. La gente risueña suma amigos y enriquece el diálogo, mejora su metabolismo y nos mantiene saludables.
No es el hecho de reír sin motivo alguno, porque el efecto que motiva el gesto obedece a causas provocadas. Es necesaria una situación hilarante, una anécdota jocosa o un accidente inesperado sin graves daños, para que brote hasta la carcajada, que es la risa en su máxima expresión.
Está comprobado científicamente que la risa estimula  todo el organismo, relaja el sistema nervioso central y nos multiplica en nuestras relaciones sociales.
Nada más elocuente si acudimos a la definición que hiciera el genial Charles Chaplin sobre la sonrisa:
«Una sonrisa cuesta poco y produce mucho. No empobrece a quien la da y enriquece a quien la recibe. Dura solo un instante y perdura en el recuerdo eternamente.
«Es la señal externa de la amistad profunda. Nadie hay tan rico que pueda vivir sin ella, y nadie tan pobre que no la merezca.
«Una sonrisa alivia al cansancio, renueva las fuerzas y es consuelo a la tristeza.
«Una sonrisa tiene valor desde el comienzo en que se da. Si crees que a ti la sonrisa no te importa nada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa como quien no sabe reír».
La sonrisa es el dibujo de la risa en los labios. La carcajada es su ultrasonido. El ingrediente fundamental que motiva ser risueño es tener sentido del humor, y hay quien carece de esta sazón para vivir. No son pocos los que andan por la vida con el ceño fruncido sin gozar del sabor que produce una buena broma entre amigos. Una persona amargada, con el rostro arrugado, va con el alma en luto y el espíritu funerario.
A la risa se llega con el deseo de compartirla. El gusto que nos da es que vaya a los demás y nos la devuelvan multiplicada, y en ese punto nos carga de felicidad y fraternal estímulo. Expresa inteligencia y bondad. Una persona risueña, dada al chiste y a la broma de fina cubanía, no puede ser mala.
El constante bregar de un nuevo día es sano enfrentarlo con mente positiva y con deseos de alcanzar nuevos éxitos, pero ante todo debemos tirar a un lado aquello que nos lastra la dicha de un buen carácter.
Le aconsejo que haga la prueba. Antes de salir a la calle dígale a su corazón que dé la orden a los labios de mostrar solo una tenue sonrisa.
Ya verá los resultados al regresar a casa, y seguramente comprobará, como bien dice el profesor Calviño, que vale la pena.

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