La historia de Elpidio contada por Juan Padrón

Por : M. González
Tomado de http://www.lajiribilla.cu

El 4to. Festival Internacional de Animación para la Niñez y la Adolescencia Cubanima 2010 quedó inaugurado el   1ro. de junio, Día Internacional de la Infancia,  dedicado al audiovisual para niños y jóvenes.
A propósito de este Festival colgamos esta entrevista a Juan Padrón, que con su personaje Elpidio Valdez logró un héroe alcanzable, matizado por el humor propio del cubano.

elpidio5.jpgJuan Padrón parece ser el mismo de su infancia en el valle de Guamacaro, Matanzas: de “andar cerrero” entre cañaverales, locomotoras y bueyes.  Incluso por teléfono se puede reconocer en él la modestia del campesino: “Sí, recibí tu correo…cómo no, ¡encantado!”.
Aún cuando de niño inventaba historietas y competía con su hermano Ernesto para ver quién dibujaba mejor, su incursión en el comic fue a principios de los años 60 en el suplemento Mella, una revista que editaba la Asociación de Jóvenes Rebeldes. Luego tuvo a su cargo una página semanal titulada El Hueco.  Cuando surgió Elpidio su mano había tenido buen ejercicio.
El coronel mambí no fue improvisado, ni surgió de un día para otro: “Nace en 1970, basado en los diarios de campaña de varias personas reales, sobre todo del coronel Piedra Martel. Lo llamé Elpidio Valdés para que sonara a Cecilia”.
Me propuse que, a través de las aventuras de Elpidio, los niños cubanos supieran cómo eran los mambises y cómo se vestían los soldados españoles, qué armas tenían… Que vieran la fuerza del poderío colonial al que se enfrentaron nuestros bisabuelos y tatarabuelos. Cuando yo era niño, no sabía nada de eso, salvo las ilustraciones que veía en los libros de historia. A los yanquis les interesaba que no supiéramos nada de mambises, que pensáramos que sus Rough Riders nos habían traído la libertad.”
as horas dedicadas a la búsqueda del dato exacto convirtieron a Padrón en un experto de las guerras de independencia de Cuba. “En total fueron seis años de investigación- confiesa-  para recrear las escenas de forma que no resultaran anacrónicas”.  De allí salió El libro del mambí, de la editora Abril.
on Elpidio, Padrón logró un héroe alcanzable, matizado por el humor propio del cubano. ¿Cuánto de sí mismo podrá haber en cada historia?  “Pues… no lo sé. Me imagino que hay cosas como lo que me gustaba ver de niño, a las cosas que jugaba… Era loco por las historietas y el cine de aventuras.”
uatro años después de nacer en el papel pasó a dibujo animado en una pieza de siete minutos. Un lustro más tarde nacería el largometraje Elpidio Valdés, con 70 minutos.  Elpidio creció, crecieron María Silvia, Palmiche…y creció el público que adoraba cada entrega, aunque fuese repetida.
“Elpidio fue creado para niños. Pero prueba que un cuento bien construido puede ser atractivo también para los jóvenes y adultos, como también los niños entienden y ven obras complicadas hechas para adultos, si están bien contadas.”
El periodo especial lo puso a prueba, se acabó el papel y Elpidio apareció unos meses más en la revista Zunzún.  “Como era de pascuas a San Juan, se me quitó el impulso y dejé de dibujar historietas. Pero hice la serie Más se perdió en Cuba, de tres horas en pantalla, para la televisión. Sin embargo, se transmitió durante una semana a las seis de la tarde, en vez de en el horario de las aventuras, y casi nadie la vio. Luego, los rumores distorsionaron su contenido, diciendo que Elpidio se había hecho amigo de los españoles.  Alguien se horrorizó y jamás se ha vuelto a transmitir.”

Durante casi cuatro décadas, más de un español se ha reído de sus peripecias. Para los cubanos Elpidio es parte de la vida cotidiana, quien nos ayuda incluso cuando no encontramos la palabra adecuada luego de una discusión: “En la próxima aventura…”.

Para su creador, a la satisfacción de sentirlo parte del pueblo se une un recuerdo, el del premio mayor: “El estreno del primer largometraje, en 1979, en el anfiteatro de Tarará; con diez mil y pico de pioneros gritando junto con Elpidio Valdés”.
Luego de escuchar tantas experiencias, le quedan a uno las ganas de “habitar” en esa mente: ¿En qué piensa primero un creador de dibujos animados? Y responde: “En el cuento. ¿Vale la pena o no de tomarse el trabajo?”.

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