Korda, un lente revolucionario

korda3.jpg 

 En La Habana muestra excepcional, casi inédita, del más universal de los fotógrafos cubanos

 En una casona de La Habana Vieja cuelga una gigantografía de un señor con bufanda y sonrisa que invita a conocer de su sensibilidad hacia la vida de Cuba, los protagonistas de los primeros años de la Revolución —más allá de lo célebre y trillado— y sus introspecciones. El distinguido de la foto es Alberto Díaz (1928-2001), conocido no como Alberto Díaz Gutiérrez, sino como Korda y su imagen descomunal del Che.  

Fuera de cualquier metáfora, la gigantografía tendida en la Fototeca de Cuba anuncia la exposición: Korda conocido desconocido. Es una muestra excepcional, casi inédita del más universal de los fotógrafos cubanos. Historias para contar hay miles, montones de vertientes para sacar de esta muestra. Una de las más interesantes es la publicación de un libro de igual nombre que justamente derivó a la realización de la exposición.  

korda1.jpgEsta obra editorial no es un libro más sobre fotografía cubana. Tampoco de esos materiales impresos que inundan las vidrieras y tiendas y que reproducen hasta la saciedad los iconos fotográficos de los 60 en la Isla. Korda conocido desconocido, parte de la necesidad por redescubrir a Alberto Díaz más allá de su imagen Guerrillero Heroico. De ahí que no sea casual que casi el 85% del conjunto de las fotos del libro sean inéditas.

 “Es —dice en una de sus promociones— un libro que recorre todas las facetas de la extraordinaria carrera de Korda, con especial énfasis en la moda, la Revolución y otros temas de la sociedad cubana. Desde los primeros trabajos publicitarios a inicio de la década de los 50, seguimos la entrada de Korda en el mundo de la moda y su pasión por lo que él definió como “una estética de la belleza”, que percibió no solo en las sensuales curvas femeninas, sino además en el particular paisaje cubano y en el esplendor de los revolucionarios cubanos.”

Esta entrega llega gracias a la gestión de entrañables amigos y familiares de Alberto. Entre ellos Diana Díaz, hija del fotógrafo y custodio de la obra del padre; Cristina Vives, editora del libro junto al periodista Mark Sanders, Alberto Figueroa, notable fotógrafo cubano y quizá el más auténtico de los discípulos de Korda.  

Resulta interesante que gran parte de la obra de Alberto en los 60 se revela en este volumen, pues de todo su quehacer en estos años se conservan muy pocos negativos. La mayoría de lo mostrado responde a sus trabajos como fotorreportero ya que su fructífera obra como fotógrafo de modas y comercial se perdió en 1968 tras el cierre de los Estudios Korda.

Para el libro fueron revisados 50 000 fotogramas, películas que el fotógrafo archivaba en cuatro gavetas de los estudios antes mencionados y a las que llamaba “Las gavetas de la Revolución”.  

Para María de los Ángeles Pereira, Doctora en Ciencias del Arte, es un acontecimiento editorial y expositivo el hecho de traer esta obra “desconocida” de Korda. Solo comparable con la exposición mostrada en los primeros años de los 90 en la Galería Galeano y dedicada a una de los iconos de la historia de la plástica cubana, me refiero a: Antonia Eiris. “Creo que estamos —afirmó María de los Ángeles en la presentación del libro— en presencia de un acontecimiento expositivo y editorial sin precedentes. Solo tiene paralelo en lo que significó la exposición Reencuentros, de Antonia Eiris. En aquel momento las referencias que teníamos de Antonia eran unas pocas obras de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Esa muestra posibilitó resucitar y socializar esa producción artística. Ahora este libro, Korda, conocido desconocido  y esta exposición, es algo muy valioso para nuestra cultura. Un hecho comparable también con el de Antonia por la talla de ambos artistas y sus significaciones en el ámbito de la cultura cubana.”

En sentido general, a estas alturas no es difícil imaginar lo valioso que resulta este libro. Otro momento grato de reencontrar a Korda fue conocer, a iniciativa de la propia Diana Díaz, que se han distribuido varios ejemplares por bibliotecas y centros especializados en Cuba. Además, por si fuera poco, el dinero que se recauda por su comercialización en Cuba, pasa íntegramente a subsanar de alguna manera los daños provocados por el paso de los recientes huracanes por la Isla.

(Fuente: La Jiribilla)

Anuncios
Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: